Los integrantes del Grupo USAR Panamá relatan a ‘La Decana’ sobre las jornadas de búsqueda junto a sus canes en la zona cero del terremoto, las historias...
‘Renuncié a la aceleración de las máquinas’: la poesía pausada de Salvador Medina Barahona
- 13/07/2026 00:00
Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.
Agrega La Estrella en Google ↗️El poeta y ensayista Salvador Medina Barahona ha tenido en la primera mitad de 2026 una intensa actividad literaria y cultural con diversas actividades tales como la presentación y el recital de su obra ‘He dicho nostalgias’ en celebración de sus 25 años en la escritura y la conducción de las ‘Catas de libros’ en el Centro Cultural de España Casa del Soldado. Además de su habitual labor editorial, trabaja en la publicación de un libro colectivo sobre danza contemporánea que verá la luz en septiembre durante el festival más prestigioso de la región en esta materia.
Las novedades allí no se detienen porque su nuevo libro ‘Vida y muerte en tres ciudades conectadas por el hilo verde del tiempo’ estará disponible en las librerías españolas, mexicanas y colombianas gracias a su asociación con la editorial Valparaíso Ediciones, basada en Granada (España).
El libro es una travesía verbal en que Praga, Ciudad de Panamá y Madrid se vinculan por el cuerpo, la experiencia y la memoria, en diálogo con la historia, la estética y la experiencia límite. Salvador Medina Barahona transporta al lector por arquitecturas históricas, confinamientos pandémicos y umbrales hospitalarios, donde la vida y la muerte no son extremos, sino ritmos alternos de lo vivido.
Cada poema se inscribe en una trama de sentido y ritmo que busca expandirse más allá de lo anecdótico, y cada página destila continuidad y esperanza, en una obra que busca establecer un puente entre lo íntimo y lo colectivo, entre la narración en primera persona y las ciudades que albergan los ecos poéticos de la tradición hispanoamericana y las vibraciones universales contemporáneas. Más que un itinerario expresivo, el autor concibe el libro como una declaración de fuerza y belleza, una voz que se alza frente a la fragilidad personal y del mundo, recordando al lector que la poesía puede ser un refugio que transmita acogida, transformación y permanencia.
“Busco ampliar los caminos a la voz ya andada para que alcance nuevos horizontes, nuevos ojos, nuevas sensibilidades. Con la capacidad de distribución de este libro, que ya de por sí es robusta, el número de lectores a los que este título convoque puede llegar a ser significativo. Tratándose de poesía, no deja de rondarnos el albur de una entelequia (dos palabras petulantes pero ciertas); aunque confío en que este trabajo tendrá buena acogida”, manifestó esperanzado Medina Barahona en entrevista con La Estrella de Panamá.
La colección de poesía en la que se publica la nueva obra de Medina Barahona - que el poeta demoró 16 años en escribir y estructurar entre España, Panamá y la República Checa - cuenta con la presencia de algunos de los poetas internacionales más importantes, como los premios Nobel Derek Walcott y Gabriela Mistral, Pulitzer como Charles Simic, Mary Oliver, Jericho Brown o Natasha Trethewey, y poetas como Ernesto Cardenal, Eduardo Lizalde, Claribel Alegría, Luis García Montero o Rafael Cadenas, entre otros.
El autor explicó a este diario por qué decidió tomarse 16 años para realizar su nuevo libro. “Escribir y elaborar son dos procesos distintos y complementarios. Yo escribo a partir de obsesiones, estallo urgido por ellas, pero sin presiones de tiempo, en una especie de urgencia sin urgencia. Yo necesito un período de convalecencia cada vez que termino un buen puñado de versos que vayan para obra. El desgaste es emocional, y casi físico. La carga emotiva de mi poesía, esencialmente lírica, me impone un descanso. Y cada vez ese periodo es más largo. En el proceso engaveto los versos, los olvido. Luego, casi con hartazgo, los retomo, los reescribo, quito, agrego, vuelvo a quitar. Concibo nuevas cosas que terminan queriéndose soldar a un todo. Es allí cuando estoy cerca de la suma, de la estructuración; es decir, la conformación definitiva del libro. Y aquí también hay pausas. Hasta que llega la hora de sacármelo de encima. Soy un escritor moroso por salud mental”, contó el autor.
‘El hilo verde del tiempo’ es el hilo conductor que vincula tres paisajes citadinos distanciados no solo por el espacio geográfico y las circunstancias que en él experimentó Medina Barahona, sino por tres momentos, tres temporalidades diferentes.
“Digamos que yo soy el cuerpo concreto en el que se expresa ese nexo, o, dicho de otro modo, el común denominador de tres fractalidades que reclaman su unificación poética. La memoria inscrita en cada uno de esos tiempos es la que rescata, como puede, las astillas de lo vivido. Más allá de la mera crónica personal, se trata de un diálogo de sucedáneos que afectaron a una sola entidad, un solo músculo palpitante, un solo corazón abierto a otros”, expresó, el escritor sobre su proceso creativo.
La contraportada de su obra literaria plantea un diálogo entre la vida, la muerte, la memoria y la experiencia. Ese diálogo lo plantea Medina Barahona a partir de tres momentos trascendentales en su vida: la neumonía con derrame en la pleura que padeció a finales de 2009 y principios de 2010 en Madrid (España); la experiencia personal y familiar – la cual define como traumática - en el contexto colectivo de la pandemia de 2020 y 2021, vivida en Ciudad de Panamá; y el ‘esplendor melancólico’ que mantuvo en su conversación con el espíritu sordo de Franz Kafka, una charla activada por la escultura giratoria de su cabeza (Hlava Franze Kafky), junto al edificio Quadrio, en Národní třída, Praga (República Checa), en el 2022, y apuntalada en lo que denomina una ‘écfrasis de pleno goce estético’.
Cuando renunció definitivamente a la hostelería en el año 2008, Medina Barahona complementó tres facetas, las de escritor, editor y gestor cultural. Esa pasión y esa entrega que siente por las letras la ejerce de manera metódica y pausada, procurando de esa forma que las ideas que lleguen en esos ratos de ocio se transformen en versos e historias.
“Me procuro tener ratos de ocio, de lentitud, de no hacer nada, que es donde mejor prospera la mente creativa que le dé salida a las emociones, sensaciones, reflexiones que generan la escritura. Renuncié a la aceleración de las máquinas. Eso requiere, por supuesto, de un equilibrio interno, de un armonización, que a veces cuesta. Ya ves que ahora escribo con mucha lentitud, y así leo (que es la otra manera o la otra parte de escribir), a saltos, cazando fractales, demorándome, abandonando libros cuando no me interpelan. Mi obra ocupa el primer lugar, pero sin la gestión cultural, la edición ni la enseñanza, que están allí como fibras de un mismo músculo al tendón, no puedo generar lo poco o mucho que escribo. Es una travesía a ratos compleja por sus inestabilidades, pero es como mejor sé vivir para mí y para los demás”, describió Medina Barahona sobre su rutina.
Al ser consultado por este diario sobre su punto de vista sobre la difusión y promoción de la poesía panameña en el exterior, el autor de ‘El hilo verde del tiempo’ valoró que el panorama está mejor que antes. Sin embargo, consideró que todavía queda mucho por hacer.
“Los festivales de poesía, las ferias internacionales del libro, las semanas poéticas y demás formas presenciales ya no bastan, porque, aparte de haber disminuido con la pandemia, suelen ser acaparadas por unos cuantos egoístas que creen que se lo merecen todo. Eso hace mucho daño en un ecosistema tan limitado como el nuestro, de cara a su proyección internacional. En este sentido, institucionalmente, el Ministerio de Cultura sigue fracasando en sus agendas en materia literaria, aquí y afuera. Son risibles las cosas que tantas veces se ven: representaciones de cuestionable calidad que hablan por nosotros y de nosotros. Ya casi son la regla, con sus excepciones, claro, pero ¡qué consuelo es este! Hay que ser más serios, hombre. Ni las buenas intenciones, ni los compinchazgos, ni la mediocridad deben democratizarse” opinó.
El poeta y ensayista adelantó a La Estrella de Panamá su deseo de ampliar el alcance de las iniciativas de su sello cultural el duende gramático Aula de Poesía y la Página óptima y llevarla al plano presencial, pues ambas propuestas surgieron en la virtualidad post pandemia. “A muchos nos gusta la conexión en línea, y eso acorta distancias, pero nuestros cuerpos y mentes están reclamando la cercanía, el calor humano de las sinergias presenciales”, agregó.