El ministro de Seguridad, Frank Ábrego, habló en exclusiva con La Estrella de Panamá sobre la respuesta del gobierno, así como de otros temas como los...
- 09/03/2009 01:00
Primeramente, debemos establecer cual debería ser el peso adecuado para cada persona y cómo deben ser hechas las mediciones del peso, sin irnos a los extremos, ni muy delgado ni muy obeso. Existen métodos diversos que determinan cuál es el peso ideal. En particular considero que el peso puede ser establecido por dos métodos: el primero va de acuerdo con la moda o los condicionamientos sociales, donde nuestro papel es aconsejar a los pacientes no adelgazar demasiado por sí mismos, no seguir dietas poco fisiológicas ni tomar medicamentos para perder peso innecesariamente y no entrar en la senda que conduce a la anorexia nerviosa. El segundo se rige mediante tablas peso-altura , por encima o por debajo de unos intervalos de pesos para una altura determinada puede llegar a aumentar el riesgo para desarrollar enfermedades o llevar a la mortalidad.
El determinar el porcentaje de grasa corporal es otro de los métodos de mucha utilidad para determinar riesgos de salud como lo es la diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, entre otras. El índice de peso/altura al cuadrado en un índice práctico de peso relativo. Proporciona un número sencillo y es casi independiente de la altura. Se le denomina también el índice de masa corporal o índice de Quetelet. Además de los métodos mencionados también tenemos que tomar en cuenta la edad, el sexo y la constitución. Lo que conlleva a una serie de análisis para poder considerar el peso ideal para cada persona. Nuestro objetivo es poder mantener un peso adecuado para estar en forma, tener fuerza muscular, flexibilidad y resistencia para hacer las actividades de todos los días en forma fácil y con entusiasmo.
Organizaciones de salud en diversas partes del mundo llegaron a la conclusión de que las características que debe poseer la alimentación, para que ésta sea compatible con la buena salud, es a través de lo que se ha llamado guías alimentarias. El objetivo de estas guías es establecer lineamientos sobre en qué debe consistir la dieta para mantener una buena salud y reducir el riesgo de adquirir ciertas enfermedades que están relacionadas con la alimentación.
Las guías de alimentación para Panamá son: Consumir una variedad de alimentos: el organismo humano necesita más de 100 nutrimentos diferentes y ningún alimento los contiene todos. Consumir suficientes granos, raíces, vegetales y frutas: La recomendación en aumentar el consumo de hidratos de carbono complejos como el almidón y la fibra que se encuentran en los cereales, las frutas, las verduras y las leguminosas. Esto significa que deben de consumirse por lo menos 5 porciones de frutas y vegetales al día y de 6 a 11 porciones de cereales, verduras o granos. Seleccione una alimentación baja en grasas saturadas, colesterol y preparaciones con aceite: el consumo El alto porcentaje de grasas saturadas y colesterol en nuestra dieta está vinculado al aumento de riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades asociadas con el exceso de peso. Consuma hidratos de carbono simples con moderación: A pesar de la creencia popular, la información científica indica que los azúcares simples (como la sacarosa o azúcar de mesa) no están implicados en el desarrollo de la obesidad, de la diabetes ni con la hiperactividad de niños. El azúcar y muchos alimentos que la contienen en grandes cantidades proporcionan calorías pero son limitados en nutrientes, por lo que se dice que aportan calorías vacías y pueden ser causa de caries dentales. Consuma sal y sodio con moderación: La sal de mesa contiene sodio, elemento esencial en el funcionamiento de nuestro organismo, pero muchas personas consumen más sal y sodio de lo necesario. Modere el consumo del alcohol: En general, no se recomienda, tanto por su toxicidad aguda como crónica. Si se va a tomar se sugiere un límite de una a dos bebidas diarias. El alcohol provee calorías sin ningún nutrimento. Además, un consumo elevado de alcohol está asociado con enfermedades del hígado como la cirrosis hepática, entre otras.