Las cifras forman parte de las proyecciones de la cartera agropecuaria del Banco Nacional de Panamá, donde existen unos 5,400 productores activos. El banco...
- 04/10/2015 02:00
Te mima. Y te cuida para que no te pase nada. Te pone casco, coderas, muñequeras, guantes, rodilleras cuando vas a patinar, por si acaso el artero concreto osa acercarse a tu delicada piel. Los padres de la patria, reunidos en la Asamblea velan por nosotros como amantísimos progenitores preocupados por la seguridad de sus retoños. También ponen coderas y rodilleras para que nada nos roce y nos haga pupa.
Pero, igual que la sobreprotección a los hijos no es buena, tampoco el paternalismo estatal lo es. En este país de charanga y pandereta, (ver la tercera acepción del DRAE de este último vocablo), en lugar de ponerse a solucionar los problemas que acucian a la población, los legisladores se ponen a perder su tiempo en protegerlos de las altas tarifas en los estacionamientos de los centros comerciales. Plop.
Señores políticos, ¿de verdad se creen que eso es lo que tiene en la mente una mujer que tiene que levantarse a las tres de la madrugada para poder coger agua porque esa es la única hora a la que le llega a su casa? ¿De verdad imaginan que las tarifas de estacionamiento en el centro comercial es en lo que está pensando un pobre tipo que, sentado en el bus a las siete de la noche, y después de estar todo el día trabajando, sabe que aún le queda otra hora y media para llegar a su casa? ¿En serio piensan que son las tarifas de aparcamiento en el centro comercial de moda lo que no deja dormir al productor de cualquier pueblito metido tierra adentro cuando piensa que la cosecha se le va a echar a perder porque el camino para poder sacarla y comercializarla está impracticable? ¿Será que la mujer a la que su marido le acaba de partir la boca, una vez más, en lugar de estar desesperada porque sabe que denunciar es inútil y que las leyes no le van a hacer nada al muy cabrón, está preocupada por el dinero que le va a costar dejar el carro en el estacionamiento del mall?
¿Son ustedes idiotas? ¿Nos hemos vuelto todos locos? ¿Nos estupidizamos grupalmente y no nos hemos dado cuenta?
No se me ocurre ninguna explicación plausible a estas preguntas más allá de la del paternalismo, el mantener a la población como si fueran niños pequeños, cuidando de que nos les cobren de más en los estacionamientos y cosas así, pendejaditas para mantenerlos contentos. Tenernos en la inopia mientras ellos, los legisladores, los políticos, los que siempre han cortado el bacalao y tienen la sartén por el mango, se regodean en sus tejemanejes. ¿En serio se creen que en este país no hay temas mucho más importantes sobre los cuales legislar?
Y a los tarados que aplauden este tipo de iniciativas les repito la advertencia que hace unos días hizo un tipo brillante en una red social: tengan cuidado, porque cuando el gobierno empieza a inmiscuirse en las tarifas de un negocio, no hay nada que le coarte para inmiscuirse en las tarifas de todos los negocios. Por ejemplo, ¿quién decide cuanto debes cobrar por los platos en tu restaurante, imbécil que aplaudes esta ley? Si son tan caros que el pueblo llano no puede permitírselos, ¿no deberíamos hacer una ley para igualar todas las tarifas con, por ejemplo, las de los restaurantes onomatopéyicos del pollito? ¿Y por qué protestas? ¿Ah?
Este paternalismo de chichinabo no desea más que distraernos de lo importante. Quitémonos las rodilleras, aguantemos los golpes que da el crecer, exijamos nuestros derechos y carguemos con nuestros deberes de una vez.
COLUMNISTA