La ciudad después de la mixtura

Actualizado
  • 02/02/2014 01:00
Creado
  • 02/02/2014 01:00
PALABRA. Sus obras son únicas. No son el resultado del trabajo solitario de un artista, sino que involucran a toda una comunidad. Juegan...

PALABRA. Sus obras son únicas. No son el resultado del trabajo solitario de un artista, sino que involucran a toda una comunidad. Juegan con la perspectiva, aprovechando los espacios urbanos, transformando las fachadas. Su colorido imaginario invade las ciudades, su mensaje penetra en el subconsciente de los ciudadanos, transformándolos en artífices, cómplices, cocreadores de la intervención artística. Este es parte del credo del colectivo español Boa Mistura (‘buena mezcla’ en portugués), que ha llevado su original propuesta a las zonas urbanas de España, Sudáfrica, Noruega, Berlín y Panamá.

La semana pasada los miembros de esta agrupación, que surgió en el 2001 en Madrid, retornaron a Panamá, después de su participación el año pasado en la Bienal del Sur. En aquella oportunidad, su equipo multidisciplinario, formado por el arquitecto Javier Serrano (Pahg), el ingeniero de caminos Rubén Martín (rDick), el publicista Pablo Purón (Puronel), el diseñador gráfico Pablo Ferreiro (Arkoh) y el licenciado en bellas artes Juan Jaume (Derko), transformaron las 50 viviendas, corredores y escaleras del edificio Begonia I. Fue un trabajo que involucró a la comunidad, que a través del proyecto ‘Somos luz’ convirtió el interior de la multifamiliar en una abstracta composición que interactúa con la cotidianidad de los moradores. Una forma de repensar el entorno urbano a través de la creación artística.

Boa Mistura volvió a repetir la experiencia la semana pasada, cuando intervino uno de los edificios de la Ciudad del Saber, en la antigua base militar de Clayton. En este nuevo proyecto, que tuvo como objetivo renovar la fachada de la Sala de Exhibiciones (antiguo Templo Ecuménico de Clayton) involucró a cerca de 50 estudiantes de arquitectura y diseño industrial de la Escuela de Arquitectura y Diseño de América Latina y el Caribe (ISTHMUS).

Previamente al ejercicio artístico se realizó un seminario en el que los jóvenes, divididos en nueve grupos de trabajo, presentaron sus propuestas a Boa Mistura. Al final, los españoles integraron lo mejor de cada propuesta en el proceso de conceptualizar el diseño final. ‘Hemos trabajado de forma muy estrecha todos, en igualdad, por tanto lo más justo nos parece que los 53 asumamos la autoría’, señalaron los miembros de Boa Mistura, en un correo electrónico enviado desde México, la más reciente parada en su periplo creativo.

¿LA EXPERIENCIA DE INTERVENIR LA CIUDAD DEL SABER FUE MÁS SEGURA Y ORDENADA QUE LO QUE VIVIERON EN EL CHORRILLO?

Ambos proyectos tiene una motivación muy fuerte en común, a pesar de que sean tan distintos: inspirar a las personas y compartir una experiencia con ellas. El proyecto de El Chorrillo tenía el objetivo de ser una herramienta de dinamización social, busca el empoderamiento de los vecinos y que ellos sean los propios implicados en el cambio de su comunidad. En el caso de la experiencia con los alumnos de la Escuela de Arquitectura Isthmus, en la Ciudad del Saber, el objetivo era didáctico. Ambas experiencias han sido inolvidables y nos llevamos en el corazón a los vecinos del Chorrillo y los alumnos de Isthmus.

¿CÓMO SE DIO LA DISTRIBUCIÓN DEL TRABAJO ENTRE LOS MIEMBROS DE BOA Y LOS ESTUDIANTES?

Ha sido una colaboración muy intensa. Aunque nosotros hemos dirigido el taller, hemos intentado que todos fuéramos igual de partícipes, porque se trataba de hacer algo de forma conjunta. La respuesta de los alumnos ha sido fantástica. Hemos aprendido muchísimo de ellos y esperamos haberles enseñado también algo. El proceso ha sido abierto, y ha sido el mismo que nosotros llevamos en cada uno de nuestros proyectos, con la diferencia de que estamos acostumbrados a ser 5 y esta vez fuimos 53. A la vista está que ha salido genial.

¿LA IDEA DE INTERVENIR EL EDIFICIO CON LAS PALABRAS ‘PENSAR Y SENTIR’, PARA FINALMENTE CONFORMAR LA PALABRA ‘SABER’, FUE DE LOS ESTUDIANTES O DE USTEDES COMO GRUPO?

Conjunta, como su ejecución, fruto del trabajo de todo el taller. Hemos trabajado de forma muy estrecha todos, en igualdad, por tanto lo más justo nos parece que los 53 asumamos la autoría.

UN ARQUITECTO, UN INGENIERO, UN PUBLICISTA, UN DISEÑADOR, UN ARTISTA... ¿CÓMO SE DA LA COLABORACIÓN ENTRE LOS DIFERENTES MIEMBROS DE BOA MISTURA Y LAS COMUNIDADES QUE VISITAN?

Nosotros conectamos en el plano humano, además de en el profesional. No tenemos una fórmula para integrarnos en las comunidades, pero lo cierto es que siempre nos integramos. Quizás sea porque hablamos de ser humano a ser humano, con el corazón abierto, de este modo lo normal es que la gente te abra el suyo.

¿CÓMO DEFINIRÍA A ‘BOA MISTURA’ Y SU OBRA?

Lo que hacemos son intervenciones artísticas en el espacio público. No sabríamos como definir nuestra obra, lo que sí sabemos es que pretendemos inspirar de forma positiva con nuestro trabajo. Sentimos que por trabajar en el espacio público tenemos una responsabilidad enorme, pues nuestro trabajo está en contacto directo con las personas en las comunidades.

¿CREEN QUE TODAVÍA EN PANAMÁ Y EN LA REGIÓN NO SE ENTIENDE A CABALIDAD EL CONCEPTO DE ARTE PÚBLICO O INTERVENCIÓN ARTÍSTICA? LO PREGUNTO POR LO QUE PASÓ AQUÍ CON LOS MURALES DE ‘EL KOLECTIVO’ Y EL GOBIERNO...

Obviamente son reacciones que denotan la falta de cultura y de autocrítica de los gobiernos. Los artistas urbanos utilizamos la calle como soporte para la comunicación. Nuestras creaciones revelan un sentimiento dirigido y alimentado por el pueblo y no representan a nada más. La libre expresión artística no siempre es del agrado de quienes están en el poder porque se sienten amenazados por las nuevas ideas.

SUDÁFRICA, SAO PAULO, EL CHORRILLO... ¿CUÁL HA SIDO EL LUGAR QUE HA REPRESENTADO EL MAYOR RETO PARA ‘BOA MISTURA’ HASTA AHORA?

Cada uno implicó un reto distinto. Sudáfrica fue el primero, el que nos cambió la percepción de nuestro trabajo y el que nos llevó al camino que estamos andando ahora. Sao Paulo fue difícil porque la ciudad es enorme y apenas teníamos contactos. Nos sirvió para comprender mejor las comunidades. Y El Chorrillo, a nivel de inserción, quizás ha sido el más difícil por la complejidad social y de violencia que domina el barrio. El problema de este barrio es a nivel de educación, de generar programas sociales que muestren otras dinámicas y otros modos de vivir. Quizás en Panamá hacen falta menos rascacielos y menos infraestructuras como la cinta costera y destinar muchos más esfuerzos en revertir los procesos en estas comunidades populares.

¿EN PANAMÁ HAN COLABORADO CON ALGUNA FUNDACIÓN O MOVIMIENTO SOCIAL?

No. La Bienal del Sur en Panamá en el caso del proyecto de El Chorrillo, mientras que la Escuela de Arquitectura de Isthmus junto con la Ciudad del Saber han hecho posible el taller. En cualquier caso, sentimos que nosotros con quien colaboramos es con la gente.

¿EN QUÉ PROYECTO ESTÁ TRABAJANDO ACTUALMENTE? ¿TIENEN PENSADO RETORNAR A PANAMÁ EN UN FUTURO CERCANO?

Tenemos varios proyectos encima de la mesa, pero el más importante es en Santiago de Querétaro, en Mexico. Con suerte nos llevará gran parte del año desarrollarlo y es un placer porque tanto el proyecto como la ciudad nos apasionan. ¿Volver a Panamá? Claro, en cuanto tengamos la menor excusa volveremos porque la gente nos ha tratado siempre de manera excepcional.

EN EL CASO DE LA CIUDAD DE PANAMÁ, QUE ACTUALMENTE ESTÁ ATRAVESANDO POR UNA CAÓTICO DESARROLLO, ¿QUÉ APORTE PUEDEN HACER LAS INTERVENCIONES ARTÍSTICAS?

Sin duda pueden aportar un poco de humanidad y sentido común.

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