Perú y Panamá enfocan esfuerzos en la salud de la niñez

La región prioriza prevención, detección temprana y atención infantil especializada

La atención integral de la niñez se ha convertido en una prioridad sanitaria en varios países de América Latina, aunque con enfoques distintos. Mientras Perú fortalece la detección temprana y atención de niños menores de tres años con discapacidad o en riesgo de adquirirla, Panamá mantiene la vigilancia epidemiológica por el virus Coxsackie, conocido popularmente como la enfermedad de manos, pies y boca.

El Ministerio de Salud (Minsa) y el Ministerio de Educación (Minedu) de Perú anunciaron esta semana un trabajo conjunto para mejorar la identificación oportuna de alteraciones en el desarrollo infantil y reforzar la atención especializada durante los primeros años de vida.

La estrategia peruana busca conectar los servicios de salud con los Programas de Intervención Temprana (PRITE), centros gratuitos que brindan atención educativa especializada a menores de tres años con discapacidad o en riesgo de adquirirla.

Según las autoridades peruanas, la articulación permitirá que los centros de salud detecten tempranamente señales de alerta y deriven a los niños hacia programas especializados que complementen los tratamientos médicos y favorezcan su inclusión educativa.

“Detectar a tiempo y actuar de manera coordinada nos permite mejorar significativamente el desarrollo y la calidad de vida de los niños con discapacidad o en riesgo de adquirirla”, afirmó Richard Ruiz Moreno, director de la Dirección de Prevención y Control de la Discapacidad del Minsa peruano.

Perú cuenta con 131 Programas de Intervención Temprana distribuidos en todas sus regiones y, según datos oficiales, más de 6,000 menores recibieron atención durante el último año.

Panamá y la vigilancia del virus manos, pies y boca

En Panamá, las autoridades sanitarias siguen concentrando esfuerzos en el monitoreo y prevención del virus Coxsackie, causante del síndrome de manos, pies y boca, una enfermedad altamente contagiosa que afecta principalmente a menores de cinco años.

Durante 2025, el Ministerio de Salud (Minsa) emitió alertas por el incremento de casos, especialmente en temporadas lluviosas y en ambientes escolares donde existe mayor contacto entre niños.

La pediatra Yanibeth Córdoba, de la Unidad Local de Atención Primaria en Salud de Capira, explicó que el virus puede tardar entre tres y seis días en incubarse antes de manifestar síntomas como fiebre, dolor de garganta, goteo nasal y erupciones en manos y pies.

Además, las autoridades sanitarias han advertido que el contagio puede producirse mediante secreciones respiratorias, superficies contaminadas y contacto con heces, lo que aumenta el riesgo de propagación en guarderías y centros educativos.

En agosto de 2025, Jorge Melo, director regional del Minsa en Panamá Oeste, reiteró el llamado a los padres para evitar enviar a clases a menores con síntomas compatibles con la enfermedad.

“Este síndrome que se presenta en los niños pequeños, pero también puede surgir en una población estudiantil. Este síndrome es causado por el virus Coxsackie, que es muy común”, señaló Melo.

La primera infancia en el centro del debate sanitario

Aunque las problemáticas son distintas, ambos casos reflejan una preocupación regional creciente sobre la salud infantil y la necesidad de fortalecer respuestas tempranas.

En Perú, el énfasis está puesto en la discapacidad infantil, la detección temprana y la inclusión educativa desde los primeros años de vida.

En Panamá, las alertas sobre el virus manos, pies y boca evidencian la importancia de reforzar la prevención, la vigilancia epidemiológica y la educación sanitaria entre padres y centros escolares.

Especialistas coinciden en que la primera infancia representa una etapa crítica para el desarrollo físico, cognitivo y social, por lo que la detección oportuna de enfermedades o alteraciones del desarrollo puede influir directamente en la calidad de vida futura de los menores.

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