Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
- 30/09/2012 02:00
Dicen que la sociedad panameña no está ‘preparada aún’ para la legalización y despenalización de las drogas. Me pregunto eso qué implica. Ciertamente, si en casi 109 años de vida republicana y 12 años de verdadera independencia desde la partida de los gringos (y hasta ahí nomás, no nos hagamos los tarugos), aún no hemos logrado consolidar siquiera un sistema de recolección de basura decente (ni aprendido a no tirarla en la calle), por hablar de algo básico y sin ánimo de detallar las tristes deficiencias que tenemos en materia de salud, educación y bienestar social (para no amargarles el domingo), ¿vamos a estar preparados para analizar sesudamente lo que implica un cambio tan radical y avanzado en las políticas de seguridad que rigen la lucha contra el narcotráfico?
La respuesta es tan obvia que lastima. Confieso que cada vez que reflexiono sobre estas cosas, me siento como un organismo unicelular perdido en las profundidades del océano, rodeado de especies más evolucionadas que lo miran a uno y piensan ‘este qué hace aquí’. Y otro contesta: ‘es la famosa mascota ultramarina’.
Ahora bien, cuando algún político o una autoridad gubernamental afirma que no estamos listos para soltarnos la trenza, yo sospecho que se trata de una frase hecha que sirve de perfecto pretexto para la defensa de la moral y las buenas costumbres (y amén). Y sí, tristemente tengo que darles la razón nuevamente. Si hoy, en pleno siglo XXI, toca explicarle a un policía panameño que no se es maleante solo por tener tatuajes o llevar el pelo largo, que maleantes son los que nos gobiernan y esos visten de saco y corbata, ¿qué chance habrá de que se despenalice el consumo de droga y lo dejen a uno fumarse una ramita de guarumo o un cuara de recao verde en la Cinta Costera? Nulo, primero gana un candidato de izquierda la presidencia.
Y eso no es nada. Si el propio Estado prohíbe el consumo de alcohol en Viernes Santo por respeto a una celebración religiosa que solo atañe a una de las tantas religiones que se profesan en Panamá, y no hace más de un año creó la dichosa Ley Zanahoria para regular el expendio de bebidas alcohólicas como medida de seguridad, con el beneplácito de la mayoría, ¿estamos los panameños listos para debatir sobre derechos humanos y la libertad de hacer con nuestros cuerpos y almas los que nos dé la gana?
No es por hacerme el progre y el cool, que mi amigo Bilbao siempre me anda acusando de eso, pero con dolor en mi alma debo reconocer que no estamos ‘preparados’ para la despenalización y legalización de las drogas en Panamá; aunque en muchos países del área se está debatiendo el tema seriamente, logrando incluso ciertos avances, como despenalizar la tenencia para el consumo personal y el cultivo casero de marihuana. Y lo triste es que a este ritmo jamás lo estaremos, porque este tipo de temas nunca figuran en la agenda política criolla. En el fondo parece haber una intención clara desde la clase gobernante para que Panamá sea siempre ese niño de primaria condenado a usar pantalones cortos y comerse los mocos.
COLUMNISTA