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- 24/02/2011 01:00
PANAMÁ. Su abuelo, Luis Felipe Santo Domingo, era panameño. Este se fue a Barranquilla y se nacionalizó. Así empiezan los lazos sanguíneos que atraen a Isabella Santo Domingo a Panamá. A pesar de que viene a presentar el stand up comedy de Los hombres la prefieren brutas, a partir de esta noche, la actriz, modelo, periodista, presentadora y escritora, concedió media hora con este diario para conversar, muy relajada, de asuntos distintos.
Entre las cosas que no le gustan mencionó el merengue, sobre todo el muy agitado. ‘Lo que no me gusta tanto es ese merengue que dice ‘el baile del perrito’ (risas). No me ubico, me siento descordinada a pesar de que soy la melómana más grande’. En cambio le cae bien el rock, la bachata, el pop, la salsa, electrónica y otros. En su lista de preferencia ocupan las primeras líneas Depechemode y Sodastereo.
A la pregunta sobre qué objeto o accesorio nunca olvida en un viaje, la diva contestó: ‘Me da pena decirlo jajaja... el parche médico, es una cinta, de esas que se ponen en las heridas, las que tienen color piel, es un arma infalible, te sirve para todo, incluso como brasier.
Su trayectoria, cuando su mayor virtud era una pluma, la obligó a platicar de temas actuales, entre ellos la libertad de expresión y las redes sociales. ‘Mira todo lo que está pasando en el mundo, en Egipto, Libia, África... ya no lo puedes detener, la libertad expresión no es un derecho que nos otorgan los gobiernos. La vamos a buscar como sea. Antes mandábamos señales de humo, ahora enviamos mensajes de texto, filmamos en nuestros teléfonos. Me parece que el derecho es nuestro’. En su cuenta de twitter hay casi 60 mil seguidores. Con facebook no se siente tan confiada. ‘No lo entendía. De hecho tuve una página y después vi que habían como diez. Me sentí violada, irrespetada y dije ¡no quiero pertenecer a esta comunidad! El facebook es para los amigos con los que estuviste en el colegio, el twitter es para la gente con la que te hubiera gustado ir al colegio’. De sus inicios como periodista valora mucho el trabajo que realizó en la sección ‘Pelaós’ del periódico barranquillero El Heraldo. ‘Era una sección solo para gente joven. No había espacio en ese entonces para ese tipo de público’, comentó.
Y sobre su máxima obra dijo que no le importa si solo la conocen por Los hombres las prefieren burtas. ‘No me levanto en la mañana para ser memorable o relevante. Asumo la vida como una aventura personal intransferible. Nadie puede ser feliz por mí, ni nadie puede ser infeliz por mí’. Es soltera, tiene una hija de 15 años llamada Daniela y para conservar su figura evita el dulce. ‘No como tanta azúcar para evitar que la piel se me chupe’.