Las cifras forman parte de las proyecciones de la cartera agropecuaria del Banco Nacional de Panamá, donde existen unos 5,400 productores activos. El banco...
- 03/12/2010 01:00
CHIRIQUÍ. Ricardo Morales aspira a ser un periodista de renombre en el país.
Actualmente, cursa el tercer año de Periodismo en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi); sin embargo, está consciente de que además de aprobar satisfactoriamente las diferentes asignaturas, también debe hacerle frente a su limitación física.
‘Es un reto muy grande por la discapacidad que tenemos, pero eso no me impide estudiar y ser un profesional de éxito’, asegura con optimismo a pesar del problema de visión que padece.
Su deseo de avanzar académicamente es notable, no sólo por sus aspiraciones profesionales, sino porque actualmente es el secretario de la Asociación Universitaria de Personas Discapacitadas, recientemente formada en la Unachi.
Pero él no es el único. En la misma facultad estudia Roldán Quintero, quien cursa el cuarto año de la Licenciatura en Publicidad y quiere terminar pronto su carrera, pero sus aspiraciones van más allá.
Quintero anhela estudiar una maestría y obtener un buen trabajo pese al problema de movilidad que padece.
Como ellos, en Panamá hay muchas otras personas discapacitadas que sueñan con poder ser parte de la sociedad y desarrollar las habilidades que poseen. Sólo están a la espera de una oportunidad.
MÁS ESPACIOS
Marino Castillo, presidente de la Organización Social Civil de Personas con Discapacidad de la provincia de Chiriquí, dice que lamentablemente ‘muchas de las personas discapacitadas están también sumergidas en la pobreza y pobreza extrema’. Además, tienen necesidades educativas, incluso carecen de viviendas apropiadas.
Agrega que también deben enfrentarse a la falta de rampas en las instituciones estatales, lo que les dificulta el acceso a estos lugares.
Por otro lado, el dirigente sostiene que pese a que existe la ley 42 del 27 de agosto de 1999, reglamentada por el decreto 88 del 12 de noviembre de 2002 y establece que el 2% de las plazas laborales de las empresas que tengan 50 o más empleados, deben ser para personas discapacitadas, la legislación no se está cumpliendo.
FALTA DE CULTURA
Según la Secretaría Nacional de Discapacidad (Senadis), entre las principales limitaciones o discapacidades en Panamá están las físicas y emocionales, el 98% de las cuales son producto de accidentes y enfermedades, o por envejecimiento.
‘Debemos entender por discapacidad todo evento que no permite a las personas llevar una vida cómoda’, explicó Ramón Alemán, director de la institución.
Alemán dice que todavía hay que crear más conciencia en la población panameña para que respeten los espacios de las personas con algún tipo de limitación física.
Evidencia de ello, según comentó, es que muchos conductores dejan sus vehículos en estacionamientos especiales para personas discapacitadas. ‘Esto es una falta de cultura’, acotó.
Adelantó que a partir del mes de enero se procederá a ponerle una calcomanía de difícil desprendimiento a todos los vehículos que sean sorprendidos en estos lugares.
Hay personas discapacitadas que pueden llegar a ser mucho más productivas que aquellas que no presentan ningún tipo de discapacidad, asegura. Sin embargo, reconoce que uno de los grandes obstáculos es la falta de facilidades, tanto en la infraestructura pública como privada.
Manifiesta que en algunos lugares se cuenta con aceras pero en otros no. ¿Cómo hace una persona ciega o en silla de ruedas?, se pregunta.
‘Hay que hacer un trabajo conjunto de accesibilidad a las personas y consecución de plazas de empleo’, recomendó.