La prevención como aliada en la lucha contra el suicidio

  • 21/09/2021 00:00
En Panamá mueren al año alrededor de 120 personas por este acto deliberado. De acuerdo con expertos, cada caso de suicidio en el mundo es una tragedia que afecta gravemente a las familias y a las comunidades, sin embargo puede prevenirse
Según la OPS, en 2019 murieron 97,339 personas por suicidio solo en la región de las Américas.

El suicidio sigue siendo un flagelo social en el que la prevención juega un papel preponderante.

El sufrimiento prolongado, la presencia de enfermedades físicas y mentales crónicas, el abuso de sustancias adictivas, experiencias traumáticas, pérdida de trabajo, muerte de un familiar, estrés prolongado, bullying, dificultades familiares o de pareja, son algunos de los factores que aumentan la probabilidad de que una persona piense o desee quitarse la vida.

Se trata de una conducta derivada de muchos factores, entre los que se incluye la depresión. Cada caso de suicidio en el mundo es una tragedia que afecta gravemente a las familias y a las comunidades, sin embargo puede prevenirse, reconocieron especialistas en el tema.

Manuel J. Díaz Hernández, médico especialista en psiquiatría de la policlínica Dr. Santiago Barraza de la Caja de Seguro Social (CSS) en el distrito de La Chorrera, mencionó en una nota de prensa que en Panamá, 120 personas mueren al año por suicidio, es decir, hay una muerte por suicidio cada tres días, y es más común en los hombres (seis veces más) que en mujeres, y suele manifestarse principalmente en áreas rurales e indígenas.

La prevención como aliada en la lucha contra el suicidio

El especialista indicó que el principal factor de riesgo para morir por suicidio es padecer un trastorno mental. Se estima que en el país en más del 90% de las muertes por suicidio había un trastorno mental identificable, entre los cuales están la depresión, el trastorno bipolar, los trastornos de personalidad y el abuso de sustancias.

Con respecto al impacto de la pandemia en la salud mental, señaló que ha sido fuerte, por lo que es importante hablar de estos temas en todos los ámbitos e identificar los riesgos.

Cada año, alrededor de 800,000 personas se quitan la vida tras numerosos intentos de suicidio, lo que corresponde a una muerte cada 40 segundos, dijo. “A pesar de que el suicidio es la segunda mayor causa de muerte en individuos jóvenes entre 14 y 29 años, son las personas mayores de 70 años las que estadísticamente tienen una tasa más alta de muertes por suicidio en el mundo”, declaró Díaz.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), centrarse en la prevención del suicidio es especialmente importante para crear vínculos sociales, promover la toma de conciencia y ofrecer esperanza. Acercarse a los seres queridos entendiendo la relevancia de su salud mental podría salvarles la vida.

El estigma social y la falta de conciencia siguen siendo los principales obstáculos para la búsqueda de ayuda para el suicidio.

El tercer informe regional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la OMS sobre la mortalidad por suicidio, publicado en marzo de 2021, indicó que este problema sigue siendo una prioridad de salud pública en la región de las Américas, además que los suicidios son prevenibles con intervenciones oportunas, basadas en la evidencia y a bajo costo.

Según la OPS, en 2019 murieron 97,339 personas por suicidio en las Américas.

¿Qué hacer?

Vali Maduro, doctora en psicología y especialista en prevención de suicidios, mencionó a La Estrella de Panamá que es muy importante abrir un espacio para que la persona puede hablar sobre cómo se siente y qué está pensando. Para hacer esto “debemos ser empáticos y no juzgar”. Así como también ser directos y decirle: “He notado que algo te está pasando, puedes contar conmigo y contarme”.

El tema de este año fue 'Crear esperanza a través de la acción', lo cual refleja la necesidad de una acción colectiva urgente para abordar esta problemática.

“A medida que la conversación fluye, preguntarle: ¿has pensado en matarte o has deseado morirte? Hacer estas preguntas no motivará a que la persona se haga daño, sino todo lo contrario, se da cuenta que puede hablar con uno y desahogarse. En todo caso, si la respuesta del individuo es afirmativa, no hay que regañar, ni decirle que no piense en eso, sea empático y dígale: debes estar sintiéndote muy mal, háblame lo que has pensado”.

“Necesitamos conocer si tiene planes de cómo lo hará y si tiene acceso a esos planes. Con toda esta información sabremos el nivel de riesgo y cómo ayudarla. El primer paso es que la persona se pueda desahogar y luego ayudarla a buscar apoyo de un profesional”, puntualizó Maduro.

Además, la experta afirmó que detrás de toda personas que piensa en suicidio hay un dolor emocional intenso. “La sumatoria de muchas situaciones negativas que vive el individuo diariamente, lo pueden llevar a pensar en la muerte como una solución. Por ello, la conducta de riesgo suicida es compleja y no hay una fórmula única”, indicó.

Maduro añadió que es importante tener presente que el suicidio es un proceso que puede tomar semanas, meses o hasta años. “Las personas primero comienzan a hablar de la muerte o de morirse, expresan que son una carga para otros o señalan que se sienten atrapados en sus problemas o situaciones; sin tener esperanza de que las cosas cambien; todas estas señales de peligro indican que la persona puede estar por llevar a cabo la idea en cualquier momento. La transición entre la idea y una acción ocurre de manera impulsiva, por lo que es primordial estar atentos a los factores de riesgo y las señales de peligro anteriormente mencionadas”, subrayó.

Vanessa M. Flores, coordinadora de Salud Mental de la Caja de Seguro Social (CSS), indicó también en un comunicado que las estrategias de prevención abarcan la vigilancia, la restricción de los medios utilizables para consumar el suicidio, directrices para los medios de difusión, la reducción del estigma y la concienciación del público, así como la capacitación del personal de salud, educadores y policías, entre otros.

Cada intento de suicidio es diferente, aun así, todo intento de suicidio debe ser tomado en serio, por lo que los familiares deben buscar atención médica inmediata para esa persona.

Programas de prevención en Panamá

Juana Herrera Araúz, doctora y coordinadora del Progama Nacional de Salud Mental del Ministerio de Salud (Minsa), aseguró a La Estrella de Panamá que el Minsa y el Ministerio de Educación (Meduca) trabajan el programa de prevención de la conducta de riesgo suicida en el ámbito escolar. “Son importantes estos programas para proteger a nuestros adolescentes y niños, además en los centros de salud y policlínicas de la CSS existen equipos de salud mental integrados por enfermeras especialistas en el tema, así como también psicólogos clínicos y médicos psiquiatras”, señaló.

Insistió en que buscar ayuda es primordial. “A todas las personas que están cerca de un ser querido, un amigo o un compañero que aprecian y ven que ha cambiado de conducta, está triste o taciturno, ha bajado el rendimiento escolar o laboral, no es recomendable que lo dejen solo; díganle que están para escucharlo, no critiquen o cuestionen lo que les está contando. Si esa persona les comparte su sentimiento o sufrimiento y la idea que tiene de hacerse daño, llévela con un especialista”, remarcó.

“Pese a que en 2020 hubo un número menor de suicidios que en 2019 en el país, para los equipos de salud con solo una vida que se pierda por esta causa, hay un impacto directo a sus familiares, amigos, compañeros de trabajo, comunidad, por lo que se hace necesaria la participación de todos en la prevención de las conductas de riesgo suicida”, relató Herrera.

Igualmente recomendó llamar a la línea 523-6800 del Instituto de Salud Mental. “Todos somos importantes y los equipos de salud mental estamos para ayudar porque se trata de un evento prevenible”, recordó.

El Día Mundial de la Prevención del Suicidio (DMPS), que se conmemora anualmente el 10 de septiembre, organizado por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y avalado por la OMS, tuvo como tema este año: 'Crear esperanza a través de la acción', lo cual refleja la necesidad de estrategias colectivas para abordar este problema urgente de salud pública.

Mitos acerca del suicidio
actuar en base a mecanismos preventivos

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) es falso que quienes hablan de suicidio no tienen la intención de cometerlo. De hecho, la verdad es que quienes hablan de suicidio pueden estar pidiendo así ayuda o apoyo. Un número significativo de personas que contemplan el suicidio presentan ansiedad, depresión y desesperanza y pueden considerar que carecen de otra opción.

Otro gran mito es que los suicidios suceden repentinamente, sin advertencia previa. La verdad es que la mayoría de los suicidios han ido precedidos de signos de advertencia verbal o conductual, por lo que es importante conocerlos y tenerlos presente.

Según la OPS también es falso que el suicida está decidido a morir. Por el contrario, los suicidas suelen ser ambivalentes acerca de la vida o la muerte. Alguien puede actuar impulsivamente al beber plaguicidas, por ejemplo, y morir unos pocos días después, aunque hubiera preferido seguir viviendo. El acceso al apoyo emocional en el momento propicio puede prevenir el suicidio.

Es totalmente falso que solo las personas con trastornos mentales son suicidas. De acuerdo con la OPS el comportamiento suicida indica una infelicidad profunda, pero no necesariamente un trastorno mental. Muchas personas que viven con trastornos mentales no son afectadas por el comportamiento suicida, y no todas las personas que se quitan la vida tienen un trastorno mental.

También es falso que quien haya sido suicida alguna vez, nunca dejará de serlo. De hecho, el mayor riesgo de suicidio suele ser de corto plazo y específico según la situación. Aunque los pensamientos suicidas pueden regresar, no son permanentes, y quien haya tenido pensamientos e intentos suicidas puede llevar después una larga vida.

Actualmente la OPS se esfuerza por trabajar con todas las partes interesadas en la prevención de los suicidios en las Américas. La meta 3.4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas se propone reducir en un tercio la mortalidad prematura para 2030. En consonancia con la meta, el actual Plan Estratégico 2020-2025 de la OPS incluyó al suicidio como un indicador para evaluar en la Región de las Américas.

Lo Nuevo