Climas extremos

Actualizado
  • 01/07/2023 00:00
Creado
  • 01/07/2023 00:00
Los 10 últimos años han sido los más calientes de la historia de la Tierra, desde que se inició la medición del aumento del calor en 1890
En Canadá, otro lugar de grandes incendios, ellos se transformaron en pocos días en un envenenamiento de la calidad del aire.

Se están produciendo fenómenos insólitos que anticipan los escenarios más riesgosos en materia de cambio climático.

Algunos ejemplos recientes. En California, el nivel de incendios forestales está estallando con fuerza creciente. Son ya seis meses anuales de grandes extensiones ardiendo. Ello ha llevado a los comienzos del derrumbe del mercado de seguros con los que la población protegía los daños a sus viviendas y sus hábitats. Dos de las mayores empresas aseguradoras de ese estado, que están entre las principales de EE.UU., han resuelto dejar de vender seguros contra incendios forestales. Una de ellas tiene más de 100 años de existencia. La población afectada exige que los reguladores estatales lo impidan. La primera respuesta a esta pelea inédita ha sido el pedido de las empresas de que les permitan aumentos de gran volumen en los contratos que ya tienen firmados y operando. Hay alta alarma de que estas deserciones de aseguradoras puedan ser una tendencia que se extienda rápidamente. Es muy difícil frenar los calores extremos que están generando los incendios y su fácil propagación.

Cenizas asfixiantes

Como se viene denunciado, los 10 últimos años han sido los más calientes de la historia de la Tierra, desde que se inició la medición del aumento del calor en 1890. Pero además de la capacidad destructiva de los incendios, se ha presentado otra manifestación de lo que significan los climas extremos. En Canadá, otro lugar de grandes incendios, ellos se transformaron en pocos días en un envenenamiento de la calidad del aire, a través de la diseminación masiva de cenizas de alta toxicidad que llegaron a Nueva York y otras áreas, y obligaron a las escuelas a retirar las actividades previstas al aire libre. Las cenizas tóxicas canadienses se hicieron presentes en diferentes lugares del mundo entero, incluso en Noruega.

Los pronósticos de los especialistas en meteorología son inquietantes. Dicen que como consecuencia del crecimiento continuo de los gases de efecto invernadero producidos por las industrias de combustibles sólidos, veremos muchas más olas de calor extremo. La temperatura ha subido a niveles récords en lugares muy diferentes como México, donde está llegando a 44 grados Celsius, Puerto Rico con 52 C°, 100 estaciones meteorológicas de China con tasas de calor nunca experimentadas, Vietnam con 44 C° y hasta Siberia.

Incendios forestales, altísimas temperaturas y contaminación del aire, interaccionan. No son solo los afectados por los humos de California los que lo sufren. En EE.UU. se estima que entre el año 2006 y 2020 subieron en un 27% aquellos afectados, al menos una vez al año, por emanaciones tóxicas originadas en incendios forestales.

También el mar

Los calores extremos son absorbidos por los mares, que se están recalentando muy rápidamente. Entre otros efectos, aumenta la violencia de los huracanes y las inundaciones. Asimismo, las especies pesqueras encuentran intolerables dichos calores. Ello está generando bajas de la pesca en diferentes lugares, porque los peces se retiran a profundidades mayores para sobrevivir.

Buscando soluciones

Es apremiante acelerar la sustitución de las energías sucias por limpias, antes de que los climas extremos sigan destruyendo la ecología. Están afectando, como se mostró, el agua, el aire y la alimentación. La esperanza está en las energías alternas como la solar, la eólica, y la mareomotriz, que avanzan en países como los nórdicos, Israel, Costa Rica, y algunos europeos. La humanidad toda confía en ellas, y está enfrentando cada vez más decididamente a los grandes intereses económicos contaminantes.

Como exige la ONU, el papa Francisco y la inmensa mayoría de los jóvenes, hay que apurar la defensa de la ecología, la biosfera y la ética planetaria.

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