Universidad y minería, una visión crítica

  • 13/09/2026 00:00
Una parte de la producción conceptual generada por personal de la Universidad de Panamá, desde nuestra óptica, se ha venido alejando del espíritu de la Gran Marcha Universitaria del 2023, centrada en la defensa de la Madre Tierra. Volver a ser “Conciencia Crítica de la Nación” es la alternativa

El objetivo del presente artículo es someter a una crítica científica dos documentos, que. en diversos grados, están vinculados con algún personal de la Universidad de Panamá. Los cuales, cada uno a su manera, se plantean una posición favorable a la reapertura de la mina de Donoso.

El CIFE

El primero de estos trabajos, es el presentado por el Centro de Investigación de la Facultad de Economía (CIFE) “Embalse de Río Indio y Seguridad Alimentaria”, entregado al Consejo Académico; y que hace parte del documento, “Posicionamiento de la Universidad de Panamá ante las temáticas de reapertura de la mina”.

El documento del CIFE, si bien intenta una crítica a la posición basada en el falso argumento del alto impacto de la mina de Donoso en términos del PIB –el empleo y los ingresos públicos—, contiene algunos errores, que lo llevan a concluir que la mina debe seguir operando; siendo solo necesario, lograr una mayor articulación de esta hacia adelante y hacia atrás, en la matriz de insumo—producto. Concretamente alega que se deben: “Desarrollar complejos industriales en la zona de extracción que permita la generación de Valor Añadido Bruto “ampliando la actual cadena de valor de la actividad extractiva de cobre en Panamá” (p. 124, subrayado nuestro). Se trata, entonces, de ampliar no de sustituir.

El documento del CIFE contiene algunos errores secundarios, como es no advertir con claridad que en los llamados “Cuadros de Oferta y Utilización de Panamá” no se distingue entre minería y canteras, lo que genera posibles sesgos en el análisis de la minería de cobre cuando las mismas se utilizan. Además, para dar otro ejemplo, no se realiza una clara distinción entre el PIB y el Ingreso Nacional Bruto, para detectar la extracción de excedentes por la empresa minera.

Más allá de estos problemas, aparece uno que es clave, el cual explica la forma en que termina apareciendo como una conclusión lógica y, aparentemente, fluida el desarrollo de un modelo minero – extractivista en nuestro país, siempre y cuando existan suficientes actividades complementarias en las áreas de extracción. Se trata del desconocimiento de los costos ambientales, que no juegan ningún papel integral en el documento del CIFE. Un análisis más adecuado de la problemática debería tomar en cuenta la presencia de los elevados costos ambientales que genera la producción de minerales metálicos a cielo abierto.

Aquí se advierte un atraso conceptual en el documento bajo análisis. Los avances de la ciencia económica, que deberían ser del conocimiento del CIFE, han llevado a la formulación de la Economía Ecológica, que se define como un enfoque transdiciplinario que enfatiza en la relación entre los factores económicos y los de los ecosistemas (Daly, Herman, et al Goals, Agenda, and Policy Recomendation for Ecological Economics, 1991). Más aún, ni siquiera parece tenerse en cuenta el enfoque más conservador de la Economía Ambiental, en la que, aplicando los elementos del enfoque tradicional de la Economía, se manejan temas como las externalidades que, al ser tomadas en cuenta, llevan necesariamente a considerar los costos ambientales (Field, Barry, Economía Ambiental, 1995).

Los cinco

El segundo documento, no formalmente vinculado a la Universidad, el cual no solo propone la reapertura de la mina, sino la extensión de esta actividad al resto del país fue escrito por un grupo de cinco profesores de la Facultad de Economía. El mismo se publicó, bajo el título de “Propuesta para la gestión sostenible de minerales metálicos en Panamá”, en La Estrella de Panamá el 4 de septiembre de 2026 (p.8A).

El “grupo de los cinco” inicia su argumento con una supuesta valoración de la “riqueza” que contiene el yacimiento de Donoso, concluyendo que la misma debería ser explotada. En este caso, a nuestro juicio, también existen problemas relacionados con el correcto análisis económico – ambiental. Como bien saben los profesores de economía, tal como se les enseña a los alumnos de los cursos de Principios de Economía, el costo real de hacer algo es lo que se pierde por no realizar otra alternativa, por eso se llama costo alternativo.

En este caso, el grupo de los cinco debieron haber señalado las actividades económicas alternativas que se podrían realizar, dentro de un plan de desarrollo integral del área de Donoso, las cuales no se podrán realizar dada la presencia y la contaminación que produce la mina. A tal respecto es interesante llamar la atención sobre las alternativas que han presentado los grupos ambientales, entre la que se encuentra el turismo ecológico, dada la riqueza de la exuberante biodiversidad con que cuenta nuestro país. ¿Por qué no se realizaron estas comparaciones?

En este caso, al igual que en el documento del CIFE, no se especifican de manera concreta los costos ambientales. En todo caso se les da un valor monetario general equivalente al 15% de los beneficios. Se supone, además, que todos son reparables, lo cual ambientalmente no es posible: ¿cómo devolver el área de explotación a su estado natural al cierre de la mina? Ni siquiera fueron capaces de refugiarse en la palabra mitigación. Más aún, como lo señalan Frank Ackerman y Lisa Heinzerling (Priceless, 2004), existen costos ambientales que no se pueden medir en dinero. ¿Cuánto vale una vida humana perdida por contaminación o la desaparición de una especie?

Es imposible simular mercados para estos eventos. Simplemente no existen ni en la imaginación. ¿No merecen ninguna consideración las formas alternativas de valor el ambiente, incluyendo las no crematística? Dejar por fuera estos elementos es no comprender la base de lo que Martínez—Alier llama los conflictos ambientales (The Environmentalism of The Poor. 2002).

¿Dónde quedó la evaluación multicriterio? El grupo de los cinco plantea como único camino para resolver los problemas sociales la producción minera con toda su contaminación. En este caso se observa un olvido básico. En un país en que, de acuerdo con las últimas estadísticas existentes, la evasión y la elusión de impuestos (incumplimiento tributario) del sector empresarial es equivalente al 13.1% del PIB, no hace falta dañar el ambiente para avanzar en la solución de los problemas sociales.

Hace falta justica social.

Si bien los cinco en principio plantean la nacionalización de la mina, inmediatamente, coincidiendo con algunos planteamientos del actual gobierno, plantean la posibilidad de transferir la operación de la explotación (que seguiría siendo contaminante) y la comercialización al sector privado, que obviamente se trataría de una transnacional. Este es un modelo ya practicado en otros países, que Gudynas llama el Nuevo Extractivismo, el cual como señala este autor no logra resolver ni los problemas ambientales, ni transformar las estructuras dependientes, ni resolver los problemas sociales, y mucho menos evitar el intercambio desigual y la extracción de excedente (Gudynas, Eduardo, “Extractivismos”: 2015).

Conclusión

De lo anterior se puede desprender que una parte de la producción conceptual generada por personal de la Universidad de Panamá, desde nuestra óptica, se ha venido alejando del espíritu de la Gran Marcha Universitaria del 2023, centrada en la defensa de la Madre Tierra. Queda la esperanza que nuestra Universidad se mantenga en el camino de ser la “Conciencia Crítica de la Nación”, tal como lo soñó nuestro fundador, el Dr. Octavio Méndez Pereira.

El autor es economista, docente e investigador. Profesor Emérito de la Universidad de Panamá

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