La ciudad se pinta de Navidad

Fachadas, hogares y centros comerciales. El espíritu navideño se abre paso en varios rincones de la capital

Las luces empiezan a brotar en la urbe. Cuando anochece en diciembre, los bombillos navideños se reflejan sobre los vidrios de los autos que pasan. Se amasan multitudes en torno al encendido de árboles gigantes. La Navidad baña la ciudad desde la fachada de los edificios hasta el interior de los hogares.

No falta la figura de Santa Claus, con un atuendo poco funcional para el istmo, asomándose entre la ornamentación de esta época del año. Y en pocas casas se ausentan los tres reyes magos, quienes perfilan su periplo bíblico hacia el alabado pesebre.

En el último mes del calendario, se respira un aire a fervor católico, con coronas de adviento en las mesas, se advierten adornos con forma de ángeles y en las salas se filtra el olor a pino. Está la salsa, pero el fondo musical en bucle es otro: villancicos.

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