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- 29/10/2009 01:00
PANAMÁ. La controversia ha acompañado al LXVII Concurso Nacional de Literatura Ricardo Miró. Ya desde la lectura del fallo semanas atrás algunas de los asistentes a este evento cuestionaron la integridad del certamen, el único a nivel regional que otorga un premio en metálico de 15 mil dólares.
Como si fuera poco, la semana pasada el poeta salvadoreño Miguel Ángel Chinchilla, quien fue uno de los jurados internacionales en la sección cuento del Ricardo Miró, publicó en la página web raices.com.sv un artículo donde describe cómo, durante la mañana del lunes 12 de octubre, en el Hotel Granada, antes del comienzo de las deliberaciones para escoger a los ganadores, recibió una “propuesta indecorosa de alguien que había enviado a concurso su libro de cuentos”. “La vox populi en Panamá sostiene que dicha costumbre ha sido inveterada en la adjudicación de dicho galardón.. y lo confirmo sobre todo al leer obras premiadas en años anteriores, libros que a mi juicio dejan mucho que desear”, detalla el periodista cultural.
Desde El Salvador, el ex jurado concedió una entrevista a La Estrella vía correo electrónico. Explica que no informó al Instituto Nacional de Cultura (INAC) acerca de esta situación irregular porque este hecho “hubiera propiciado un escándalo mayúsculo”.
“De todos modos la persona que me hizo la propuesta ya estaba descalificada. El libro con el cual participó yo no lo tenía entre mis dos favoritos y tampoco lo llevaban los otros jurados”, explicó.
Aunque asegura que no revelará la identidad de la persona que le hizo la proposición, recalca que este tipo de situaciones pone de manifiesto el hecho de que el Miró es premio “muy respetado y codiciado”.
Para Aleida De Gracia, encargada del departamento de letras del INAC, si el ex jurado no va “a revelar de quién se trata, que se retracte”, ya que de lo contrario está “empeñando la imagen del escritor panameño”.
Considera que publicar una crónica en un sitio web no fue el método indicado para denunciar este hecho. “Yo acompañé a los jurados durante toda la semana. Lo más lógico es que me hubiera comentado algo. Debió aclarar las cosas acá y no esperar hasta haber regresado a su país”, apunta.
Recalca el hecho de que no hay nada que pruebe que lo señalado por Chinchilla en efecto ocurrió, sobre todo si se toma en cuenta que las únicas personas que conocían la identidad de los jurados eran ella y María Eugenia Herrera de Victoria, directora del INAC.
Destaca que las bases del concurso establecen que los jurados deben dar a conocer a los funcionarios de la institución cualquier anomalía que se registre durante la realización del concurso.
Por su parte, el escritor chiricano Dimas Lidio Pitty, quien fue seleccionado de forma unánime por Chinchilla y los otros dos jurados en la sección cuento, apunta que es “lamentable que se haya dado un hecho de esa naturaleza, si realmente se dio”.
Señala que a pesar de que no existen evidencias de que lo denunciado por Chinchilla haya tenido lugar, esta “falta de pruebas no niega la existencia de pícaros e inescrupulosos, capaces de cualquier cosa”.
“Ojalá este incidente se esclarezca y sirva para que las instancias correspondientes extremen el celo en salvaguardar la imagen de un certamen que es de todos los panameños y enaltece al país”, manifiesta.