Bioetanol en Panamá: Gobierno y expertos aseguran que no dañará los autos

Panamá ya tuvo experiencia en 2013 con una mezcla al 5% y las agencias de autos confirmaron que vehículos fabricados desde el año 2000 en adelante pueden usar E10 sin inconvenientes

La decisión de Panamá de incorporar bioetanol en la gasolina ha generado inquietudes entre conductores, especialmente por el temor de que esta mezcla pueda dañar los motores.

Sin embargo, autoridades y expertos coinciden en que la propuesta de utilizar gasolina con un 10% de etanol (E10) es segura, probada internacionalmente y no representa un riesgo para los vehículos modernos.

Paula Mesé, directora de Regulación de Hidrocarburos y Energías Alternativas de la Secretaría Nacional de Energía (SNE), explicó que el temor es comprensible porque se trata de una gasolina nueva, pero aclaró que “una mezcla al 10% no requiere modificación en el vehículo”.

Mesé detalló que el bioetanol actúa como un oxigenante y limpiador del sistema interno, lo que puede generar la percepción de daño en motores que no han recibido mantenimiento adecuado.

“No es que la gasolina oxigenada dañe el vehículo. Es que el vehículo ya venía con una mala operación”, puntualizó.

Recordó además que Panamá ya tuvo experiencia en 2013 con una mezcla al 5% y que las agencias de autos confirmaron que vehículos fabricados desde el año 2000 en adelante pueden usar E10 sin inconvenientes.

Considerando que la vida útil promedio de la flota en el país es de 10 años, dijo, la gran mayoría de autos en circulación está preparada para esta transición.

Por su parte, Marcelo Velásquez, consultor del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), subrayó que el etanol no reemplaza la gasolina, sino que funciona como un aditivo más.

“Todas las gasolinas del mundo tienen aditivos. Lo que se está haciendo es sustituir componentes nocivos para el medio ambiente y reemplazarlos en una proporción que mantenga la estabilidad de la gasolina”, explicó.

Velásquez destacó que el etanol se utiliza en más de 60 países desde hace más de 40 años, con evidencia empírica y científica que demuestra que no genera daños en motores.

Citó ejemplos de Brasil, India, Bolivia y Paraguay, donde las mezclas alcanzan entre 20% y 30% sin afectar la compatibilidad de los vehículos.

En Brasil, por ejemplo, dijo, el programa Proalco iniciado en 1975 comenzó con una mezcla del 5% y hoy alcanza el 30% en toda la gasolina disponible, sin que ello haya significado problemas para el parque automotor.

En cuanto al rendimiento, Velásquez reconoció que el etanol tiene menor poder calorífico, lo que podría reflejarse en una diferencia mínima.

“Si con un litro de gasolina usted recorre 10 km, con E10 recorrerá 9,9 km. Es totalmente imperceptible. Y al mismo tiempo, la mezcla enfría más el motor, lo que aumenta su durabilidad”, comentó.

Además, subrayó que el efecto solvente del etanol ayuda a mantener el sistema más limpio, evitando depósitos de carbonilla y gomas que suelen acumularse con la gasolina fósil.

Ambos expertos coinciden en que el verdadero desafío está en garantizar el mantenimiento regular de los vehículos y en comunicar con claridad los beneficios ambientales y energéticos de esta medida.

El debate sobre el uso de bioetanol en Panamá vuelve a cobrar relevancia tras el avance del proyecto de ley 443, que ya superó el segundo debate en la Asamblea Nacional.

La iniciativa plantea introducir este biocombustible en la gasolina, en una medida que combina objetivos ambientales, económicos y energéticos.

La propuesta legislativa establece la introducción progresiva de mezclas de gasolina con bioetanol, comúnmente conocidas como E10, y regula toda la cadena de producción, importación y distribución del producto.

El objetivo es diversificar la matriz energética del país, reducir la dependencia de derivados del petróleo y generar nuevas oportunidades económicas en el sector agroindustrial.

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