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- 10/10/2015 02:00
El monto de la apoteósica instalación no fue revelado, pero Chanel logró contagiar las ganas de viajar a los asistentes al desfile de su colección primavera/verano 2016 en la Semana de la Moda de París.
El Gran Palais se convirtió en el aeropuerto de una línea aérea muy exclusiva: ‘Chanel Airlines'.
No faltó detalle; los mostradores para despachar el equipaje, el personal en tierra, las carteleras con los vuelos con destino a Shanghai, Nueva York, Moscú... Incluso controles de seguridad a la entrada, dado que París está en alerta desde hace meses por la amenaza terrorista.
Tras el supermercado, el restaurante o el casino, el diseñador estrella de Chanel, Karl Lagerfeld, eligió un tema que refleja el lado internacional de la moda, que por otra parte realiza importantes ventas en las tiendas de las terminales aéreas convertidas en centros comerciales de lujo en todo el mundo.
Las chicas están listas para viajar, con sus gorras con visera en la nuca o sombrero de paja, en traje sastre o pantalones vaqueros, con sus carteras y valijas Chanel.
‘Es un viaje en condiciones ideales, desde el embarque, lo cual no siempre es el caso si uno mira la actualidad', comentó Lagerfeld a los medios después del desfile.
La paleta de colores de la colección incluye azul, blanco y rojo de la bandera francesa. Juega con los códigos de los uniformes de las azafatas y del universo aeroportuario: los carteles con los vuelos figuran estampados en largos vestidos fluidos.
Se presentó una versión del emblemático traje sastre de la casa, pero sin cuello y botones, en tweed negro con hilos plateados formando cuadros. También hay tela de mezclilla en varios conjuntos.
Sandalias con suela compensada luminosa y botines abiertos por delante en plástico transparente. ‘Me gusta la idea de ropa hecha con materias muy ricas, pero que se llevan como ‘streetwear', explicó Lagerfeld a la AFP .
Algunas carteras se fabricaron con innovadoras técnicas de impresión en 3D, a las que Lagerfeld ya había recurrido este año en su colección de alta costura. Los trajes sastre de alta costura realizados en 3D —asegura— tuvieron mucho éxito, especialmente un modelo bordado que cuesta 370 mil euros.
‘¡Existe una clientela para la alta costura!', proclama el diseñador alemán, y ‘la razón de existir de la alta costura y del ‘prêt-à-porter' de lujo es hacer salir el dinero de los bolsillos donde está, por cosas tal vez inútiles, para dar trabajo a los demás'.