Según Díaz-Canel, las conversaciones han sido coordinadas con las principales instancias del Partido, el Gobierno y el Estado cubano
- 29/03/2010 02:00
Varias investigaciones científicas han demostrado la utilidad y beneficios de los probióticos para mejorar la salud, especialmente, para aliviar las infecciones gastrointestinales como la diarrea, que es una de las principales causas de mortalidad en los países en vías de desarrollo, entre ellos Panamá.
Para ser más exactos, la Organización Mundial de la Salud, demuestra que la diarrea junto a las enfermedades relacionadas con condiciones sanitarias inadecuadas o consumo de agua en mal estado afecta cada año a 1,3 millones de niños y niñas menores de cinco años en el mundo y según datos de la Contraloría General de la República, a nivel local se han registrado 150 muertes anuales en el 2005, cifra superior a la causada por la combinación de hanta, malaria, dengue e influenza.
“Una persona al presentar un cuadro de diarrea no debe ingerir bebidas como los jugos de manzana, uva, Gatorade o Coca Cola, ya que contienen cantidades enormes de glucosa que no ayudan a la inflamación que existe en el estómago”, señala el Dr. Roderick Bejarano, especialista en gastroenterología y nutrición pediátrica de la Caja de Seguro Social.
Añade que las infecciones gastrointestinales afectan más a los niños y a los adultos mayores. A los lactantes no se les debe suspender la leche materna durante un episodio diarreico, porque ésta contiene nutrientes esenciales para su bienestar. Además, destaca que los probióticos son útiles en el tratamiento de la diarrea ya que tapizan las paredes del estómago y ayudan a la desinflamación del mismo, favorecen la producción de vitaminas, enzimas, ácidos grasos de cadena corta y elevan las defensas del organismo.
Pero definamos qué son los probióticos. Son microorganismos vivos que se agregan a los alimentos o a los medicamentos y que ejercen efectos benéficos en la salud de los sujetos que los consumen. Los probióticos pueden ser de origen bacteriano y de levadura. Los bacterianos forman parte de la flora bacteriana intestinal y se les ha denominado flora bacteriana transitoria, ya que permanecen en el intestino por poco tiempo, multiplicándose sin colonizar. El otro tipo de flora bacteriana se denomina residente, es el tipo de microorganismos que han vivido desde la implantación inicial de la flora bacteriana, esto ocurre a partir de las cuatro primeras semanas de vida y predomina en el intestino.
Pero, para ser considerado “probiótico”, la bacteria tiene que sobrevivir en el estómago, colonizar el intestino delgado y grueso y actuar como una barrera en contra de bacterias patógenas.
Los probióticos más conocidos son el Lactobacillus, encontrado primariamente en el intestino delgado y la Bifidobacteria en el intestino grueso.
Según la Dra. Sylvia Cruchet, los probióticos se pueden utilizar en la intolerancia a la lactosa, una patología que es sufrida por alrededor del 70 por ciento de la población en el mundo y que se caracteriza por la pérdida de la enzima llamada lactasa. Entonces, al ingresar la lactosa, este azúcar no puede ser hidrolizado y produce gas, flatulencia y diarrea.
También se utiliza en la reducción de los niveles de colesterol, pues los probióticos utilizan el colesterol en el intestino, disminuyen su absorción e incrementan la excreción de ácidos.
Además, tienen efectos protectores para evitar la multiplicación de patógenos y la producción de toxinas.
De la misma manera, se ha encontrado actividad antitumoral, que está en estudio, y que actúa mediante la producción de sustancias contenidas en los probióticos, que disminuirían las sustancias procarcinogenéticas, finaliza la especialista.