El rey de los monstruos

  • 07/11/2026 14:41
El 3 de noviembre se estrenará en cines ‘Godzilla minus zero’ (Gojira Mainasu Zero, 2026)

He escrito 117 artículos, este lo he hecho a toda prisa para celebrar la llegada del Rey de los Kaiju —monstruos gigantes— y pasar el de noviembre a diciembre. El pasado 3 de noviembre se estrenó en cines ‘Godzilla minus zero’ (Gojira Mainasu Zero, 2026) y como en casa somos fanáticos, ¡había que celebrarlo!

Un poco de historia

A Godzilla lo hemos mencionado a pedazos en varios artículos: Tokusatsu en Panamá (2017), Los nuevos kami (2022), Aquellos monstruos gigantes (2023) y Conquistados por gigantes (2024), pero ninguno fue exclusivo, ya que vamos a hablar del mismo, debemos iniciar con su aparición en el mercado, Gojira de 1954. El mejor título en nuestro idioma se lo dieron en España, ‘Japón bajo el terror del monstruo’, Japón fue el único atacado por el monstruo... o mejor dicho por sus monstruosas armas, y dos veces.

Es lo que representa Godzilla, un monstruo resultante de pruebas atómicas en el mar, una metáfora para el holocausto sufrido en Hiroshima y Nagasaki. En la película se está a merced de un monstruo atómico indestructible e imparable, en su primera llegada a la costa destruye diecisiete casas, mata a nueve personas y devora veinte vacas. El arte se sirve de la vida misma, pocos conocen el caso del Daigo Fukuryu Maru Nº 5 —Dragón de la Suerte Nº 5— un pesquero japonés contaminado por la explosión de una bomba de hidrogeno cerca del atolón bikini, sus tripulantes sufrieron el síndrome de irradiación, y así inicia la película, con el monstruo destruyendo un barco pesquero.

Brian Merchant en su artículo «A Brief History of Godzilla, Our Never-Ending Nuclear Nightmare» lo expuso así: «Es una película de una desolación implacable y una fuerza engañosa, trata sobre cómo afrontar y asumir la responsabilidad de una tragedia incomprensible provocada por el ser humano; concretamente las tragedias nucleares. Podría decirse que es la mejor ventana que tenemos para comprender las actitudes de la posguerra hacia la energía nuclear, vista desde la perspectiva de sus mayores víctimas.»

En casa las niñas la disfrutaron, tal vez el hecho de que fuese en blanco y negro disminuyó el miedo. El monstruo muere al final gracias al «destructor de oxígeno» del doctor Serizawa, quien lo usa muy a su pesar, pues sabe que los gobiernos también querrán apoderarse de su invento, así que destruye sus notas y a si mismo para salvar a la humanidad. Pero la amenaza nuclear siempre estará presente y el monstruo regresa al año siguiente en ‘Gigantis, el monstruo de fuego’ (Gojira no Gyakushu, 1955).

Godzilla representa un monstruo resultante de pruebas atómicas en el mar, una metáfora para el holocausto sufrido en Hiroshima y Nagasaki.

En la actualidad

En casa disfrutamos de la primera película, la undécima ‘Hedora, la burbuja tóxica’ (Gojira tai Hedora, 1971) y la décimo cuarta ‘Godzilla contra Cibergodzilla, máquina de destrucción’ (Gojira tai Mekagojira, 1974) esas las encontramos dobladas. Y la pregunta que queda es ¿Cómo pasó de ser un monstruo apocalíptico a un defensor de la tierra, o por lo menos de Japón?, ¿Cómo del reflejo más sombrío de la humanidad se convirtió en un súper héroe que llenaba las salas con más chicos que grandes? Para saberlo debemos viajar al pasado y recordar que el primer reinicio de Godzilla se dio en 1984 con ‘El retorno de Godzilla’ (Gojira), que lo devolvía a sus raíces oscuras, las primeras quince películas se consideran la primera ‘saga’.

La transformación no fue cosa de años, Toho al ver el filón en que se convirtió el monstruo, ni corto ni perezoso cambió su enfoque, Godzilla dejó de ser esta fuerza implacable de la naturaleza que nos ve como enemigos, somos insignificantes ante sus designios. A partir de la segunda película se dio el cambio, comenzaron a sacar más kaiju que conejos del sombrero de un mago. El primero fue Angirasu —Anguirus—, un anquilosaurio en esteroides que desplazó a los humanos, ahora era una pelea de titanes y las ciudades y sus habitantes se convertían en daño colateral.

Godzilla se transformó, esta fuerza implacable de la naturaleza no nos ve como enemigos, los humanos simplemente estamos en el lugar equivocado en el momento equivocado, esa narrativa se mantuvo durante las siguientes trece producciones. Siete años más tarde aparece ‘King Kong vs. Godzilla’ (Kingu Kongu tai Gojira, 1962), el cambio fue brutal, los actores tenían un pequeño toque satírico, el monstruo con que se enfrenta el héroe ya no era producto de la radiación sino de la naturaleza. Pero lo más duro es que las peleas quedaban a tablas, con Godzilla regresando al mar, al igual que el vaquero que cabalgaba hacia el atardecer, luego surgiría la empatía entre monstruos que se unirían contra enemigos comunes como Kingu Gidora —Rey Gidorah—, Ebira —Ebirah—, Megaro —Megalon— o Gaigan —Gigan-.

Esta nueva representación que inició con «Godzilla Minus One» (Gojira Mainasu Wan, 2023) vuelve a las raíces del monstruo.

Aquí y Ahora

Esta nueva representación que inició con «Godzilla Minus One» (Gojira Mainasu Wan, 2023) vuelve a las raíces del monstruo, una fuerza implacable, destructiva y radioactiva que al igual que las bombas atómicas nacieron de nuestros errores y ahora penden sobre nuestras cabezas cual espada de Damocles. La película promete dar de qué hablar, en especial por la categoría R —restringida para menores de 18 años— primera vez desde su inicio en 1954, y por supuesto que la iremos a ver... sin las niñas.

Cierro con una cita de Sifr: «Godzilla, una bestia ancestral cuyo sueño apacible fue interrumpido por las pruebas de bombas de hidrógeno, llegó a las costas de Tokio como una imponente metáfora radiactiva de la tragedia del Dragón de la Suerte Nº 5. Encarnación literal de los “pecados de la humanidad”: una manifestación viviente, capaz de escupir fuego, de los horrores de la guerra y del miedo paralizante a la aniquilación nuclear.»

Con todo y esto, sé que cuando mis niñas lleguen a la mayoría de edad, disfrutaremos los tres de este Kaiju que se instaló en la psique y los corazones de muchos.

Rolando José Rodríguez De León es Doctor en Comunicación Audiovisual y catedrático de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Panamá.

Lo Nuevo