Versiones de una tragedia

SAN CARLOS. Un viaje hacia un resort playero se convirtió en el camino para la muerte de un bebé de dos años y una adolescente de 15. La...

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SAN CARLOS. Un viaje hacia un resort playero se convirtió en el camino para la muerte de un bebé de dos años y una adolescente de 15. La tarde del pasado miércoles, ocurrió la tragedia, ante los ojos de un puñado de sancarleños que esperaban buses en la caseta y otros que trabajaban en comercios cercanos.

Cerca de las dos de la tarde, un auto rojo fue interceptado a pocos metros luego de abastecerse de combustible de la estación. Le cortó el paso un vehículo de color azul. De este último vehículo se bajó una agente de la Dirección de Investigación Policial (DIP), dicen los testigos que llevaba la placa en el cuello. Con arma en mano, la agente le indica al conductor del auto rojo que se hiciera a un lado. El retén había terminado hacía unos minutos, pero los agentes permanecían allí.

Mientras el auto rojo se acomodaba en el hombro de la carretera, uno de los agentes del retén le gritó: ‘Ese es, ese es’. El auto que señalaba el agente era el sedán, también rojo, donde viajaban tres menores, una de las cuales aparentaba ser panameña, en compañía de dos adultos hacia el hotel playero. La agente se olvida del primer auto rojo y le apunta el arma al sedán. ‘El conductor se asusta y acelera y otro policía que se encontraba en el carro azul se baja y como a siete metros dispara. Se escucharon como cinco detonaciones. Una quedó incrustada en una llanta. El sedán se detuvo.

Mientras más de cuatro policías apuntaban al adulto que se bajó del auto, el agente que había disparado abrió una de las puertas traseras del sedán. Al ver al pequeño baleado en su cochecito y a la adolescente herida se agarró la cabeza con ambas manos.

Ellos —los policías— sacaron al bebé para llevarlo a la policlínica Juan Vega Méndez, de San Carlos, a bordo de un auto patrulla, el bebé se veía como si estuviera muerto, al otro lado, los agentes se movieron en el carro azul, relatan quienes presenciaron la tragedia.

‘Sinceramente, lo que ocurrió a ese joven conductor a cualquiera le hubiese pasado, pues al observar que alguien va corriendo con un arma hacia ti, la primera reacción es salir corriendo para salvar tú vida; pero en este caso fue la peor decisión que él tomó’, dijo un testigo.

ALCALDES NO COMPARTEN VERSIÓN DE LA POLICÍA

Mientras que en la ciudad capital, ese miércoles, la Policía Nacional (PN) enviaba vía correo electrónico a los medios de comunicación unos pocos párrafos explicando que se trataba de un confuso incidente, en San Carlos la opinión era otra.

‘Se dejó en evidencia la mala coordinación de la Policía. Los que pasamos por allí ese día, observamos sólo un retén; pero todo aparenta como si en el sitio se hubiera armado otro retén más, por lo cual solicitamos que se coordinen acciones de carretera’, dijo Víctor López, alcalde de San Carlos.

Pastor Solís, burgomaestre de Chame, señaló que la situación dentro de la Policía debe ir mejorando, a través de seminarios y actuaciones frente a un hecho, así como reforzar más el área de manejos de armas.

‘Acá no estamos en el lejano oeste para disparar sin siquiera investigar quiénes eran las personas que iban adentro de ese vehículo, quienes lamentablemente no tenían nada que ver con la situación que se daba. La persona que supuestamente buscaban aún anda libre’, concluyó el alcalde.

PUEBLO TRANQUILO

Yeny Muñoz, quien trabaja cerca del lugar de la tragedia, señaló que todo San Carlos está triste, ‘dos muertes en un pueblo donde no ocurren estos hechos nos tiene en estado de nerviosismo’.

Ese día todo San Carlos se paralizó. Las entradas al pueblo fueron cerradas por la Policía, que iban y venían en patrullas, hasta la hora en que se fue el helicóptero se abrieron las vías, relató.

Las unidades no supieron actuar de forma correcta en una situación tensa, procediendo de la peor manera poniendo en peligro la vida de varios ciudadanos del lugar y de otros sitios, comenta Lourdes Muñoz.

‘Varias personas se encontraban observando un accidente ocurrido a pocos metros del lugar de la tragedia, de repente solo escucharon las detonaciones causando alarma entre las personas quienes corrieron por todos lados’, relató Norma Ureña.

LOS RECLAMOS DE LA SOCIEDAD

Mientras que el Ministerio Público recaba indicios de lo ocurrido, y tres agentes están en la sede administrativa de la PN, un grupo de panameños encendió velas en la acera del ente policial que señalan los testigos como responsables de la tragedia. No solo los habitantes de San Carlos y los familiares de los menores reclaman que se haga justicia por la muerte de estos dos menores.

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