“Contra el ‘consenso”

Este es el título de la obra que recopila reflexiones sobre la desigualdad, el discurso antidemocrático y la subjetividad mediática en Panamá

En Contra el “consenso”, de Babilonia Editores, seis autores realizan un análisis de las protestas desatadas por la inflación que trajo como consecuencia el alto costo de la vida durante julio del 2022, considerado por muchos como un estallido social.

La editora del libro –y cofundadora de Babilonia Editores–, Ana Teresa Benjamín, detalló que el Contra el “consenso” nació como una forma de aportar reflexiones sobre lo que sucedió el año pasado.

“Después de las protestas civilistas de la década de 1980, [las protestas del 2022] fueron un gran estallido social. Eso no quiere decir que no se hayan registrado protestas durante los años 90, pero estas protestas fueron particulares, porque fueron, al menos, cuatro semanas de protestas en distintos puntos del país”, detalló Benjamín a La Estrella de Panamá.

“Estos movimientos populares obligaron al gobierno a sentarse. Ese diálogo fue transmitido por canales estatales. Era importante porque por primera vez, se veía en vivo las discusiones, no solo sobre los temas muy coyunturales, sino temas estructurales del sistema político y económico en el que se vive, no solamente en Panamá, sino en el mundo”.

Tras varias protestas desarrolladas a lo largo del país se estableció una Mesa Única del Diálogo por Panamá el 21 de julio de 2022.

En uno de los artículos, el de la docente Claudia Figueroa, se aborda precisamente la comunicación directa que tuvieron los partícipes de la mesa con el resto del país, ya que era “importante que se pudiera escuchar directamente a los representantes y poder opinar sobre lo que está pasando”.

“Producto de eso, la población, por primera vez, pudo conocer a los voceros y los representantes de las organizaciones populares sin que sus voces fueran cortadas por los medios de comunicación”, explicó Figueroa a este medio.

Contra el supuesto consenso

La obra se tituló Contra el “consenso” por una idea de Ramón Benjamin, autor del artículo ‘Las protestas de julio de 2022 en Panamá, como excepción a la política del consenso en la post invasión’, comentó Ana Teresa Benjamín.

De acuerdo con la curadora, la invasión del 20 de diciembre de 1989 fue un hecho terrible que dividió a la sociedad en dos versiones. Una, que aquella operación militar estadounidense fue una liberación y otra, que fue una invasión.

“Sin embargo, al asumir la presidencia Gulliermo Endara (1989-1994), la versión que se hizo oficial o dominante, fue la liberación, y en torno a ese principio, se generó todo un imaginario de país, toda una forma de pensar. (...) Siempre se nos ha dicho que estamos viviendo en consenso cuando se adoptan las políticas”, agregó.

Un ejemplo de ello, añadió Benjamín, fueron las protestas contra la minera en este 2023, ya que desde el gobierno y las cámaras de comercio decían que Panamá, como parte de su política de desarrollo, era un país minero. Las protestas contra la minera son una bofetada frente a ese supuesto consenso.

“Uno se preguntaba, quién había decidido que Panamá quería ser un país minero. Entonces cuando se habla contra el consenso, entre comillas, es cuestionar un poco de lo que se dice es un consenso. ¿Tú le preguntaste a la sociedad si Panamá quería ser un país minero? Es un falso consenso. Ramón Benjamín en su artículo lo aborda y lo desarrolla”.

Las protestas del 2022 y del 2023 están relacionadas porque existe un cuestionamiento a lo que se ha dicho que se ha consensuado. “Es un hartazgo de todas esas políticas que se han tomado en los últimos 30 años, que desde nuestra perspectiva, no han hecho más que provocar más desigualdad”.

El discurso antidemocrático también se menciona, comentó la también periodista, porque también se ha dicho que a partir de 1990 en Panamá se retornó a la democracia, porque claro, el país abandonó un sistema dictatorial.

“Pero cuando se dice que se regresó a la democracia es como si la misma se reprodujera mágicamente. La democracia es más que votar cada 5 años. La democracia implica también preguntarle a los ciudadanos, ¿queremos ser un país minero?, ¿queremos seguir creyendo nada más en el mercado como dador de todos los beneficios?, Nadie nos pregunta. Solo se hace una consulta cada cinco años, como si fuese una carta en blanco”.

La subjetividad mediática se aborda para cuestionar el mito de la objetividad periodística, detalló. “Una cosa es ser honesto desde el punto de vista periodístico poniendo todas las partes, colocando la información más completa y otra cosa, es pretender decir que no hay subjetividad en la información”

Sobre esta postura, Benjamin sostiene que el ser humano es un ser pensante y con base a eso, llegan a opiniones y posiciones sobre las situaciones. “Desde el mismo momento en qué tu decides entrevistarme a mí para este libro, partes de una posición específica, otro periodista diría que no, que este libro no lo quiere documentar. Entonces la subjetividad siempre está presente. Cuando un medio dice que es totalmente objetivo, es falso. Pero no quiere decir que sea estrictamente malo”.

En el libro se encuentran distintas visiones frente a lo que sucedió en el 2022, por ejemplo, se encuentra la de Eduardo Gil de Convergencia Sindical. “Él aporta un testimonio de cómo se produjeron los hechos. Es un relato desde adentro [ya que participó en la mesa], y cómo esta se [desarrolló]”.

Otra autora es Maribel Gordón, quién también participó en la mesa. La economista aborda por qué la economía produce aún más desigualdad.

También se encuentra la opinión del filósofo Abdiel Rodrigo Reyes. A través de su artículo explica que en la filosofía existe una vertiente que establece que se debe dominar la naturaleza. “Pero que tenemos que cambiar el chip de pensar que lo importante es producir, y acumular. En producir aunque se nos vaya la vida, acumular aunque en ello se nos vaya el planeta. Cambiar ese chip por uno que apueste por la vida, es decir, que ponga en primera instancia la naturaleza, el río, al ser humano como parte integral de la naturaleza”.

Rekha Chandiramani escribió ‘Cómo es el capitalismo en un país transitista?’ en el que detalla cómo funciona la economía en Panamá, siendo “una economía mediada por los sectores oligárquicos que actúan como intermediarios de los grandes negocios que se hacen en este país, muchos de ellos siendo derechos como la educación, la alimentación y la salud”, dijo a La Decana.

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