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- 09/11/2023 00:00
Episodios históricos. Breve historia de los emplazamientos de cañones y fortificaciones en la zona de tránsito del istmo de Panamá, siglos XVI al XX es el último libro del explorador y conservacionista panameño Luis Alfonso Puleio.
Puleio, acompañado de su hijo, llegó a la redacción de La Estrella de Panamá para conversar sobre sus libros. Sería el segundo que publica, ya que le antecede Caminos coloniales de Panamá (Elucubraciones de un explorador), en el cual “plasmo mis vivencias en la búsqueda de años de exploraciones con caminos [coloniales] sin registros historiográficos”.
Mientras que en Episodios históricos. Breve historia de los emplazamientos de cañones y fortificaciones en la zona de tránsito del istmo de Panamá, siglos XVI al XX se enfoca en el hallazgo de los caminos coloniales en Panamá y su proceso histórico, junto a un compendio de vivencias de cómo lo logró.
“Las historias están para no circunscribirse a una lectura pesada. [Están] ligadas a capítulos históricos, con esto se logra que sea [la lectura] atractiva para el lector”, cuenta el exsubcomisionado.
Para la elaboración de ambos libros se apoyó en material bibliográfico de historiadores, como Alfredo Castillero Calvo, el cual destaca que fue su maestro.
Una de las anécdotas que contó durante la entrevista, fue cuando en 2020 visitó el Camino del Virrey del Perú para limpiarlo junto a un grupo de personas, quedó intoxicado por utilizar repelente contra los mosquitos dentro de su tienda de acampar.
“Comencé a vomitar. Me dio dolor de cabeza. Sentía que la tierra se movía de un lado a otro”. En el lugar estaba su hijo, y llamó al equipo de emergencia para que llevaran a su padre a un hospital. En la camilla, mientras lo sacaban de la zona boscosa, pensaba: “Qué ironía, yo que he llevado a tantos muchachos por el Camino de Cruces explicando la historia, y ahora me llevan en una situación de verdadera gravedad”, confiesa con una sonrisa.
Luis Alfonso Puleio tiene 76 años de edad. Tiene toda una vida dedicada al senderismo y al estudio de las rutas coloniales. Una vez al mes organiza giras para llevar a nacionales y extranjeros a conocer las rutas, como el Camino de Cruces.
Son aproximadamente 40 personas que se suman a la exploración, y considera que el teléfono ha servido como plataforma para que las personas se interesen por la historia y naturaleza.
“Este episodio de lucha por la conservación de los recursos naturales se ha dado por todas aquellas personas que estamos haciendo docencia en el ambiente para su conservación, porque sin agua no hay vida, sin árboles no hay agua. Es una relación biótica existencial que hay que conservar a ultranza para el país, para que mantenga el episodio de la vida. El hombre es un ser de la naturaleza, pero si el hombre se abstrae de la naturaleza, pierde su condición. Naturaleza y hombre son los mismos. Hay que conservarla”, recomendó.
Ojalá más jóvenes fueran a la montaña. Si en las escuelas primarias y secundarias se incentiva el amor por la naturaleza y el sentido de aventura, se estaría forjando a mejores ciudadanos, porque en la aventura las personas se pueden encontrar a sí mismas, porque se van venciendo los obstáculos en general. La naturaleza cumple ese cometido, ponderó.
La educación debe ser más práctica en ese sentido, añadió, ya que se debería simplificar el conocimiento para que llegue a todos. “Si nuestro sistema educativo y medios de comunicación dedicaran más tiempo a programas de historia (...) Eso va complementando el conocimiento. Lo correcto de un educador sería llevar al grupo a un solo objetivo. No filtrar al grupo para que destaquen los mejores”.
No hay nada más hermoso que saber de la naturaleza y de nuestra historia. Estos libros, Episodios históricos. Breve historia de los emplazamientos de cañones y fortificaciones en la zona de tránsito del istmo de Panamá, siglos XVI al XX y Caminos coloniales de Panamá (Elucubraciones de un explorador), están contribuyendo a dignificar el episodio histórico colonial de Panamá. “Yo puedo tener un libro muy copioso en información, pero nadie se da por leer”, puntualizó.
La historia es dinámica, la historia no se congela, remarcó Puleio, ya que “no es como aquella verdad que dice que el tiempo se detiene cuando se imprime. Pero ese tiempo tiene un arrastre que hay que estudiar para entendernos a nosotros mismos”.
“Las fortificaciones del Canal de Panamá responden a un episodio histórico de suma participación, que fue cuando la participación norteamericana, para velar por los intereses de ellos, nos orilló a ceder territorio, ceder soberanía para la construcción de un canal. Una vez concluido ese Canal de Panamá había que defenderlo. El libro habla de las fortificaciones del Canal de Panamá. No caímos en la vorágine de la primera guerra, segunda guerra. Quedaron las fortificaciones. Son parte ingénita de Panamá, que tenemos que valorar, porque eso es parte de nuestra personalidad”.
El explorador comentó que para transitar los caminos coloniales está constantemente limpiándolos. Para ello utiliza el dinero que se hace como donación voluntaria luego de haber finalizadas las giras que lleva a cabo.
“Si no le damos recursos a los caminos que hemos encontrado, se pierde en la ignorancia de todos. El esfuerzo queda en nada (...) Nuestro ideal es que el Ministerio de Cultura y Patrimonio Histórico se empoderen de esas rutas. Y que el gobierno, a través de estas autoridades, se encargue del mantenimiento de las rutas para las giras turísticas. Muchos de los turistas quisieran visitarla, pero no lo podemos hacer solos. Debe haber una relación de Estado, de gobierno, de cultura. Ese es nuestro verdadero ideal, lograr ese cometido”, concluyó.