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La Gran Feria Afroantillana celebra 44 años y fortalece el legado cultural afrodescendiente
- 13/02/2026 00:00
Durante su paso por las instalaciones de La Estrella de Panamá, la reina de este año de la Gran Feria Afroantillana 2026 —que se llevará a cabo este fin de semana en el Centro de Convenciones Atlapa—, Astrid Peña, no ocultó su entusiasmo al convertirse nuevamente en la abanderada de este evento que organiza anualmente la Sociedad de Amigos del Museo Afroantillano de Panamá (Samaap).
La joven, al igual que el año pasado, reafirmó en una entrevista concedida a este diario su compromiso de servir como referente para que los jóvenes afrodescendientes formen parte del relevo generacional imprescindible para la transmisión de las tradiciones que componen una parte esencial del mapa cultural panameño.
Si bien hubo una convocatoria para escoger a la sucesora este año, por distintos motivos varias candidatas se abstuvieron de continuar en el proceso, y Samaap confió en Peña para que los representara nuevamente como reina de este evento que pone en valor la cultura afroantillana.
Peña rememoró en la entrevista que el desafío de ser la reina de un evento tan importante para su comunidad le permitió abrir muchas puertas. “He aprendido más sobre mi cultura, sobre de dónde vengo. Gracias a Samaap he aprendido muchísimas cosas: qué es y cómo se llama un turbante, cómo se denominan las vestimentas que usamos, también la comida, cómo surgió, porque es muy deliciosa, muy rica, pero muchas veces no sabemos de dónde viene ni el proceso que hay detrás”, manifestó la reina, quien se presentará ante los asistentes este sábado 14 y domingo 15 de febrero a las 3:30 p.m.
Desde su punto de vista, la razón de ser de la Gran Feria Afroantillana radica en la promoción de la cultura y en la transmisión de conocimientos de una generación a otra. “Aquella abuela, aquella tía que sabe preparar un plato en específico se lo enseña a sus nietos, a sus hijos, y así se va transmitiendo de una generación a otra. La Gran Feria Afroantillana también genera un impacto en el sector gastronómico y, en general, en la economía del país”, precisó.
Si bien la multiculturalidad es un valor esencial del tejido social panameño, también es cierto que aún persiste la discriminación hacia el pueblo afrodescendiente. Sobre este tema, Peña reflexionó que resulta llamativo que en pleno siglo XXI se continúe perpetuando este tipo de prácticas.
“Aunque parezca trillado, realmente la discriminación sí nos afecta, y lo primero que tenemos que hacer nosotros, como jóvenes, es transmitir la información y las tradiciones. Aceptarnos como afro, porque somos afro. Hay que estar orgullosos de tener este color de piel tan lindo y poder compartirlo también con los niños (...) En ese sentido, hay que dejar claro que uno no es ‘canelita’, como se dice. Yo no soy ‘canelita’, soy negra, orgullosamente. Así que, ante todo, el mensaje tiene que ser para los jóvenes, porque somos los descendientes de nuestras ancestras. Tenemos que estar orgullosos de dónde venimos, porque quien no conoce su historia ni su pasado no sabe cómo avanzar hacia el presente”, destacó.
Sobre el rol preponderante que tienen los jóvenes para garantizar la continuidad de las tradiciones en su comunidad, Peña apostó por un trabajo mancomunado entre Samaap y la juventud, a fin de fortalecer la transmisión cultural.
“Nosotros tenemos que instar a los mayores, a nuestros abuelos, a nuestros tíos, a que no teman compartir nuestra cultura, porque esa es la manera más fácil, más rápida y más auténtica de preservarla de boca en boca. Debemos estar muy conscientes de que es importante conocer nuestra historia para saber a qué aspiramos. Es fundamental que mi generación y las que vienen estén ávidas de conocer, preguntar, buscar e indagar, y que se acerquen a todas las asociaciones que divulgan la herencia cultural de nuestros antepasados”, exhortó la soberana, quien reside en el corregimiento de Pedregal.
La vicepresidenta de Samaap, Verónica D. Forte, recordó a La Estrella de Panamá que este evento alcanza su cuadragésima cuarta edición. Fue concebido no solo como un espacio para celebrar la cultura y las tradiciones de la población afroantillana, sino también como una vía de apoyo financiero para el mantenimiento del Museo Afroantillano de Panamá, inaugurado el 23 de diciembre de 1980.
Samaap —organizadora de la feria— surgió tres meses después para respaldar al entonces Instituto Nacional de Cultura (INAC), hoy Ministerio de Cultura, en la mejora continua de las instalaciones del museo.
“Con los recursos que recibimos a través de actividades como la feria, nos encargamos de sufragar todo aquello que requiera reparaciones y de hacer que estos procesos sean mucho más ágiles”, destacó la vicepresidenta de Samaap.
El Museo Afroantillano de Panamá está ubicado en lo que anteriormente fue la Iglesia de la Misión Cristiana, construida en El Marañón (Calidonia) por un grupo de religiosos protestantes procedentes de Barbados que buscaban un lugar donde profesar su fe. A mediados del siglo XX, el templo se trasladó al sector de Río Abajo, dejando abandonada la edificación de Calidonia, que a finales de la década de 1970 presentaba un notable deterioro físico.
No fue sino hasta el 23 de diciembre de 1980 cuando la doctora Reina Torres de Araúz, fundadora de gran parte de los museos administrados por el INAC, junto con un comité de la comunidad afrodescendiente, inauguró el actual Museo Afroantillano. En ese contexto nació Samaap, con la misión de apoyar al museo en todo lo necesario para garantizar su sostenibilidad en el tiempo.
Cuarenta y cuatro años después, Forte observa con orgullo cómo el evento se ha expandido hasta convertirse no solo en un puente de cultura y tradición, sino también en un punto de encuentro en el que los afrodescendientes panameños que residen en el extranjero regresan para estrechar lazos con familiares y amigos, pese a la distancia.