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- 31/10/2026 00:00
No es tan solo el día de la Independencia de Panamá. Marca, además, la etapa más importante que ha tocado vivir a nuestro Istmo, durante el proceso histórico que se inició el 10 de noviembre de 1821, al darse el Primer Grito de Libertad en la Villa de Los Santos. A él se debe que nuestro país haya podido transitar por los predios que han sido reservados a los Estados soberanos. A él se le debe también que nuestro país pueda aspirar a ejercer plena jurisdicción sobre la totalidad de su territorio.
El 3 de noviembre de 1903 los sentimientos de autonomía que siempre anidaron en los pueblos del Istmo dejaron de ser meras expectativas para convertirse en realidades tangibles. No otra cosa se puede decir del día en que Panamá comenzó a forjar su propio destino como miembro de una comunidad interestatal que la reconoció como tal, pese a las onerosas obligaciones internacionales que ha tenido que soportar.
Al honrar el 3 de noviembre de 1903 no estamos honrando tan solo a los hombres que, en buena hora para la República, acompañaron a José Agustín Arango y a Manuel Amador Guerrero a darnos una Patria con la aptitud necesaria para decidir libremente acerca de sus asuntos internos y externos. Estamos igualmente honrando a José de Fábrega, a José Domingo Espinar, a Justo Paredes, a Tomás Herrera, a León A. Soto y a tantos otros panameños ilustres, que, en distintas épocas y circunstancias nos condujeron por los senderos de la emancipación o de la secesión. Al honrar el 3 de noviembre de 1903 estamos asimismo honrando a Justo Arosemena y al Estado Federal de Panamá, al igual que a José de Obaldía quien, como Vicepresidente de la Nueva Granada, sancionó y promulgó la ley que le dio vida. Al honrar el 3 de noviembre de 1903 estamos de igual modo honrando la sangre que derramó Santiago de la Guardia en el Río Chico de Natá, en su noble afán de impedir que fuera mancillada la casi total independencia que el Convenio de Colón otorgó al Istmo de Panamá.
Por todo lo anterior honramos al 3 de noviembre de 1903, porque la fecha que hoy conmemoramos tiene raíces profundas en la historia, como también las ha tenido en la geografía y en la economía. Por ello es que el acto que hoy nos mueve a rendir un tributo de admiración y de respeto a la Patria no es un acto aislado. Ni siquiera respondió al propósito exclusivo de que el canal interoceánico fuera construido en parte de nuestro territorio. El acto que hoy nos llena de emoción y orgullo constituye la culminación de nuestra emancipación de España y de cuatro secesiones más o menos efímeras, por cuanto dicho acto es la suma del 28 de noviembre de 1821, del 26 de septiembre de 1830, del 9 de julio de 1831, del 18 de noviembre de 1840, y del 21 y 31 de marzo de 1861, fechas éstas que deben ser grabadas con letras indelebles en el corazón de todos los panameños que tuvieron y tienen fe en un Estado istmeño, con capacidad de actuar, dentro del campo de aplicación del Derecho Internacional, en forma exclusiva, autónoma y plena.
EL 3 de noviembre de 1903 no fue producto de una guerra abierta, llena de epopeyas heroicas, pero destinada indefectiblemente a matar en su cuna a nuestro naciente Estado, debido a una inmensa desproporción de fuerza y poderío imposibles de superar. Recuérdese que por el Tratado Mallarino- Bidlack los Estados Unidos de América garantizaron a la Nueva Granada los derechos de soberanía y propiedad sobre el Istmo de Panamá. Pero los próceres del 3 de noviembre de 1903 tuvieron que hacer frente a ambiciones e intereses más poderosos que los que pesaron en todas y cada una de las gestas libertarias del Continente Americano, como fueron los de los Estados Unidos y los que se movieron en favor de un canal por Nicaragua, en América; los de la Compañía Nueva del Canal de Panamá, en la vieja Europa, y todo ello sin contar los de la hermana República de Colombia, de la cual formaba parte Panamá.
Una perfecta y total comprensión de la verdadera significación histórica del 3 de noviembre de 1903, es un imperativo que nos impone nuestra propia nacionalidad. Así lo exige, en efecto, el creciente fortalecimiento de los lazos de unión que deben siempre vincular a todos los panameños, en la consolidación de nuestra independencia económica, en la lucha permanente por el ejercicio pleno de nuestra jurisdicción en todo el territorio de la república, y en la conservación y preservación de Panamá como Estado independiente y soberano.
Nombre: Julio E. Linares
Ocupación: Diplomático y político. Profesó la cátedra de Derecho Internacional Público en la Universidad de Panamá, donde fue secretario,vicedecano y decano interino. Fue diputado a la Asamblea Nacional, miembro principal del Consejo Nacional de Relaciones Exteriores, presidente de la Junta Directiva del Instituto de Vivienda y Urbanismo y de la Junta de Control de Juegos, ministro Consejero de la Delegación Permanente de Panamá ante la O.N.U., gobernador de Panamá ante el Banco Mundial, representante titular de Panamá ante el Consejo Interamericano Económico y Social, y ante la V Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo, donde fue electo presidente de la misma. Fue ministro de Relaciones Exteriores, ministro de Hacienda y Tesoro y Ministro Interino de Trabajo y Bienestar Social. Socio del Bufete de Abogados Tapia, Linares y Alfaro, Presidente del Club Unión, presidente del Partido Nacionalista, secretario General del Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, miembro del International Law Association, de The American Society of International Law, de la Academia Panameña de Derecho, del Colegio Nacional de Abogados, del Instituto Panameño de Cultura Hispánica, de la Sociedad Bolivariana de Panamá, del Instituto Latinoamericano de Estudios Avanzados, de la Academia Panameña de la Historia, de la Asociación Argentina de Derecho Internacional, del Club Activo 20-30 de Panamá y del Club Kiwanis de Panamá. Obras: La Casación Civil en la Legislación Panameña (1968), Derecho Internacional Público (1977), Tratado concerniente a la Neutralidad Permanente y al funcionamiento del Canal de Panamá (1983) y Enrique Linares en la Historia Política de Panamá (1869-1949) - Calvario de un pueblo por afianzar su soberanía (1989).