Un Artista Cubano en Pacora

  • 15/01/2023 00:00
La obra de Esviel Jeffers Durruthy ha sido expuesta en varias ediciones del Salón Cubano de Arte Contemporáneo
Flowers, fue censurada por el régimen cubano. Nunca llegó a verse hasta ahora.

En esta versión de Facetas, entrevistamos a Esviel Jeffers Durruthy, que nació en Guantánamo, Cuba, y actualmente vive y trabaja en la ciudad de Panamá. A los seis años se mudó con su familia a Isla de la Juventud. Ahí recibió los títulos de ingeniero en Agronomía por la Universidad Jesús Montané Oropesa y de artista visual por la Academia de Artes Plásticas Wifredo Lam. Su obra ha sido expuesta en varias ediciones del Salón Cubano de Arte Contemporáneo y en exposiciones en las ciudades de La Habana, Panamá y Copenhague. La más reciente, abierta al público en Díptico Art Studio & Gallery hasta hace unos días, fue “PROTOTIPOS: Utopía de la partida”, muestra individual coordinada por el programa Simbiótica de Quorum Laboratorio Cultural, y curada por Adrienne Samos y Humberto Velez.

Eres un cubano en Panamá. ¡Un inmigrante en Pacora! Esa condición ha marcado tu obra como artista, ¿no es cierto?

Así es. Nunca imaginé mi vida fuera de mi insularidad. Pero la situación política y los cimientos de mi país de origen se fueron trastocando a tal punto que no me quedo otra solución que partir sin fecha de regreso. A decir verdad, Panamá es insular de cierta forma también: está rodeada por dos océanos y aislada al sur por la cordillera y al norte por el tapón del Darién. Me siento en casa. De algún modo u otro, siempre, he trabajado en torno a contenidos, ideas, lecturas, códigos y símbolos relacionados con desplazamientos humanos, acumulación de personas, movimientos de masas, movilizaciones físicas y mentales. En mis procesos creativos, los objetos y las formas pasan de una condición real, física y natural, a una imaginaria y recreada. Todo ello se debe a que nunca eché raíces en un lugar fijo. Nací en Guantánamo y seis años después nos trasladamos a Isla de Pino, que Fidel Castro había rebautizado como Isla de la Juventud. El régimen convocó a multitudes a mudarse allá por un proyecto idealista de aquel fervor revolucionario de entonces. Cuando llegamos ahí, no teníamos hogar ni amigos. No conocíamos a nadie. Nuestra condición era idéntica a la de la gran masa convocada. Desde aquel paisaje futurista, comenzamos a construir una nueva identidad. En esa condición me he visto varias veces a lo largo de mi vida. Me ha marcado y transformado cada vez que he tenido que partir y encontrarme lejos de los míos. Una vez más, en Panamá se repitió el cuadro. Solo que ya me he entrenado para quedarme físicamente en un solo lugar, y a la vez mantenerme en constante movimiento mental. Así funciono. Viajo cuando sueño y cuando trabajo en mi estudio.

En efecto, “PROTOTIPOS: Utopía de la partida”, la reciente exposición curada por Adrienne Samos y Humberto Vélez sobre tu obra, incluyó prototipos de aviones, autos, flotadores y maletas: todos instrumentos que se usan para la partida o al menos para la movilidad. ¿Te consideras un artista migrante?, ¿es decir, en movimiento? ¿Alguien que no se imagina su vida sin esos vehículos?
Esviel Jeffers Durruthy, artista.

Prefiero el término 'misionero'. Hoy estoy aquí, pero mañana no tengo ni idea de dónde estaré. Me fascina imaginar objetos cotidianos que pueden desplazarse y transportarnos. La imaginación cautiva y libera. Creo que no podría vivir sin la habilidad de partir mentalmente. De escapar de todo, incluyendo a veces de mi propia realidad o de la realidad colectiva. El artista en sí es un ser vulnerable. Añádele a eso que provengo de otro lugar, que ese lugar es una isla de la isla de Cuba, que soy negro… Y no un negrito, sino un negrón, como decimos los cubanos [risas]. Y, además, que me ha tocado vivir en la periferia de la ciudad de Panamá. Pacora es un lugar donde se sufre y se ama; donde los vecinos son cercanos en su trato y donde compartimos las mismas dificultades. Eso me brinda un gran sentido de pertenencia.

¡Me alegro! Por cierto, como ingeniero que también eres, imagino que sabes que en Panamá hay muchísimas profesiones protegidas por ley; es decir, reservadas a panameños. Entre ellas, la de ingeniería. ¿Preferirías vivir en un país más amistoso hacia los extranjeros?

Aunque en Panamá hay muchísimas profesiones que los extranjeros no podemos ejercer, debo resaltar que, en mi experiencia, los panameños son muy hospitalarios y amigables con los inmigrantes. Eso no tiene precio. Ahora bien, como extranjero, tuve que capacitarme en muchos menesteres. No me quedó más remedio. Para cumplir con mi responsabilidad de mantener y proveer para una familia, tuve que lidiar con muchas situaciones desagradables y extremas. Trabajé en la construcción como soldador. En muchas ocasiones me ayudó ser extranjero, porque no querían contratar a nacionales. Y es que el extranjero está en una posición totalmente vulnerable. En varias ocasiones ni siquiera me pagaron por mi trabajo, y esa mala conducta vino tanto de locales como de extranjeros. ¡Cuántas puertas cerradas! ¡Cuántos anillos de exclusión hay que sobrepasar! Eso no solo le ocurre a los foráneos. También le pasa a una desmedida cantidad de panameños. Al final, encontré mi camino. Lo que siempre he querido hacer, porque me apasiona, es arte. Puedo decir que la comunidad artística aquí es muchísimo más amigable e incluyente, y menos hostil que en otras partes.

Tus ingeniosos aviones, autobuses y carros parecen diseñados para impulsarse con recursos renovables y no con energía fósil. Me recuerdan a los utópicos aparatos voladores de Leonardo da Vinci. ¿Podrías hablarnos de su origen o sentido?

La geografía ha determinado mi formación como artista. Viví la mayor parte de mi existencia en Isla de la Juventud. Es un territorio que pertenece a Cuba, pero queda a casi 200 kilómetros de La Habana. Esta doble insularidad marcó de forma positiva mi ejercicio creativo. La Habana funciona como el centro de la cultura nacional. Los eventos más importantes ocurren ahí. Es el lugar de la visibilidad y la legitimidad. Cuando La Habana convoca a proyectos y a exposiciones de arte, nosotros, los artistas de Isla de Pino, siempre hemos tenido una seria limitante a la hora de construir las obras. El mar que nos separa de la isla grande nos ha obligado a adecuar nuestros procesos. Por ello, el dibujo se convirtió en la herramienta idónea para materializar las ideas. Es imposible construir físicamente una pieza de mediana o gran escala porque no existe la manera de hacerla llegar a La Habana. Los modestos medios de transporte no tienen esa capacidad. Ante esta particularidad geográfica, de transporte y de comunicación, como te decía, se desarrolló muchísimo el dibujo en la práctica artística. Así hemos podido crear cualquier obra en una hoja de ocho y medio por once. En resumen: el papel todo lo puede y todo lo aguanta, sin importar dónde estés o las limitaciones que tengas.

Uno de los tópicos centrales de “Prototipos” –y del arte latinoamericano en general– es la bandera como un ícono con semánticas de muy diversa índole. Por ejemplo, tu video Flowers muestra a una multitud de personas agitando banderas cubanas en una manifestación o movilización. Banderas sin líder. Lo acompaña un trasfondo sonoro de pájaros cantando. ¿Qué simboliza esa obra? ¿La voluntad de liberación de tu país?

Flowers, concebida para una exposición colectiva en un espacio colateral al marco de la Bienal de La Habana, fue censurada por el régimen cubano. Nunca llegó a verse hasta ahora. El video, como sugieres, es una demostración de resistencia, de algo que es inherente a la naturaleza humana: la necesidad de ser libres de expresar las ideas y las emociones con total amplitud, sin ser regulados por nadie. La libertad humana es más poderosa que el mar, que la propia naturaleza. Es más, diría que resume y simboliza la naturaleza misma como un todo. “Patria son tantas cosas bellas”, como canta el panameño. Quisiera decirles a los totalitarios que, para mí, patria es el jardín de mi madre y el jugo de toronja de mi amada Isla de Pino. Patria son mis hermanos: El Fok, Edgar, El Chino, Raulito, Mirelis, Yeldri, Johnson, Isaac, El Pelu… Patria es mi familia. La distancia no es el olvido. Esa idea no la concibo.

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