El régimen de Torrijos, 48 años después del golpe

Actualizado
  • 16/10/2016 02:00
Creado
  • 16/10/2016 02:00
Una acción militar que abrió las puertas a los sectores de estratos bajos y unifico por poco tiempo a las distintas clases sociales en busca de la recuperación del Canal de Panamá

En 1985, publicamos con CELA, dos Ensayos sobre el régimen de Torrijos, bajo el Título de ‘Militarismo y Estado'.

A cuarenta y ocho años de haberse establecido este régimen de excepción, mediante la acción militar del 11 de Octubre, como es natural, muchas acontecimientos han marcado la evolución de la sociedad panameña: la recuperación del Canal de Panamá, (Tratados Torrijos Carter); La invasión a Panamá (1989); El retorno al sistema de partidos políticos (democracia) con el importante nivel de deterioro y fragilidad; la Ampliación del Canal de Panamá, al igual que el vigoroso proceso de desarrollo urbano en el país, son hechos que nos permiten evaluar retrospectivamente, momentos históricos de la vida nacional.

Es por eso que hoy compartimos alguno de los planteamientos realizados en esa publicación, sobre la importancia del Torrijismo en la evolución del Estado panameño.

EL RÉGIMEN TORRIJISTA

El régimen del general Omar Torrijos Herrera, por su naturaleza, introdujo transformaciones estructurales de trascendencia, lo que por un lado en esos momentos sitúo al país en un período nuevo y difícil, pero por el otro, abrió un marco de especificidad al caso panameño, que lo alejaba de los modelos de interpretación científica, sobre las cuales han descansado las formulaciones políticas para las diferentes experiencias sociales de la Región.

La apertura ‘democrática' propiciada por Torrijos, que modifica el carácter oligárquico excluyente del Estado panameño hasta 1968, la creación de nuevos mecanismos institucionales de mediación entre los intereses de las clases en lucha, que permiten, en algunos casos, que las clases subalternas, vía el Estado, expresen de manera orgánica sus intereses civiles mediante iniciativas políticas formales, constituyen situaciones que reclaman un importante esfuerzo de análisis e interpretación.

De igual forma, el carácter de la lucha nación-imperialismo, (lo que abre un espacio importante de redefinición del Estado-Nación), trastoca de manera sensible los factores ideológicos sobre los cuales se había venido legitimando la hegemonía de la oligarquía y definiendo en consecuencia el contenido mismo de la nación.

Un nuevo contenido nacionalista de la cultura, y su cristalización institucional: en el sistema educativo constituyen expresiones claves.

TORRIJOS Y LA NUEVA CORRELACIÓN DE FUERZAS

La nueva correlación de fuerzas se expresa a nivel interno de la siguiente manera: pérdida de la hegemonía de las fracciones oligárquicas dominantes, desarrollo corporativo de las clases subalternas: sindicatos, organizaciones campesinas, partidos políticos (Partido del Pueblo P.C. Panameño) y desarrollo orgánico de las clases medias, como principales baluartes del proyecto del Gobierno de Torrijos ‘Procesos Revolucionario'.

A nivel externo, la correlación de fuerzas entre Estados Unidos y América Latina experimenta modificaciones sensibles en la medida en que el ‘Caso Panamá', es recogido, en principio, como elemento de redefinición por muchos países de la región en lo que a las relaciones económicas y políticas con Estados Unidos se refiere.

Esta relación de principio, que caracterizó el problema de la soberanía de Panamá sobre su principal recurso, su posición geográfica, vino a conferirle, por referencia a Torrijos, algunas consideraciones importantes a lo que Stavenhagen llama el Nuevo Carácter de los Militares en América Latina, lo cual contrastaba paradójicamente, con la existencia del Principal Centro de Adiestramiento en contrainsurgencia para la región en suelo panameño, y con el incremento del fascismo en la región.

CARÁCTER DEL PROCESO TORRIJISTA

A nuestro juicio el régimen de Torrijos consistió en lo siguiente:

El ascenso de los militares al poder, como acción típica de éstos en América Latina, e asumir temporalmente el poder, cuando se agudizan las crisis entre los sectores dominante, para después devolverlo a las fracciones más conservadoras, aunque la actuación de Torrijos, iría a coincidir con lo que se ha denominado los nuevos regímenes militares progresistas. Sin embargo, en el caso de Panamá, el carácter represivo tradicional de la Guardia al servicio de la oligarquía, requería a partir de 1968 una versión diferente de la Guardia Nacional, capaz de modificar la imagen antipopular que esta tenía.

MISIÓN Y VISIÓN DE FLACSO

La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) es un organismo regional, instituido por la UNESCO para impulsar y satisfacer necesidades en el conocimiento de las Ciencias Sociales.

El Programa FLACSO-Panamá busca dotar a la población de análisis sobre los principales problemas que la aquejan, y contribuir con las estrategias de programas de solución.

Torrijos se preocupa sustancialmente por modificar esta imagen, hacia adentro y hacia afuera de la Guardia Nacional: El nacionalismo se convierte en el factor de ideologización dentro de la Guardia Nacional, mientras que Acción Cívica, es la nueva imagen del aparato represivo hacia afuera.

Tomado el control político del Estado, Torrijos se apoya fundamentalmente en los sectores medios, para administrarlo y confeccionar un programa de Gobierno, a corto, mediano y largo plazo: Plan Nacional de Desarrollo, cuya estrategia comprende objetivos económicos, políticos, sociales y culturales.

Sin embargo, es una estrategia que gravita entorno a los objetivos centrales, que son políticos, y consistente básicamente en lograr un nuevo Tratado. Torrijos sitúa la legitimidad de su proyecto en los sectores populares, donde radica la esencia misma del problema Nación-Imperio. El proyecto político de Torrijos, por primera vez permite a los sectores populares expresar sus demandas a través del Estado, a cambio de su participación orgánica en el proyecto nacional: la recuperación de la Zona del Canal. El Estado facilita el desarrollo político organizado de los sectores de izquierda, movimientos estudiantiles, y de las organizaciones obreras y campesinas.

A través del propio aparato Estatal, organiza los sectores medios incrustados en la burocracia, y mediante el sistema de representación popular (Representantes de Corregimientos) encuentra también canales institucionales de organización social.

Se trata de consolidar un frente de unidad nacional, en el que participen primeramente los sectores populares y bien algunas fracciones dominantes interesadas o que encuentran viables sus proyectos en el Estado Torrijista, como ocurre con la incipiente Burguesía Industrial y los sectores ligados al capital financiero. Ni con la izquierda ni con la derecha, con Panamá, solía afirmar el General Torrijos.

Para poder mantener este frente de unidad nacional, no resulta suficiente un vigoroso proceso de ideologización nacionalista, a través de la cultura, la educación y las formas de organización anteriormente señaladas, sino que el Estado debía disponer de la liquidez para materializar las demandas de los distintos sectores. La estrategia de desarrollo económico y social habría de aportar las soluciones del caso.

En efecto, el gobierno concibe como eje central, lo grandes proyectos de desarrollo nacional, (energéticos, mineros, agro industriales, pesqueros, madereros) a través de los cuales el Estado logra canalizar un importante monto de inversiones extranjeras, y nacional r a través del financiamiento externos, lo que elevaría profundamente la deuda externa.

Estos proyectos permitirían, sostener una burocracia numéricamente ampliada, es decir, aumentar los niveles de empleo.

Por otro lado un vigoroso proyecto social del Estado, le asegura su carácter redistributivo, planes de viviendas populares, urbanas y rurales, aumento de los centros educativos y abaratamiento de la educación, ampliación de sistemas de salud, acueductos y electrificación en el campo, etc.

EL REPLIEGUE DEL GENERAL

El elevado costo del proyecto del régimen de Torrijos, sin embargo, le permite alcanzar las proyecciones esperadas, y efectivamente el régimen logra disponer de la base social requerida para sus negociaciones exitosas con los Estados Unidos, y posteriormente ratificar en un plebiscito los Nuevos Tratados.

Una vez alcanzado el objetivo central, el carácter del régimen empieza a variar; las necesidades del régimen, empiezan a ser más esenciales en términos económicos que políticos.

El efecto es la situación de impases: las facciones dominantes empiezan una lucha frontal por el control e Estado; hay una variación de la correlación de fuerzas; la lucha es planteada en términos de confrontación de la ‘Dictadura de Torrijos' y la necesidad de retornar a la Democracia, es decir, a un Estado como espacio de negociación y hegemonía de las clases dominantes.

El régimen cede, Torrijos regresa a los cuarteles, se retorna al sistema de Partidos Políticos: los sectores medios y populares vinculados al proceso, como mecanismo de conservación de los beneficios y conquistas durante el período de Torrijos, estructuran en un Partido (PRD) para tratar de conservar el control sobre el aparato del Estado.

Las fracciones dominantes inician un proceso de reagrupamiento en que todavía no resulta muy claro sus consecuencias finales. En fin, las circunstancias que vive hoy el Estado panameño son esas, y una definición más clara parece estarse acelerando con la muerte de Torrijos.

Hemos presentado en una síntesis apretada algunos de los rasgos, que caracterizaron el régimen político de excepción representado por el proceso Torrijista.

Una combinación de elementos políticos presentes en algunos de los Estados del cono sur y Centroamérica, parecen articularse en una sola pieza durante ese periodo en nuestro país a saber: oligarquía excluyente, populismo, autoritarismo y retribución del ingreso, imposición imperialista son rasgos que se combinaron de manera sui-generis en el caso del Estado panameño.

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