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El escritor David Silva Rojas rechaza acusaciones de usar IA en su novela ganadora del Premio Almadía
- 27/10/2026 16:49
Después de verse envuelto en una polémica la semana pasada, tras una investigación del diario español El País que reveló que la novela ganadora del primer Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat, Donde el agua trabaja, podría haber sido escrita casi en su totalidad con inteligencia artificial (IA), el escritor peruano David Silva Rojas defendió este martes 27 de octubre su honorabilidad y ratificó que él mismo concibió, escribió y revisó la obra.
“No utilicé herramientas de inteligencia artificial generativa para crearla, redactarla ni revisarla. La novela surgió de una investigación sobre las condiciones de vida y trabajo de las personas que llegan a Ica para trabajar en el sector agrícola. Mientras transcribía las entrevistas, comencé a escribir pequeños fragmentos en primera persona, reuniendo en una voz imaginada experiencias y sensaciones que me habían dejado aquellos testimonios. Al principio no pensaba escribir una novela. Esa decisión llegó después”, afirmó el autor.
La novela aborda la historia de un joven que deja su comunidad para trabajar en los viñedos de la agroindustria en Ica, Perú, donde enfrenta jornadas extenuantes, despersonalización y la misteriosa desaparición de compañeras de trabajo.
Según Silva Rojas, la preparación de la novela incluyó la elaboración de apuntes en un cuaderno, en los que desarrolló el inicio, el desarrollo y el desenlace de la historia. La presentación de la obra en Madrid fue cancelada tras el surgimiento de la controversia.
“También anoté algunas directrices que me servirían durante la escritura, por ejemplo, mantener siempre la perspectiva de la protagonista, utilizar una voz contenida y trabajar el ritmo mediante las repeticiones y los silencios. Ese esquema era el esqueleto de la novela, no un plan detallado de todos sus capítulos. A medida que escribía, fui incorporando escenas, personajes y situaciones que no estaban previstos inicialmente, pero que me permitían profundizar en la historia sin apartarme de su dirección principal. No necesitaba registrar cada nueva idea en el cuaderno. Después continué revisando la estructura y el lenguaje manuscrito en distintas versiones de Word”, explicó el escritor.
El autor añadió que está recopilando la documentación que respalda su versión para entregársela a la editorial Almadía, que anunció una investigación sobre el caso.
“Entiendo que la inteligencia artificial plantea preguntas importantes para la literatura y para las editoriales. Sin embargo, considero que los resultados de una herramienta de detección, por elevados que sean sus porcentajes, no deberían tomarse como una prueba definitiva de cómo fue escrita una obra sin examinar otros elementos”, señaló Silva Rojas en referencia al uso del programa Pangram para detectar un supuesto uso de IA en su novela.
En ese sentido, el escritor subrayó la importancia de que la revisión se realice de manera minuciosa y concluya con resultados respaldados por hechos. Añadió que su prioridad es “colaborar con la editorial y aportar los documentos que permitan examinar el proceso de escritura” de Donde el agua trabaja.
Las bases del primer Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat estipulaban expresamente la prohibición del uso de IA como parte del proceso de escritura.
“La participación en el premio implica la declaración expresa de que la obra no ha sido escrita, parcial o totalmente, mediante herramientas de inteligencia artificial. Ante cualquier indicio o sospecha de incumplimiento de esta disposición, la obra será descalificada, independientemente de la fase del proceso en la que se encuentre”, establecía la editorial en las bases del certamen.
El jurado, integrado por la escritora mexicana Cristina Rivera Garza, la autora argentina Selva Almada y la escritora ecuatoriana Mónica Ojeda, decidió otorgar el galardón a Donde el agua trabaja y destacó, entre otros aspectos, el uso de los silencios y la construcción narrativa mediante un lenguaje sutil.
El fallo también resaltó el empleo de “oraciones breves como el goteo de los regadores en las viñas, sin caer nunca en la tentación del panfleto ni la declamación”, según recogió el diario El País.
La polémica se produjo dos días después de que Thélysen Ourelien, ganador del premio literario Goncourt, considerado uno de los galardones más prestigiosos de la literatura francesa, fuera desvinculado de su editorial canadiense, Boréal, tras detectarse indicios de uso de inteligencia artificial en su novela.