El edificio, cerrado hace más de una década por problemas estructurales, pasó de albergar a cientos de estudiantes a convertirse en un albergue temporal...
- 19/08/2020 00:00
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El mundo enfrenta una crisis sanitaria sin precedentes. Una realidad en la que la labor y el desempeño del personal humanitario y de profesionales de la salud cobran mayor relevancia en la tarea de favorecer la restitución del orden ante situaciones de riesgo, como una pandemia.
António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), expresó recientemente que ante el peligro que ha representado la covid-19, la humanidad debe plegarse a acciones solidarias globales, haciendo referencia al plan mundial de respuesta humanitaria que pretende “ayudarnos a luchar contra el virus en los países más pobres del mundo y a responder a las necesidades de las personas más vulnerables, especialmente mujeres y niños, personas de edad y personas con discapacidad o afectadas por enfermedades crónicas”, detalló el secretario.
“Hago un llamamiento a los gobiernos para que apoyen firmemente este plan, que ayudará a mitigar los efectos de la pandemia en contextos humanitarios ya de por sí vulnerables. De igual modo, insto a todos los donantes y asociados a mantener su esencial apoyo a los programas destinados a las personas más vulnerables, incluso a través de planes de respuesta humanitaria y para refugiados, coordinados por las Naciones Unidas”, expresó Guterres.
A fin de rendir un especial homenaje a todo el personal humanitario que, a pesar de los obstáculos, continúa realizando una importante labor en pro del bienestar de millones de personas en el globo, cada 19 de agosto se conmemora el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, tras un decreto oficial que estableció la ONU en 2008 debido al atentado terrorista perpetrado en Bagdad, Iraq, el 19 de agosto de 2003 contra la sede de la organización y que causó la muerte de 22 personas, incluyendo a uno de sus miembros, el diplomático Sergio Vieira de Mello.
En noviembre de 2018 se inauguró el Centro Logístico Regional de Asistencia Humanitaria (Clrah) de Panamá, también conocido como el 'hub humanitario', donde operan los principales actores de asistencia humanitaria a nivel mundial, en una instalación logística moderna e integrada, con tecnología de punta.
Adscrito al Ministerio de Gobierno (Mingob), el Cclrah fue creado mediante la Ley No. 80 del 14 de diciembre de 2017, como una plataforma logística de asistencia humanitaria, “cuyo fin es facilitar las actividades de recepción, manejo, almacenamiento, redistribución de insumos y equipo, así como la movilización de recurso humano frente a las emergencias nacionales e internacionales que ocurran en la región, consolidando así el hub humanitario de Panamá”, detalla información del Mingob.
Forman parte del Cclrah, el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), la Federación Internacional de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y Media Luna Roja (FICR) y el Depósito de Respuesta Humanitaria de las Naciones Unidas.
Actualmente el Clrah, ubicado en Panamá Pacífico, cuenta con un edificio administrativo y tres almacenes con una capacidad de 12,000 metros cuadrados para almacenamiento de alimentos y cuartos fríos.
Estos almacenes son ocupados por dos de los principales actores de asistencia humanitaria internacional: el Depósito de Respuesta Humanitaria de las Naciones Unidas (Unhrd), operado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), y la FICR, además del Sinaproc.
Este 'hub humanitario' surgió por la necesidad de contar con una infraestructura con los servicios necesarios para lograr una mejor coordinación cuando los países de América Latina y del Caribe sean afectados por desastres naturales, y facilitar las actividades de recepción, manejo, almacenamiento y redistribución de insumos y equipo, así como la movilización de recurso humano.
A propósito del golpe abrupto del SARS-CoV-2, este centro ha servido de gran ayuda para apoyar a los más afectados.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde la ribera pacífica del Canal de Panamá, se ha enviado ayuda humanitaria con un valor que supera los $15 millones a Argentina, Colombia, República Dominicana, Guyana, Haití, Belice, Venezuela, y especialmente Ecuador, muy golpeada por la pandemia.
María Mercedes Martínez, coordinadora regional del Programa de Derecho Relativo a Desastres para África, de la FIRC, aseguró durante una entrevista para este medio recientemente que la Cruz Roja Panameña ha jugado un rol preponderante en las negociaciones con el Gobierno panameño que llevaron a la materialización del 'hub humanitario' en Panamá Pacífico.
En este sentido, asegura que la pandemia ha reforzado la misión de garantizar la localización de la asistencia humanitaria, ya que son los actores nacionales quienes llevan el liderazgo de esta crisis. “En emergencias de gran magnitud, actores internacionales han llevado en muchos casos las riendas de la respuesta, por lo que en 2016, en la Cumbre Mundial Humanitaria, se acordó que la gestión de emergencias tiene que ser tan local como sea posible y tan internacional como sea necesaria”.
Explicó que la crisis ha reforzado el enfoque como institución y ha demostrado el valor de “nuestras sociedades nacionales, cuyos voluntarios y personal están apoyando de lleno las acciones de prevención y respuesta a la covid-19, junto a los ministerios de Salud”.
Igualmente, en Panamá, brinda su apoyo a estamentos nacionales de emergencia como el Sinaproc y otros, con la entrega de overoles, mascarillas y guantes, destinados al personal panameño que batalla contra la covid-19 en los hospitales.
– Contener la propagación de la pandemia del covid-19 y reducir su morbilidad y mortalidad.
– Reducir el deterioro del capital humano y los derechos humanos, la cohesión social y los medios de vida.
– Proteger, ayudar y defender a los refugiados, los desplazados internos, los migrantes y las comunidades receptoras particularmente vulnerables a la pandemia.
En 2019, 483 trabajadores humanitarios fueron atacados en un total de 277 incidentes separados: 125 fueron asesinados, 234 heridos y 124 secuestrados.
La mayoría de los ataques ocurrieron en Siria, Sudán del Sur, República Democrática del Congo, Afganistán, República Centroafricana, Yemen y Mali.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) denunció 1,009 ataques contra trabajadores e instalaciones sanitarias, que resultaron en 199 muertes y 628 heridos.
El 90% de los ataques en todo el mundo fue contra el personal nacional.