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- 09/10/2015 02:00
Lejos de una elección comercial, lo que realmente le interesó a Zemeckis cuando descubrió en un libro para niños la hazaña de Phillipe Petit en pleno World Trade Center fue que la historia, además de ser encantadora y sorprendente, permitía utilizar tecnología para contarla.
El resultado fue, efectivamente, una película que utiliza el IMAX y el 3D como pocas; y con buen resultado. En la cuerda floja fue pensada desde el primer momento a partir de la técnica y las posibilidades de estas tecnologías y eso hizo que cada escena fuera compuesta de la mejor manera.
La sensación de estar mirando para abajo o haciendo equilibrio a 400 metros de altura -sobre los 110 pisos de las Torres Gemelas- es tan perfecta que da vértigo. Zemeckis buscó y logró con este proyecto que el público ‘experimente visceralmente cómo se siente alcanzar las nubes'.
Gracias a la tecnología y a la maestría de sus técnicos, cruzar las torres en la soga no sólo es una cuestión de equilibrio para el protagonista, corporizado por el carismático Joseph Gordon-Levitt, sino también para el espectador. Es posible sentir la hazaña como si uno estuviera caminando sobre el alambre junto a Petit, como si fuera uno testigo privilegiado de sus emociones.
ODA A LAS TORRES GEMELAS
No es casual que la historia de este fonámbulo francés saliera a la luz en estos últimos años. Después del episodio del 11 de septiembre de 2001, las Torres Gemelas fueron borradas del cine. Algunos estrenos sólo se atrasaron, otros cambiaron su guión y hasta hubo producciones realizadas antes de la tragedia, como Zoolander o Serendipity, que se dedicaron a borrar minuciosamente las torres de sus metrajes para no mostrarlas.
En la cuerda floja llega como una resignificación de las torres y eso le da la oportunidad de volver a mostrarlas, y de muy cerca. La historia de Petit no sólo sucede mientras se están terminando de construir los dos monstruos arquitectónicos. Es, además, la ‘carta de amor' de un artista que busca transformarlas al cumplir su sueño, hacer de ellas la posibilidad de lograr lo imposible.
En ningún momento de la película se hace mención directamente al 11 de septiembre, pero las palabras de Zemeckis en una entrevista reciente aclaran que efectivamente esta idea estuvo presente en el relato: ‘No debemos olvidarlas nunca. Y cuando las recordemos, es muy importante que recordemos la tragedia', dijo.
Esas torres estaban ahí para Petit. Lo imposible era transformarlas para siempre con su arte. Y eso es lo que hizo: buscar llegar a las nubes. Por eso no fue preso después de su disparatado e ilegal proyecto; por eso no quería bajarse de su cuerda cuando intentaron obligarlo; y por eso cuando finalmente lo atrapó la policía, le primero que hizo fue ponerle su firma al golpe. Dijo: ‘Mi nombre es Philippe Petit. Soy equilibrista'.
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ZEMECKIS
El director
Pocos directores como Robert Zemeckis lograron que sus películas se convirtieran no sólo en clásicos del cine, sino también en referencias de la vida cotidiana de todo el mundo.
Desde ‘¿Quién engañó a Roger Rabbit?' (1988) a la saga ‘Volver al Futuro' (1985-1990), pasando por películas como ‘Forrest Gump' (1994), ‘Contacto' (1997), ‘El Náufrago' (2000),' El vuelo' (2012) o la nueva ‘En la cuerda floja' (2015), todos sus films logran innovar en lo conceptual o en lo tecnológico, siempre con humor e inteligencia y entre el arte y el popcorn de calidad.
A pesar de su popularidad y la rentabilidad de sus películas, lo cierto es que Zemeckis siempre se guió para elegir las historias de sus films por intereses personales antes que para maximizar las ventas.
Hace poco, de hecho, para responder al rumor de que Universal está preparando una nueva película de ‘Volver al futuro', comentó que no está de acuerdo con las ‘remakes' ni tampoco piensa hacer una cuarta entrega de la saga. Lo suyo es mirar al futuro y siempre avanzar.