Bebés de madres con anemia presentan cerebros más pequeños, según un estudio

  • 09/09/2026 12:37
Los bebés de las madres con anemia podrían tener un cerebro hasta 4 % más pequeño, según un estudio

Los bebés nacidos de madres con anemia durante el embarazo presentan un volumen cerebral hasta un 4 % menor que aquellos cuyas madres no padecieron esta condición, según una investigación de King’s College London y la Universidad de Ciudad del Cabo.

Las diferencias se concentran en áreas relacionadas con el movimiento, el aprendizaje y la regulación emocional, y podrían estar vinculadas con dificultades cognitivas durante la etapa escolar.

Más de un tercio de las mujeres embarazadas en el mundo padece anemia, una condición que suele estar relacionada con la deficiencia de hierro y esta puede provocar cansancio, dificultad para respirar y mareos. Las tasas más elevadas se registran en el África subsahariana y el sur de Asia.

El estudio siguió a más de 300 madres y sus bebés en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Los investigadores realizaron varias resonancias magnéticas a los niños entre los tres meses y los dos años de edad para analizar el desarrollo de sus cerebros.

Los resultados mostraron que los bebés de madres que habían presentado anemia tenían, en promedio, un 4 % menos de volumen cerebral total que los bebés de madres sin anemia. Esto ocurrió incluso cuando las mujeres afectadas únicamente presentaban una forma leve de la enfermedad.

Los investigadores identificaron diferencias particularmente importantes en tres estructuras cerebrales: el putamen, el núcleo caudado y el cuerpo calloso.

Estas regiones participan en funciones como la velocidad de procesamiento de información, la regulación de las emociones y las funciones ejecutivas.

Además, las diferencias no desaparecieron con el crecimiento. Por el contrario, se ampliaron durante los primeros dos años de vida. El cuerpo calloso, por ejemplo, era aproximadamente un 4 % más pequeño a los 12 meses y la diferencia aumentaba hasta un 6 % a los 24 meses en los bebés cuyas madres habían tenido anemia.

Jessica Ringshaw, investigadora del King’s Institute of Psychiatry, Psychology & Neuroscience y de la Universidad de Ciudad del Cabo, señaló que investigaciones anteriores realizadas en Sudáfrica también habían encontrado diferencias similares en el volumen cerebral de niños pequeños y escolares.

Según la investigadora, estos niños no parecen estar recuperando la diferencia cerebral con el paso del tiempo. Los cambios podrían mantenerse hasta los seis años, etapa en la que podrían comenzar a manifestarse con mayor claridad determinadas dificultades cognitivas.

Los hallazgos podrían ayudar a explicar investigaciones anteriores que encontraron un menor desempeño en pruebas de desarrollo entre niños nacidos de madres con anemia.

Los investigadores destacaron que las madres estudiadas presentaban características similares en aspectos como los ingresos familiares y la seguridad alimentaria, aunque advirtieron que las causas de la anemia pueden ser diversas.

Entre ellas se encuentran las infecciones y la deficiencia de hierro. El estudio también encontró mayores niveles de anemia entre mujeres que vivían con VIH.

Ante estos resultados, Ringshaw destacó la importancia de detectar y tratar la anemia entre las mujeres en edad reproductiva, especialmente durante el embarazo.

Los especialistas recomiendan evaluar los niveles de anemia y deficiencia de hierro y recurrir a suplementos de hierro, por vía oral o intravenosa, cuando sea necesario.

La Organización Mundial de la Salud considera la reducción de la anemia una prioridad de salud pública. Sin embargo, los avances para disminuir su prevalencia se han estancado durante las últimas dos décadas.

El estudio, publicado en la revista científica Brain Communications, también evaluó el uso de nuevos equipos de resonancia magnética de bajo campo, que son más económicos y portátiles que los utilizados habitualmente en hospitales.

Los investigadores comprobaron que estos dispositivos fueron capaces de detectar diferencias cerebrales similares a las observadas con equipos tradicionales.

Steve Williams, profesor de neuroimagen de King’s College London, señaló que esta tecnología podría permitir evaluar a gran escala el impacto de la malnutrición en el desarrollo cerebral, especialmente en lugares donde el acceso a equipos médicos convencionales es limitado.

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