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‘Al margen de la gloria’: la novela que rescata la historia de José Domingo Espinar
- 20/04/2026 00:00
A través del género literario de la novela histórica, el escritor es capaz de transportar al lector a las épocas más trascendentales de la historia contemporánea utilizando los diversos recursos que puede brindar la creación literaria.
En este caso, la escritora y matemática intenta adentrarse con su novela ‘Al margen de la gloria’ en la trayectoria de José Domingo Espinar, un médico panameño nacido en el arrabal de Santa Ana, que llegó a combatir en Perú junto a las grandes figuras de América del Sur como el libertador venezolano Simón Bolívar. La confianza que va tejiendo Espinar con Bolívar hace que este último lo nombre su secretario del Estado mayor, ocupándose – entre otras cuestiones sensibles – de su salud.
La envidia de quienes lo rodean y el fragor del contexto de las guerras por la independencia de América Latina de inicios del siglo XIX que se libraban desde Lima (Perú) hasta Bogotá (Colombia) traen consigo una saga de conspiraciones, batallas y esperanzas que en sí conforman la trama de la novela de Ávila quien publicó anteriormente una biografía de Espinar titulada ‘José Domingo Espinar: Controversias y realidad’ (2017).
En conversación con este diario, Ávila aseguró que la figura de Espinar siempre le ha interesado, sobre todo, por lo poco que se conocía sobre su figura, hasta ahora.
“Es una pregunta que me hacen casi siempre: ¿por qué José Domingo Espinar? Yo tenía la idea de escribir una novela sobre el siglo XIX panameño en general y estaba leyendo un libro de historia en busca de ideas. Me llamó la atención una frase muy corta, bastante escueta, que decía: ‘En 1830 el dictador José Domingo Espinar, médico y secretario de Bolívar, separa a Panamá de Colombia y luego se exilia en Perú’. Esa frase me pareció demasiado breve; sentí que ahí había más historia, algo que no nos estaban contando. Entonces me puse a investigar más sobre esta figura. Al consultar las biografías existentes, me di cuenta de que había muchas lagunas en la información sobre él”, rememoró.
Licenciada en Matemáticas de la Universidad de Waterloo (Canadá) y con maestría en Genética Cuantitativa de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido), su espíritu investigativo y su formación científica la llevaron a la necesidad de satisfacer esa curiosidad infatigable de buscar datos comprobables sobre uno de los personajes olvidados de la gesta bolivariana de autodeterminación.
“Mi formación es científica, y nosotros trabajamos mucho con citas: si uno afirma algo, tiene que justificar de dónde viene esa información. Sin embargo, ninguna de las biografías citaba con claridad sus fuentes. Así que me aboqué a la tarea de buscar toda la información verificable sobre él. Fue como una bola de nieve: mientras más encontraba, más quería saber, y ya no podía parar”, confió Ávila a La Estrella de Panamá.
Mientras más averiguaba de Espinar, más se sentía identificada con él.
“Espinar fue, ante todo, médico, pero en esa época un médico estudiaba también biología, física y tenía una fuerte base en números. Por ejemplo, trabajó en la Casa de la Moneda de Lima, que sería algo similar a una institución financiera. También desempeñó funciones como ingeniero en el Estado Mayor, donde debía encargarse de la logística, lo que implicaba manejar cifras, raciones de comida y organización de tropas. Yo me sentí identificada con él como una especie de científico del siglo XIX. Además, encontré muchos escritos inéditos suyos, y en ellos se percibe claramente su capacidad deductiva: presenta argumentos de forma ordenada, con una lógica muy estructurada. Como científica, eso me resultó muy cercano”, resumió Ávila, quien también no dejó escapar el dato de que Espinar – al igual que ella – le daba rienda suelta a la escritura.
En el caso de Espinar, este era autor de monografías médicas, así como también periódicos, proclamas, memorias de geografía y relatos de exploraciones realizados como parte de una trayectoria en la que unió la ciencia con las letras.
Para averiguar más sobre la vida de José Domingo Espinar, Ávila procede con su búsqueda en las bibliotecas tanto físicas como digitales de Panamá y la región. Entre ellas, los Archivos Nacionales en Panamá, la Biblioteca Nacional de Perú, donde la escritora encontró la tesis de medicina de Espinar. Asimismo, también visitó el Centro de Estudios Histórico-Militares y la Sociedad Benemérita de Fundadores de la Independencia del Perú. Además, consultó las bases de datos que contenían periódicos del siglo XIX y los manuscritos de Espinar que tenían las universidades de Yale y de Duke, así como la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.
Otras fuentes de documentación fueron las biografías de destacados personajes de las guerras de independencia de América Latina como Joaquín Posada Gutiérrez, Daniel Florencio O’Leary Burke, Francisco Burdett O’Connor y Manuel Antonio López.
Aún con toda la información disponible no solo sobre José Domingo Espinar sino sobre otros personajes que colaboraron con Simón Bolívar en la gesta libertadora, Ávila cree que todavía hay mucho por descubrir sobre aquellos sucesos que formaron parte de aquella época. “Definitivamente, hay cosas que todavía faltan por dilucidar como, por ejemplo, el Batallón del Istmo que llegó a Perú en 1823 estaba compuesto por panameños, y aún no tenemos una lista completa de sus nombres. Hay muchas lagunas, especialmente en Panamá, en parte porque muchos documentos están en Bogotá”, aseguró.
Así mismo, de este modo sostiene que las acciones que cometen otros personajes de la historia ya sean José Domingo Espinar, Simón Bolívar, José de San Martín y Manuel Belgrano.
“Intentar trasladar sus acciones al presente puede ser peligroso, porque eran personas con circunstancias completamente distintas. Debemos mantener cierta objetividad histórica”, manifestó.
Seguidamente, al ser consultada sobre a qué se refería con esa objetividad histórica, Ávila añadió lo siguiente: “Debemos entender que eran militares en un contexto de guerra, donde se tomaban decisiones que hoy pueden parecer cuestionables, pero que en su momento se consideraban necesarias según su propio criterio”.
Sobre la capacidad de la novela histórica para situar al lector en un contexto determinado, la escritora citó la frase de un novelista estadounidense: ‘El historiador dice qué pasó, pero el novelista dice cómo se sintió’. “Creo que la ficción histórica permite ponerse en los zapatos de los personajes y entender sus decisiones desde su contexto. La novela histórica se apoya en la historia, pero necesita conectar emocionalmente con los personajes para comprender cómo vivían y por qué actuaban como lo hacían”, precisó.