Extractivismo y desarrollo sostenible en Panamá

  • 06/12/2015 01:00
El extractivismo desempeña sin duda un papel de primer orden en el desarrollo de sociedades ubicadas en las periferias y semiperiferias 

Todo proceso de trabajo tiene su origen en la extracción y transformación de elementos naturales en recursos que puedan ser incorporados a una cadena productiva. Así, la creación de recursos mediante actividades extractivas es inherente a todo proceso productivo.

Dichas actividades, por otra parte, expresan una acción racional con arreglo a fines que se llevan a cabo mediante procesos de trabajo socialmente organizados, en los que se expresa el carácter de las relaciones de producción dominantes en la sociedad que los lleva a cabo.

EL EXTRACTIVISMO

En esta perspectiva, el extractivismo designa la organización, la escala y las consecuencias que adquiere la extracción de recursos naturales en la época del desarrollo de nuestra especie en que nuestras relaciones de producción se estructuran para la acumulación incesante de capital a escala planetaria.

No se trata de un modo de producción, sino de una modalidad de participación en el desarrollo del capitalismo correspondiente al periodo en que éste consigue operar como un mercado mundial que funciona en tiempo real.

El extractivismo desempeña sin duda un papel de primer orden en el desarrollo de sociedades ubicadas en las periferias y semiperiferias del sistema mundial, en las que contribuye a generar y sostener una modalidad peculiar de formación económico social.

Esa formación económico social se caracteriza por su capacidad destructiva respecto a las relaciones socio – ambientales precedentes y constituye, también, un elemento estructurante del propio sistema mundial, a cuya formación viene contribuyendo desde el siglo XVIII al menos.

Para utilizar una expresión de moda, el extractivismo constituye un fenómeno de orden global, cuyas consecuencias hacen parte de la crisis ambiental global.

Por ejemplo, si bien el extractivismo no ha sido un factor relevante en el desarrollo histórico de la sociedad panameña, ha incidido en su desarrollo dentro del marco más amplio del sistema mundial, en la medida en que el Corredor Interoceánico de Panamá ha desempeñado y desempeña un importante papel en la circulación del capital en el mercado mundial desde fines del siglo XVI.

TRANSITISMO Y DESARROLLO EN PANAMÁ

Ese papel llevó al desarrollo de una formación económico social que el historiador panameño Alfredo Castillero Calvo llamó ‘transitista' en 1973.

Ella se caracteriza por el monopolio del tránsito interoceánico por una sola ruta; el control de esa ruta por una autoridad estatal, extranjera o nacional; la organización territorial del Estado y la economía en función de las necesidades del tránsito, y la concentración de los beneficios del tránsito por la clase que controla el Estado que así lo gestiona.

La profundidad y solidez de las bases que sostienen a la formación transitista se expresa en el hecho de que sus características fundamentales no variaron con la transferencia del control del tránsito interoceánico del Estado norteamericano al Estado nacional panameño.

Hoy, sin duda, ese Estado controla el Canal: lo que cabe indagar es quién controla al Estado, y cuál es la racionalidad que orienta el ejercicio de ese control.

A lo largo del siglo XX el Canal operó en Panamá como un dispositivo de la economía interna de los Estados Unidos.

La transferencia de la vía al Estado panameño significó, también, la inserción de la misma en la economía interna del país, con dos consecuencias especialmente relevantes: una aceleración sin precedentes del desarrollo del capitalismo en Panamá, y la formación de un importante complejo de servicios globales en torno al Canal.

Esto, a su vez, incrementó la demanda de agua, energía y otros recursos provenientes del resto del país, ampliando y profundizando la huella ambiental del Corredor Interoceánico sobre el conjunto del territorio nacional.

LA ADMINISTRACIÓN PANAMEÑA DEL CANAL

En ese marco, la administración estatal panameña de la vía interoceánica se ha caracterizado por dos propósitos principales.

Uno, en incrementar la eficiencia en la operación de la vía interoceánica para incrementar su productividad y generar ingresos al Estado por el orden de un billón de dólares por año.

Otro, en incrementar esa capacidad de operación mediante la construcción de nuevas esclusas de dimensiones mucho mayores que las heredadas de la administración norteamericana, mediante una inversión billonaria.

IMPACTO DE LA AMPLIACIÓN SOBRE EL SISTEMA HÍDRICO

La decisión de ampliar el Canal coincidió con la fase ascendente del tránsito de alimentos y materias primas asociado a la expansión del extractivismo en nuestra América.

El incremento en la demanda de servicios del Canal se tradujo, así, en el incremento en la demanda de agua para el canal y complejo de servicios globales.

Ese incremento ha entrado en contradicción con la demanda para consumo humano del 50% de la población del país, que reside en las ciudades terminales del Corredor Interoceánico y depende del mismo sistema hídrico para su abastecimiento.

La solución prevista por el Estado consiste en extraer agua de otros ríos para trasvasarla a la cuenca del Canal, ampliando la huella ambiental de la vía interoceánica y generando conflictos socio ambientales de consecuencias imprevisibles entre la población de las cuencas que se verán afectadas.

Nos aproximamos, así, al momento en que un extractivismo sui generis obligue a la sociedad panameña a reconocer los límites de la capacidad de los ecosistemas del Istmo para sostener la expansión del transistismo.

LA SOSTENIBILIDAD DEL DESARROLLO

El extractivismo creó el tránsito, y bien podría ocurrir que devore finalmente a su criatura. El caso de Panamá – un país sin tradición minera ni petrolera, en el que la economía de plantación ha tenido una importancia marginal – comprueba, así, el carácter sistémico del extractivismo.

Dado ese carácter, ya es evidente que la operación sostenida del Canal dependerá cada vez más de la creación de las condiciones indispensables para la sostenibilidad del desarrollo de la especie humana en Panamá, y en el mundo entero. Y esto demandará, en términos políticos, reconocer que - siendo el ambiente el resultado de las intervenciones humanas en la naturaleza -, la creación de un ambiente distinto requerirá de la creación de una sociedad diferente, si de la sostenibilidad del desarrollo de la especie humana en el Istmo se trata. Para nosotros, para todos, el tiempo de cambiar o perecer llega ya, está llegando.

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‘Si bien el extractivismo no ha sido un factor relevante en el desarrollo panameño, ha incidido en su desarrollo dentro del marco más amplio del sistema mundial'

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MISIÓN Y VISIÓN DE FLACSO

La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) es un organismo regional, instituido por la UNESCO para impulsar y satisfacer necesidades en el conocimiento de las Ciencias Sociales.

El Programa FLACSO-Panamá busca dotar a la población de análisis sobre los principales problemas que la aquejan, y contribuir con las estrategias de programas de solución.

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