Entre sitios, arqueología y algunas verdades

  • 23/09/2014 02:01
Aunque el énfasis está en su crecimiento económico, Panamá es una zona vital para la investigación

El Dr. Richard Cooke abrió con su conferencia titulada ‘El sitio arqueológico del Cerro Juan Díaz y su importancia para Azuero’ el Primer Congreso de Arqueología e Historia, realizado a propósito de la inauguración del museo privado de Cubitá Resort & Spa, y la presentación del Centro Ceremonial Indígena en este mismo complejo hotelero en Chitré. Dijo abiertamente que ya está perdiendo sus conocimientos y recurre a investigadores más jóvenes. También que está enfermo, a penas puede moverse y la boca ‘se le seca’ cuando habla mucho en sus ponencias. Lo cierto es que es una autoridad en arqueología y su entusiasmo por el tema es contagioso. Recuerda fechas, nombres y detalles de sus inicios, hasta de sus días de estudiante, con suma facilidad, a pesar de todo lo que dijo de si mismo. Es un eterno buscador de nuevas tecnologías. Su especialidad es la arqueozoología: el análisis de huesos de animales para reconstruir la biodiversidad.

Cooke nació en Guildford, Inglaterra, en 1946. En 1968 obtuvo un título en Arqueología y Lenguas Modernas en Bristol, y un doctorado en la Universidad de Londres en 1972, con una disertación sobre la arqueología de Coclé. Además de su idioma nativo, habla español de manera fluida y salpicada de ‘panameñismos’. Labora como investigador en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales de Panamá. Antes de iniciar la entrevista, dijo que ‘Este hotel tuvo la amabilidad de invitarme. Soy arqueólogo y llevo 40 años haciendo investigaciones en Azuero y el resto de Panamá, y otros países colindantes. Pasé 10 años dirigiendo investigaciones en un sitio ocupado entre 2,200 años y el periodo de la conquista. Se llama Cerro Juan Díaz y es un máximo de 200 hectáreas. Las excavaciones estaban dirigidas a reconstruir la historia de este asentamiento, y ponerlo en el contexto de la historia profunda de los indígenas de Panamá’.

¿A qué se refiere con el término ‘historia profunda’? ‘Cuando uso el término ‘historia profunda’, yo discrepo con muchos historiadores quienes hacen una diferencia muy tajante entre historia documental y lo que le antecede. Sabemos que los indígenas precolombinos representaron más del 95% de la historia de Panamá y a diferencia del concepto popular, aquí los arqueólogos, genetistas y otros especialistas pueden demostrar, con muy buenos datos, que existió continuidad entre los primeros pobladores y los indígenas que residen actualmente en Panamá. Después de unos 13,000 años, hubo muy poco movimiento de población, realmente era de índole local’.

¿Cómo se inició el proyecto en Cerro Juan Díaz? ‘Fue un experimento porque en esa etapa de mi vida, en investigación, yo no quise meterme en proyectos grandes. Pero la directora de Patrimonio Histórico en aquel entonces, la profesora Camargo, me invitó a formar un grupo de investigación debido a la intensa ‘huaquería’ que estaba poniendo en peligro aquel asentamiento, y los arqueólogos sabían de su existencia desde los años 70. Armé una investigación que tenía un componente educativo e investigativo. Allí se produjeron seis tesis de licenciatura y doctorado. Recibimos a miles de visitantes’.

‘La investigación, que es la parte que me interesa a mí, tenía muchos componentes: históricos, culturales, enfoque en las tecnologías, historia ambiental porque en Cerro Juan Díaz hay miles de restos de animales, los cuales podemos identificar y así reconstruir la historia de la vida en el área, y cómo fue el impacto de los grupos humanos sobre la fauna. Después de tantos años, todavía estamos investigando sobre los materiales recogidos, utilizando nueva tecnología. En cuanto a la genética humana, nuevas técnicas permiten hacer análisis más sofisticados’.

¿Qué está haciendo el Instituto Smithsonian a nivel de arqueología actualmente? ‘Es una arqueología un poco diferente porque es multifacética, hace mucho énfasis en la relación entre la humanidad y el ambiente. El programa debe su inicio al esfuerzo de una arqueóloga muy conocida, quien en los años 60 comenzó a privilegiar la idea de que la arqueología era un camino sin salida, si no incluía aspectos sociales y ambientales. Hemos seguido en esa línea. Ella es una gran colega que ha hecho muchas investigaciones aquí y es una experta reconocida mundialmente, en los orígenes y el desarrollo de la agricultura. Muchas de sus investigaciones están basadas en sitios en Coclé y Azuero. Estoy hablando de la arqueo-ecóloga Dolores Piperno’.

En la conferencia usted mencionó que hay un modo de pensar sobre la arqueología, que es totalmente equivocado. ‘Sí... nosotros no excavamos para buscar tesoros. Ustedes vieran los bochinches que se formaron en los años 80. Eran dignos de una película. Una vez nos echaron al DENI encima porque decían que los arqueólogos, en este caso eran investigadores costarricenses, ¡se estaban robando las piezas! Puras tonterías. Entonces llegaron varios funcionaron de puestos altos, pidiéndonos que les regaláramos los artefactos. Ahora que estoy viejo y no me siento tan inmortal, para mi es importante tratar de acabar tanto con la huaquería como con algunas ideas absurdas que se tienen, como que la arqueología es solo para encontrar tesoros. Eso dista mucho de la verdad’.

Para Cooke, es vital que se brinden oportunidades a las nuevas generaciones de continuar con los estudios y las exploraciones. ‘En Cerro Juan Díaz es impresionante la información que encontramos. Por ejemplo, más de 100 especies de aves. Entre más excavábamos allí, más cosas interesantes encontrábamos. Nos percatamos que los huaqueros habían destruido más del 60% del sitio. Pero los fornidos estudiantes de arqueología, excavaron a profundidad, paciente y cuidadosamente, encontrando cosas lindísimas. Allí empezamos a identificar pisos de viviendas, entierros y basureros’.

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