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- 05/02/2026 00:00
Ya no es una rareza encontrar nombres de actores o productores latinoamericanos en algunas de las más importantes alfombras rojas del cine norteamericano, sin embargo, siguen siendo pocas las veces que una cinta enteramente latinoamericana ha aparecido en listas de nominaciones, por lo que la llegada de ‘El Agente Secreto’ (The Secret Agent) a la lista de los Óscar–que se van a realizar el próximo 15 de marzo en el Dolby Theatre de Los Angeles– es un hito para Brasil y para Latinoamérica en medio de una ola de violencia y rechazo a los inmigrantes latinos en Estados Unidos por parte de la administración del presidente Trump.
La cinta que ya fue galardonada durante los Globos de Oro a Mejor Película de Habla No Inglesa y con el actor brasileño Wagner Moura llevándose la estatuilla a Mejor Actor en una Película de Drama. Esto ya hizo un hito para Brasil, ya que Moura se convirtió en el primer actor brasileño en ganar en dicha categoría –pese a ya haber sido nominado por su rol como Pablo Escobar en la serie de Netflix ‘Narcos’– e hizo revuelo por ser una de las cintas latinoamericanas más destacadas del año.
En medio de los enfrentamientos en Estados Unidos con el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en donde cientos de migrantes se han visto arrestados arbitrariamente, Moura indicó en su discurso de aceptación: “El Agente Secreto’ es una película sobre la memoria, o la falta de memoria, y el trauma generacional. Creo que si el trauma se puede transmitir de generación en generación, los valores también. Así que esto es para quienes se mantienen fieles a sus valores en momentos difíciles”.
Por su parte, el director Mendonça Filho señaló a Associated Press: “La película es muy brasileña, pero también universal, por lo que puede usarse para abordar problemas en Estados Unidos, Europa o Brasil. El tema del poder utilizado para aplastar a las personas y las clases sociales es actual, no solo histórico”.
Esto deja aún más en claro la importancia del cine latinoamericano y el por qué nuestras historias en la gran pantalla dejan una marca indeleble, capaz de transmitir años de silencio en un abrupto estruendo contenido por las voces que callaron por años para sacar adelante a su familia y país. Ahora, Moura y Mendonça Filho llegan a la alfombra roja del Óscar con cuatro nominaciones: Mejor Película, Mejor Casting, Mejor Actor y Mejor Película Internacional.
Y con ellos llevan a la comunidad latinoamericana en sus hombros.
Esta es la sexta vez que un actor latino es nominado y primera vez para un actor brasileño en los 98 años de existencia de la categoría a Mejor Actor, siendo un reconocimiento, pero también una mirada a casi un siglo de premiaciones y lo significativo que es la presencia latinoamericana en un escenario global.
En 2025, la película brasileña ‘I’m still here’ (Aún estoy aquí) del director Walter Salles también recibió tres nominaciones en los Óscars y ganó como Mejor Película Internacional, dando su primera estatuilla a Brasil y cimentando la importancia de las voces latinas en el cine internacional. Tanto ‘I’m still here’ como ‘The Secret Agent’ siguen la trama en medio de la dictadura que vivió Brazil entre 1964 a 1985 con personajes que se levantan contra la corrupción política y enfrentan las consecuencias de vivir en medio de un conflicto social violento.
“Esta película nació de cómo nos sentíamos Kleber y yo cuando Brasil estaba bajo una especie de gobierno fascista. De cómo nos sentíamos respecto a nuestro rol como artistas”, explicó Moura en una entrevista con Variety. “Ustedes nunca han tenido la experiencia de vivir bajo una dictadura. No saben lo que es, lo que se siente ni lo terrible que es. Sucede lentamente. Y si no reaccionas a las pequeñas cosas, es cuando te dominan”.
Que Moura pise la alfombra de los Óscars es un testimonio de lo que la resiliencia latina ha impreso en todo su arte, tanto en música (sin olvidar que el cantante puertorriqueño Bad Bunny acaba de ganar Mejor Álbum en los Grammys, un hito para un latino también), como en pintura, fotografía, literatura y ahora, ganando mayor terreno en el cine.
Esto no debe confundirse con que no exista el orgullo del cine latinoamericano, cuando por décadas países como México, Argentina, Venezuela, Colombia, Brasil y Panamá han seguido produciendo largometrajes expuestos en distintas plataformas y festivales internacionales; sin embargo, en plataformas donde el rechazo y el prejuicio se han hecho notar, el plantar una bandera también significa conquistar nuevas fronteras y hacer valer la cultura de donde proviene la cinta.
El trabajo de los cineastas es adentrar a las audiencias en su mente, con propósitos claros y con una mirada a parte de su imaginación, dando un mensaje directo o dejando que sean partes de la formación de una moraleja, y esto es lo que ha dejado en su pantalla Mendonça Filho, dando a recordar una época difícil pero importante de la historia de Brasil y cómo aquello forjó el carácter de su pueblo hoy.
Así como Moura dio gracias y honró a quienes “se mantienen fieles a sus valores en momentos difíciles”, pareciera que más y más el cine latinoamericano nos busca recordar esos momentos que superamos y recordarnos la historia para no revivirla.