Jubilarse, o no jubilarse..

M uchos esperan con ansiedad el retiro. Incluso algunos quisieran adelantar ese momento para gozar del ocio y no volver a cumplir horari...

M uchos esperan con ansiedad el retiro. Incluso algunos quisieran adelantar ese momento para gozar del ocio y no volver a cumplir horarios ni a rendirle cuentas a nadie. Pero según un estudio publicado en el Journal of Economic Perspectives , jubilarse tiene un costo para la salud mental. Según Susan Rohwedder de la Rand y Robert Willis de la Universidad de Michigan, autores del trabajo, el retiro laboral temprano, es decir antes de los 65 años, parece tener un impacto negativo en la habilidad cognitiva. A esta conclusión llegaron luego de comparar datos de Estados Unidos, Inglaterra y 11 países de Europa en los que observaron el puntaje de pruebas sicológicas hechas en personas de más de 60 años. Rohwedder y Willis encontraron que en aquellos países en donde los hombres tienden a permanecer más tiempo en la fuerza laboral, como en Estados Unidos y Dinamarca, dichos resultados eran sustancialmente mejores, casi el doble, que los de las personas de países donde el retiro se hace antes, como en Francia y Austria.

Lo anterior parece confirmar la hipótesis de que lo que no se usa se atrofia. De hecho, los médicos han dicho durante años que seguir activos mentalmente luego de la jubilación es crucial para retardar enfermedades que pueden afectar la capacidad del cerebro, como el mal de Alzheimer. Sin embargo, en el estudio los autores advierten que las actividades intelectuales que siempre han recomendado estos especialistas para ello, como jugar cartas y resolver crucigramas, no producen el resultado deseado. Según ellos, sólo el trabajo lograría ese efecto protector. Felipe Sierra, director de la división de Biología del Envejecimiento del National Institute on Aging, afirma que ya había sido demostrado antes que la jubilación temprana tiene un impacto negativo en la salud física y mental. Un trabajo realizado por el Hadassah Hospital Mount Scopus en Jerusalén con 1.000 hombres y mujeres nacidos en 1920 reveló que quienes habían seguido vinculados al trabajo hasta los 70 años tenían 2,5 más probabilidad de estar vivos a los 82 años que quienes se retiraron y no desempeñaban ningún oficio formal. A finales de 2009, otro estudio, hecho en la Universidad de Maryland con más de 12.000 hombres y mujeres de 51 a 61 años, mostró que quienes se emplean luego de la jubilación tiene mejor salud que quienes no lo hacen. El beneficio se vio sin importar si el trabajo era de medio tiempo o tiempo completo, lo que indica que lo importante no es la cantidad de horas laborales sino seguir vinculado a un oficio. El trabajo de Maryland, publicado en el Journal of Occupational Health Psychology también aportó un dato relevante: los jubilados con mejor salud mental eran aquellos que se dedicaban a actividades relacionadas con su carrera y que probar suerte en una nueva actividad podría generar mayor estrés, lo que arruinaría la salud mental de estas personas. Sierra destaca la importancia de cualquier actividad después de jubilarse. "Ser empaquetador no es un trabajo intelectual pero aún así aporta el beneficio del contacto social y el sentimiento de tener un objetivo de vida". Sin embargo, no está de acuerdo en que resolver rompecabezas y hacer sudokus no ayude pues señala que hay mucha evidencia sobre el beneficio de estas actividades, así como de tener una vida social y hacer trabajo voluntario para evitar la depresión y el alcoholismo a esta edad.

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