La propuesta del Tribunal Electoral elimina el voto en plancha y permite el voto cruzado en circuitos plurinominales, abriendo el debate entre partidos...
- 10/01/2026 00:00
A tan solo cuatro días de que se lleve a cabo la vigésimo tercera edición del Festival de Jazz de Panamá - el cual tendrá lugar este año entre el 15 al 17 de enero -, el músico y compositor Danilo Pérez mantiene el entusiasmo por presentar un evento que congrega lo mejor del jazz a nivel nacional e internacional, pese a que en esta ocasión el evento se verá reducido a tan solo tres días debido a la falta de apoyo económico de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP) y la Alcaldía capitalina.
Un festival cuyo objetivo primordial es la financiación de los programas educativos de la Fundación Danilo Pérez, los cuales impactaron a más de 75,000 jóvenes, quienes vieron en la música una herramienta de progreso y superación.
A pesar de este contexto, el Festival de Jazz de Panamá mantendrá su misión como plataforma para no solo brindar un espacio de difusión cultural sino servir como herramienta de preservación de una memoria histórica que se centra en el rol fundamental del país como una factoría significativa de talentos que contribuyeron a la consolidación del jazz como género musical internacional desde sus inicios.
Es por esto que el homenajeado este año es el saxofonista colonense Gladstone ‘Bat’ Gordon (1927-2014) quien fuera conocido como el ‘Charlie Parker de Panamá’. Siendo formado desde niño en un entorno familiar vinculado a la música, Gordon integró agrupaciones emblemáticas como Mocambo 5, Jazz All-Stars y el Víctor Boa Jazz Combo, además de ser un miembro destacado en los clubes de jazz del país con su estilo marcado predominantemente por el bebop, el swing y la candencia del Tambo Jazz, que a día de hoy sigue retumbando en distintas generaciones.
Pérez aseguró en una entrevista con La Estrella de Panamá que, además de brindar momentos de calma y sosiego a la población mediante las presentaciones de jazz, el festival pone bajo la mesa que las raíces del jazz también se encuentran en Panamá.
“Panamá ha sido un puente importante para el jazz desde sus inicios porque, debido a elementos como el Ferrocarril y el Canal interoceánico, el país ha sido un principal punto de atracción económica y, por consiguiente, eso trajo un impacto cultural que resuena hasta nuestros días. Panamá ha tenido grandes exponentes del jazz por esta razón como lo fueron el pianista bocatoreño Luis Russell, el creador de la orquesta de Luis Russell con la cual el trompetista y cantante Louis Armstrong se hizo famoso. En definitiva, tenemos muchos talentos panameños a los que celebrar”, detalló Pérez.
Dentro de esa plétora de talentos panameños del jazz, el organizador del Festival de Jazz de Panamá citó al pianista Sonny White – quien formó parte de la melodía de la famosa canción de la dama del jazz Billie Holiday ‘Strange Fruit’ – así como el percusionista Billy Cobham, el saxofonista Eric Dolphy, así como el también saxofonista Carlos Garnett, entre otros.
Para consultar más a fondo las relaciones entre Panamá y Estados Unidos con el jazz como hilo conductor, está el libro ‘Reimagining Panama’s Musical and Cultural Narratives of Jazz: Panamanian Suite’ (2023) de la investigadora Patricia Zárate de Pérez, quien indaga esas historias de los talentos panameños que brillaron fuera de su país formando parte así de la historia del jazz desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad.
Ante esto, Pérez asegura que, por todo esto, el Festival de Jazz de Panamá es un evento que reafirma la identidad nacional, reivindicando así a Panamá como un cruce histórico de culturas.
“El jazz no es un género importado como se quiere hacer presentar, sino un lenguaje vivo que es parte de nuestra historia. El festival nos ayuda a recoger parte de esa historia nuestra con el jazz desde sus inicios. Este evento además convierte a la ciudad de Panamá en la capital del jazz latinoamericano, concibiendo por otro lado el impacto social y comunitario del festival enfocado en la transformación social y usando la educación musical como herramienta de cambio y justicia cultural para que los jóvenes encuentren su voz y su propósito. La música es un servicio a la comunidad que crea inclusión social, proyecta el talento panameño y apuntala los sueños de quienes se forman con nuestros programas”, señaló.
En este punto, Pérez quiso reconocer el apoyo decidido del Ministerio de Cultura (MiCultura) al festival y, en especial, a la ministra Maruja Herrera – quien según el músico – entiende como artista “el impacto terapéutico y formativo de identidad y de costumbres” que tiene el festival. Es preciso destacar que la Ley 58 de 2016 estipula un aporte económico anual no inferior de $250,000 por parte del ministerio. Pérez señaló que el festival este año también recibió el apoyo de la empresa privada.
El concierto que dará el pistoletazo de salida al festival este año será el de la Noche de Gala en el que estarán tanto el mismo Danilo Pérez como el bajista estadounidense John Patituci y el baterista Brian Blade, que rendirá honor a la memoria del saxofonista Wayne Shorter. También estará como invitado especial el saxofonista Ravi Coltrane. El espectáculo tendrá lugar este 15 de enero en el Teatro Ateneo de la Ciudad del Saber, y sus entradas ya están agotadas.
En una nota de prensa, la organización del festival recomienda al público a adquirir lo más pronto posible las entradas a los diferentes conciertos que se prevén con artistas internacionales como Terri Lyne Carrington, Tia Fuller, Nadia Washington y Gregory Groover. Esta cartelera de conciertos también tendrá la participación destacada tanto de Idania Dowman como Juliette Roy, Lucas Falla y Carolina Pérez.
En tanto, el Festival no perderá este año su tradicional concierto de cierre con el famoso ‘Concierto Familiar al Aire Libre’, que se llevará a cabo este sábado 17 de enero el cual será gratuito y abierto para el público en el Cuadrángulo Central de la Ciudad del Saber. El espectáculo se realizará en homenaje al cantante puertorriqueño Ismael Rivera, quien ha sido una de las figuras más influyentes de la música afrocaribeña. Su sobrino directo, Moncho Rivera, quien tuvo el privilegio de trabajar junto a su tío como percusionista y que hoy continúa su legado en los escenarios.
Para mayor información sobre los conciertos y demás eventos puede consultar o bien las redes sociales del Festival de Jazz de Panamá o el portal Panatickets, para comprar los boletos de los conciertos.
Además de los conciertos magistrales que forman parte del menú tradicional del festival, también tendrán lugar las famosas clínicas y talleres de formación, así como los conversatorios y espacios de intercambio artístico, y las actividades abiertas al público de todas las edades.
Danilo Pérez cumple 60 años de edad satisfecho de su labor hasta el momento y orgulloso de que tanto su esposa como sus tres hijos compartan su misión de establecer la música como herramienta de transformación social. “Me siento con mucha energía todavía para seguir. Ojalá que Dios me siga dando salud tanto para mí como a mi familia”, pidió en dicha conversación.
Pérez entiende la música como una herramienta para ayudar a levantar al prójimo, producto de su propia historia personal. El músico recuerda su contexto humilde en el que sus padres lucharon para que pudiera salir adelante.
“Soy un ejemplo de eso. Mi madre y mi padre lucharon para que tuviera las mejores oportunidades, y yo me identifiqué con la música desde pequeño a través de mi padre Danilo Pérez. Recuerdo que en una tesis de 1968 de la Universidad de Panamá hablaba de la importancia de la música en el desarrollo de los jóvenes, y la visionaba como un instrumento importante para el aprendizaje. Él, por ejemplo, me enseñaba las tablas de multiplicar cantándolas y dándoles ritmo. Ese fue mi aprendizaje”, rememoró.
Entre los mentores que tuvo de cerca estuvieron Víctor Boa, Edgardo Quintero, Cecilia Núñez y, por otro lado, evocó que desde pequeño ni siquiera reconocía como jazz a esa experiencia musical que él se encontraba experimentando. Más tarde Pérez concibe al jazz como instrumento de búsqueda, resistencia y dignidad.
“Improvisar es un acto de libertad, nos abre la vía para escucharnos a nosotros, y nos crea la responsabilidad colectiva, sentando las bases para una plataforma neutral sobre la que se asienta la democracia en su máxima expresión. Yo me enamore de la capacidad del jazz de hacernos dialogar y reflexionar”, agregó.
Pérez igualmente concibe el acceso a la educación como un acto de justicia social capaz de cambiar vidas y la música como un método para reimaginar nuevos horizontes.