Estas madres, de acuerdo con el autor, son las mujeres para quienes sus hijos están en segundo lugar. "Ella quiere ser el centro de atención, incluso a expensas del bienestar de sus hijos". A esto añade Brostella que “estas son las madres que están en el centro de la atención de todo, puede ser porque las criaron así o porque les prestaron muy poca atención en la infancia. Viven en eterna competencia con los hijos y por ello los niños no sienten su mundo seguro. El mensaje es “o los aplasto o me aplastan”, así los niños desarrollan poca empatía, tolerancia y capacidad de sentir compasión. Son personas muy duras en la adultez (hasta con sus propias madres pues la competencia se invierte, ahora ellos son los poderosos).