La épica de la soberanía

  • 08/11/2015 01:00
El escritor panameño analiza la rebeldía literaria de ‘La calle del espanto', de cara al lanzamiento de la cuarta edición del libro

En esta versión de Facetas entrevistamos a Richard Brooks, que es el heterónimo de Ricardo Arturo Ríos Torres, quien ejerce la docencia, la promoción y el periodismo cultural por muchos años. Fue Presidente de la Unión de Estudiantes Universitarios (UEU) y fue dirigente de la gesta de ‘La Siembra de Banderas' (1958). Su obra incluye Perspectivas (1982, recuento de sus actividades docentes y cívicas), Las Raíces Compartidas (1993, reseñas de más de 35 autores panameños). Los Laberintos del Amor (1994, ensayo en torno a la obra poética del Dr. Rodolfo Ermocilla Bellido), La Metáfora de los Espejos (1995, reseña de más de cien escritores contemporáneos a nivel mundial), El Archipiélago Soñado (1997, ensayo de crítica literaria del haber bibliográfico de Ernesto Endara), Los Rostros del Tiempo (1999, antología de ensayos históricos, filosóficos, políticos y culturales), Musas del centenario (2003) y La calle del espanto (2004).

‘LA CALLE DEL ESPANTO' YA VA POR SU CUARTA EDICIÓN CORREGIDA Y AUMENTADA ¿CÓMO LLEGÓ A LA IDEA DE ESTE TEXTO QUE ES UNA ESPECIE DE FOTOGRAFÍA DEL PANAMÁ LITERARIO POR TODOS LOS PERSONAJES QUE ALLÍ SE ENCUENTRAN?

La locura narrativa como la califico es la obra de un lector, docente, bibliotecario, patriota, contestatario y sobre todo de un ser humano apasionado en su modo de vida y el cual le da prioridad al ser sobre el tener. El diseño es cervantino, expresa las emociones cotidianas, el protagonista navega a contracorriente, especialmente, contra el orden establecido, rompe paradigmas, el autor se burla de sí mismo. Las metáforas y la lírica manifiestan la complejidad del alma humana. Los recursos literarios se utilizan de manera que el lector se involucre en la trama. La Calle del Espanto es un homenaje a las letras nacionales, poetas, narradores, dramaturgos, ensayistas, promotores culturales que hicieron posible la épica de la soberanía.

SE REFIERE A ‘LA CALLE DEL ESPANTO' COMO UN ‘BARRIO CALIENTE', CON MALANDRINES, PROSTITUTAS Y VENDEDORES DE FANTASÍAS, DONDE NACE EL ARTE DEL JUEGA VIVO EN UNA COMUNIDAD QUE DURANTE SIGLOS HA BUSCADO EL ESCAPE A LAS IMPOSICIONES. ¿NO ES UNA PARÁBOLA DE PANAMÁ?

Viví de niño y adolescente en esa ‘calle', encuentro de la suma de identidades que hacen de Panamá una nación aluvional. Somos muchos rostros en uno, la diferencia nos caracteriza. En la ‘calle' todo es auténtico, espontáneo y mágico. El juega vivo nos viene de España, pero aquí lo patentizamos, le dimos un colorido tropical. El conquistador y colonizador afirman que la ley se acata pero no se cumple. Los aborígenes y los negros desarrollaron el dualismo existencial ante la política de sangre y fuego. El baile de los congos es un juego de burlas contra el dominio español. La imposición de una cultura avasallante conduce a los oprimidos a mantener sus costumbres en el subsuelo de la sociedad colonial. La corrupción del Panamá político provoca el juega vivo como respuesta al cinismo institucional de los que gobiernan. Más que una parábola es una parodia del modo de ser nacional.

¿PODRÍAMOS FORMULAR UN NUEVO TIPO DE NACIONALISMO QUE DEFIENDA Y PROTEJA EL PATRIMONIO PÚBLICO DE LA NACIÓN?

El nacionalismo es cinético, es un devenir constante, dialéctico; asumimos lo mejor de los que se integran, cohesionándolo en un ser colectivo. El escrutinio es dinámico, crítico y creativo, aprendemos de nuestros desaciertos, nada podemos excluir, lo vital es ser inclusivos. El transitismo de una posición geográfica privilegiada nos hace un emporio comercial. Cristóbal Colón en su Carta de Jamaica de 1503 determina al Istmo como la tierra del Auristán, la tierra del dinero fácil, somos La Castilla del Oro de la codicia imperial; en oposición surge el Panamá Profundo, el de las raíces compartidas, ese tejido anímico al nutrir el sentido de pertenencia nos da unidad ante la diversidad étnica. El Panamá Profundo es el contrapeso ante lo efímero de una bonanza que solo es un artificio de las águilas imperiales. Panamá es un país de contradicciones, somos irresponsables ante el patrimonio público, el Museo Antropólogico Reina Torres de Araúz está cerrado, el INAC es inoperante, el ejecutivo carece de una política cultural de estado, regala los bienes de la nación y es complaciente con la elite dominante. Acción Comunal y las posturas patrióticas de Guillermo Andreve, Eusebio A. Morales, Manuel Roy, José Dolores Moscote y Octavio Méndez Pereira reclaman acciones fundacionales ante el país de fenicios denunciado por Gaspar Octavio Hernández. El nacionalismo debe ser coherente con la memoria histórica, Panamá demanda hombres y mujeres con integridad y decoro.

UNA PREGUNTA NECESARIA, ¿SE PUEDE PENSAR QUE EL ‘MIRÓ' LIMITE A LOS ESCRITORES LAS VECES QUE PUEDAN SER PREMIADOS?

Limitar el talento es una estulticia. El sistema educativo panameño está paralizado, es un nave sin rumbo, hace sesenta años teníamos en el Nido de Águilas bachilleres en Humanidades, la educación era multidimensional, de debate, la lectura era básica en el proceso de enseñanza-aprendizaje. La titulocracia de los mediocres gradúa analfabetas, soy optimista también hay flores en los desiertos; hoy en el ‘Miró' un joven poeta con cultura literaria nos da esperanzas, un narrador como Ariel Barría compite con los mejores de siempre, un dramaturgo con experiencia rompe los esquemas tradicionales y un ensayista consagrado renueva sus galardones. La Calle del Espanto introduce un capítulo titulado El Criticón un análisis cáustico sobre las letras panameñas, lo recomiendo.

¿CUÁL ES SU SUEÑO CON RESPECTO AL PANAMÁ DEL SIGLO XXI?

La literatura genera un amor que supera todas las coordenadas, te hace vivir una una épica de la esperanza. Los poetas tienen sed de justicia y libertad, aspiran a una sociedad humanizada. Cervantes era poeta y crea dos personajes universales y dialécticos, Don Quijote y Sancho. Heidegger aprecia la poesía como el fundamento que sostiene la Historia. La Calle del Espanto reafirma la fe en la humanidad, en sus valores éticos. Cada palabra es un detonante, encarna la fuerza espiritual hacia un mundo nuevo. Panamá no es ni mariposas ni peces ni árboles, Panamá es un río oceánico, es el Chagres, un delta maravilloso que fecunda los dos espacios marítimos más importantes, el Pacífico y el Atlántico. El Chagres es el pasado, presente y futuro de una nación que anida la raza cósmica de José Vasconcelos. El sueño es realizable.

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LUIS PULIDO RITTER

La prosa impresionista de Richard Brooks

Richard Brooks es un incansable escritor y promotor cultural. Ha editado la cuarta edición de su libro La Calle del Espanto que apareció por vez primera en el 2004.

Como en una ocasión escribí, este texto es un libro híbrido, es decir, su género, que no tiene, acepta todas las formas de escritura posibles (incluso las críticas y comentarios incluidas en el mismo texto).

En este sentido podría decirse que es un texto tragón, infinito e incansable, hasta que el mismo autor no esté entre nosotros. Pero mismo aquí seguirá viviendo porque el texto, aparte de encerrar la aventura de tres personajes por una calle emblemática de Panamá, Salsipuedes, recrea el Panamá literario en toda su extensión y colorido.

Como el mismo título sugiere, el texto nos llama la atención con la palabra espanto que, según el Diccionario de la Academia Española de la Lengua, es asombro, terror, consternación. Y esta definición se presta muy bien al espíritu de Richard Brooks, pues su prosa (da lo mismo si es un diálogo literario o un ensayo) va dirigida sobre todo a mover nuestras emociones con sus frases lapidarias, frases llenas de cargas emotivas, frases que nos atraen por la fuerza de sus imágenes y sus emociones.

Parece ser que estas frases antes de ser escritas son sentidas (o medidas en su efecto emocional) y la coherencia del texto es el conjunto de las oraciones, es decir, cada párrafo parece ser la pieza de una imagen o la emoción de un rompecabezas.

Es una escritura impresionista. Y como tal hay que asumir la prosa del autor que está salpicada de palabras fuertes, sugestivas y a ratos temerosas que no admiten oposición o réplica, porque de antemano ya llevan la carga emotiva, e, incluso, moral, de sus afirmaciones. Es un estilo conscientemente elaborado y construido, un repertorio (de ideas y frases) montado que se ejecuta casi mecánicamente.

Estas frases, a pesar que encuentren su impulso en las emociones, son puestas bajo la punta del cincel y los martillazos de aquel joven institutor rebelde y nacionalista que ha hecho de Panamá, su Panamá, el oficio noble de su vida.

No hay nada reprochable en este estilo, porque, en efecto, en el mundo de las libertades, cada quien tiene el derecho de hacer su propio camino y más en el terreno de la escritura.

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