Rodrigo Alonso en la FIL Panamá 2026: El periodista ganador de 7 Emmy presenta sus libros

  • 29/08/2026 11:49
El escritor y exreportero ganador de siete Emmy habla en exclusiva sobre su trayectoria y su paso de la crónica a la ficción

Durante décadas, Rodrigo Alonso recorrió algunos de los escenarios más complejos de América Latina como reportero de campo. Cubrió guerras y guerrillas en Centroamérica, investigó el narcotráfico en la época de Pablo Escobar, siguió la historia de los restos de Ernesto “Che” Guevara y conoció relatos que, con el paso del tiempo, decidió preservar en los libros.

El periodista y escritor chileno-ecuatoriano, quien trabajó para las cadenas estadounidenses Univisión y Telemundo, participó este año en la Feria Internacional del Libro de Panamá (FIL Panamá), donde presentó tres de sus cuatro obras.

En una entrevista exclusiva con La Estrella de Panamá y El Siglo, Alonso repasó una carrera marcada por el periodismo internacional y explicó cómo, tras retirarse de la reportería televisiva, encontró en la literatura una forma de mantener vivas las historias que había contado.

“De periodista, toda mi vida”, afirmó el autor, quien aseguró haber sido nominado a 19 premios Emmy y haber ganado siete a lo largo de su carrera, además de dos premios de la Academia de Críticos y Comentaristas de Estados Unidos.

De las guerrillas a la historia del Che

Alonso fue un reportero de campo. Sus coberturas lo llevaron a distintos países y a situaciones de alto riesgo, desde zonas de conflicto hasta investigaciones sobre el crimen organizado.

“Me tocó cubrir guerrillas, guerras, algunas cosas difíciles”, recordó.

Entre las historias que marcaron su trayectoria mencionó reportajes sobre las guerrillas en Centroamérica y el narcotráfico en Colombia durante la época de Pablo Escobar. También realizó un documental sobre la vida, muerte y los restos del Che Guevara, trabajo que, según contó, fue reconocido con un premio Emmy.

Otra de las historias que recuerda fue la de unas hermanas mexicanas que mantuvieron a su hermano encadenado durante 54 años, así como un reportaje realizado en Tacumbú, una cárcel de Paraguay conocida por sus duras condiciones.

También llevó a la televisión historias que parecían sacadas de la ficción: un hombre que aseguraba ser el dueño de la Luna y otro que, tras la muerte de la mujer con la que iba a casarse, terminó enamorado de un maniquí de vestidos de novia.

“Hay un poquito de todo”, resumió el escritor.

‘Mar Encarcelado’, las historias que no quiso perder

Tras retirarse del periodismo televisivo en el año 2000 y mudarse a una playa en Ecuador, Alonso comenzó una nueva etapa como escritor.

La decisión nació, en parte, del temor de que las historias más importantes de su carrera desaparecieran con el paso del tiempo.

“En la época que era reportero no había redes sociales. Decidí que no quería que se perdieran las historias más importantes”, explicó.

Así nació Mar Encarcelado, un libro de crónicas periodísticas que recoge algunos de los reportajes realizados durante su trayectoria.

“Es crónica dura y pura”, señaló. “Ahí está documentado rigurosamente como periodista, con el oficio”.

El libro reúne, entre otras historias, el documental sobre la vida y muerte del Che Guevara y el misterio de sus restos, el caso del hombre encadenado durante 54 años en México, la historia de Tacumbú en Paraguay y otros relatos que Alonso realizó originalmente para televisión.

El título de la obra también guarda una conexión personal con el autor. Alonso relató que estuvo detenido en Cuba durante 12 horas mientras trabajaba en una investigación relacionada con el Che Guevara.

Según contó, fue detenido por agentes de Seguridad del Estado después de expresar una opinión crítica sobre la figura del revolucionario argentino. Finalmente, aseguró, fue liberado tras gestiones de organizaciones y autoridades estadounidenses.

Después de preservar sus experiencias periodísticas en Mar Encarcelado, Alonso decidió explorar otro camino: la novela.

“Después ya le tomé el gusto y dije: ‘¿Por qué no hacer novela?’”, recordó.

De esa etapa surgieron obras como Viuda y virgen y Pepe, dos novelas completamente ficcionales.

El oficio del periodista como escuela para escribir

Para Alonso, la transición del periodismo a la literatura no fue difícil. Por el contrario, considera que su experiencia como reportero fue una de las principales escuelas para convertirse en escritor.

Durante sus años en televisión, explicó, debía escribir varias historias cada semana para un ritmo de trabajo exigente.

“Mi oficio de reportero me hacía escribir tres historias mínimo a la semana, a veces cinco. Era un programa diario muy exigente”, recordó.

A eso se suma su hábito de lectura, que define como casi obsesivo.

“Yo soy un lector enfermizo. Yo leo mucho, mucho, mucho”, dijo.

Esa combinación entre lectura y escritura constante terminó por abrirle el camino hacia la literatura. Primero fueron las crónicas reales; después, las novelas.

Para el autor, el periodismo dejó en él no solo una forma de trabajar, sino también una necesidad de contar.

Una conexión especial con Panamá

Esta no es la primera vez que Alonso participa en la Feria Internacional del Libro de Panamá. El escritor también ha estado en otros encuentros literarios, como la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y ferias en Chile.

Sin embargo, asegura que Panamá ocupa un lugar especial entre los destinos que visita.

“Panamá me gusta mucho”, dijo durante la entrevista. “Me gusta la gente de Panamá”.

El autor incluso contó que tuvo que escoger entre participar en un evento literario en Bogotá o regresar a Panamá, y decidió volver al país.

“Yo decidí Panamá”, afirmó.

Después de la FIL Panamá, Alonso continuará su recorrido por la región y tiene prevista una participación en la Feria del Libro de Cali, en Colombia.

Con una trayectoria construida entre cámaras, zonas de conflicto, cárceles, investigaciones y relatos humanos, Rodrigo Alonso encontró en la literatura una nueva manera de contar.

Sus libros son, en cierta forma, una extensión de aquella vida de reportero que lo llevó a buscar historias en lugares difíciles y a narrar personajes que, de no haber sido por su oficio, quizás habrían quedado en el olvido.

“Decidí escribir algunas historias que me gustan y sí van a estar ahora en la red. O sea, va a ser para siempre”, expresó.

Y, entre la crónica y la ficción, ese parece ser uno de los principales motores de su nueva etapa: que las historias sobrevivan.

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