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- 29/06/2012 02:00
NUEVA YORK. Un par de noches de verano al año, un rincón del mítico Central Park es escenario de una actividad que no todos conocen y que se repite desde hace casi 40 años: ópera gratis al aire libre de la mano del maestro Vincent La Selva.
La primera cita de 2012 tuvo lugar el miércoles en Naumburg Bandshell, la concha acústica construida hace 150 años en la parte sur del parque, donde cientos de personas se congregaron para seguir la historia de Tosca y el pintor Cavaradossi de la ópera de Giacomo Puccini.
Cielo estrellado, una media luna mágica asomando entre los árboles, temperatura agradable: personas de todas las edades sentadas en sillas preparadas por los organizadores, pero también en reposeras y lonas en el suelo colocadas al azar, disfrutaron de la presentación.
‘Hago óperas que pienso que todo el mundo quiere ver. Viene gente de todas partes del país’, dijo a la AFP, Vincent La Selva, de 82 años, director de orquesta y fundador de la Gran Ópera de Nueva York.
Para muchas personas, su experiencia en las noches veraniegas del Central Park es la primera en el mundo de la ópera, visto a menudo como selecto y alejado de las masas.
‘Algo muy interesante es que tenemos mucha gente joven, lo que es inusual. Los chicos de 19 y 20 años no van a la ópera, no son habituales. Tengo gente que me para en la calle y me dice ‘La primera ópera que vi en mi vida fue en Central Park con usted y ahora voy a la ópera seguido’. Eso es algo grandioso’, cuenta con orgullo el director de la Gran Ópera de Nueva York.