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- 24/01/2026 16:38
Las recientes encuestas nacionales corroboran el diagnóstico popular: los ciudadanos panameños están conscientes de la alarmante situación económica que padece el país y demuestran una enorme desconfianza hacia las instituciones.
La Estrella de Panamá publicó hace unos días los resultados de la encuesta nacional VEA Panamá, realizada por Prodigious Consulting. El 80% de los panameños considera que las decisiones del Ejecutivo favorecen solo a los empresarios y sectores de mayores ingresos, y el 45% percibe su situación económica como desfavorable.
La encuesta también descubrió que los usuarios no ven mejoras en el acceso a medicamentos ni en la atención de la Caja del Seguro Social. La ciudadanía considera que la corrupción es el mayor problema estructural. Por último, el 64% se opone a reabrir la mina y el 78% opina que el gobierno del presidente José Raúl Mulino va por mal camino.
El Cieps (Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales – AIP Panamá) publicó en fecha reciente su informe sobre la IV Encuesta de Ciudadanía y Derechos 2025, que subtituló como ‘Perspectivas, tensiones y retos de un contexto’.
Diseñado y coordinado por Jon Subinas, el informe indica que el 86% de la población considera que la situación económica es mala o pésima.
Manuel Alcántara, politólogo español y director de este centro de investigación, conversó con El Visitante sobre la tensa situación internacional de esta semana en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, a raíz de las amenazas del presidente Donald Trump de tomar el control de Groenlandia, incluso a la fuerza.
Cabe recordar que el año pasado nuestro país se vio en una situación similar.
¿Cuáles serían las consecuencias de que la alianza militar de la OTAN se rompa a raíz de las ambiciones expansionistas de Estados Unidos sobre Groenlandia y, por lo tanto, sobre Europa?
Manuel Alcántara: Europa tendría que construir una política de defensa propia y autónoma. Ello supondría un enorme gasto de tiempo y dinero. El apoyo a Ucrania se debilitaría y Rusia tendría una oportunidad de oro para consolidar su control sobre el tercio del territorio ucraniano que ocupa, quedando en una posición vencedora de cara a cualquier negociación ulterior con la Unión Europea (UE).
¿Cómo podría Panamá proteger el Canal?
Manuel Alcántar: Panamá tiene dos opciones: afianzar su relación con Estados Unidos, cediéndole la autoridad sobre decisiones relevantes y dejándolo tener “la última palabra”, o bien apostar por el multilateralismo, con alianzas sólidas junto a países asiáticos, la UE y el triunvirato latinoamericano conformado por Brasil, Colombia y México.
El próximo domingo 1 de febrero el MAC Panamá despide, con entrada gratuita, dos espléndidas exposiciones colectivas.
‘Musa. Perspectivas femeninas en las colecciones del MAMM (Museo de Arte Moderno de Medellín) y del MAC Panamá’ se centra en obras de artistas mujeres, quienes históricamente han sido relegadas a una posición secundaria en relación con sus pares masculinos. Bajo la curaduría de Juan Canela, Dora Escobar, Liz Lasso y Emiliano Valdés, esta colectiva presenta obras de más de sesenta artistas.
La segunda, titulada ‘El agua me ata a tu nombre’, se presenta simultáneamente “como metáfora y como método desde la perspectiva del agua. Anclado en la compleja relación geológica y geopolítica de Panamá con este elemento, el proyecto reflexiona de modo poético y crítico sobre cómo el agua moldea paisajes e historias”.
Curada por Jennifer Choy, es sin duda una de las mejores muestras del MAC en 2025. En ella participan Esvin Alarcón Lam (Guatemala, 1988), Laura Fong Prosper (Panamá, 1978), Astrid González (Colombia, 1994), Mimian Hsu (Costa Rica, 1980), Alexis Leyva Machado Kcho (Cuba, 1970), Simon Shim Sutcliffe (Canadá, 1997) y Chris Zhongtian Yuan (China, 1988).
El Visitante y la curadora Jennifer Choy conversaron sobre las experiencias que generó esta exposición.
Jennifer Choy: Las visitas de algunos de los artistas a nuestro país fueron una parte central del proyecto. Para mí era fundamental poder reunirlos en Panamá y, en los casos en que no fue posible, generar igualmente formas de interacción con el contexto. Más allá del “aparato expositivo”, como dice el curador colombiano José Roca, la curaduría tiene que ver con crear una comunidad temporal. Debe ser una forma de reunir a un grupo de personas y hacer que juntas generen una experiencia significativa de vida.
Algo fascinante ocurrió durante el montaje. Varias obras se produjeron específicamente para esta exposición. Mientras esperábamos la instalación de una pieza, los artistas se acompañaban entre sí y compartían conocimientos e información sobre sus procesos e intereses. También compartían opiniones sobre la obra en cuestión y sobre distintas posibilidades de cómo podía pensarse el montaje en este contexto e incluso en el futuro. Estos encuentros reafirmaron que ‘El agua me ata a tu nombre’ no es una exposición cerrada, sino un marco vivo que se transforma con cada conversación, cada cuerpo presente y cada lectura situada.
Le diría al público que la principal razón para visitar la exposición en estos últimos días es la posibilidad de experimentar el proyecto en su conjunto, entendiendo las relaciones que se tejen entre las obras y los espacios e historias que convocan. Es una invitación a detenerse, a escuchar con atención y a dejarse atravesar por un montaje que sigue abierto al encuentro y a la transformación.
Los cambios en la Línea 3 del Metro de Panamá afectarán nuestra seguridad y bienestar social y urbano, según el ingeniero Arquimedes Adolfo Fernández Valdés, experto en transporte. El Visitante le pidió que sustentara su diagnóstico.
Arquímedes Fernández Valdés: La Línea 3 del Metro de Panamá es uno de los proyectos más esperados para mejorar la movilidad entre el área occidental de la capital y el centro. Sin embargo, ha sufrido retrasos en su cronograma por cambios en su diseño: pasar del cuarto puente a un túnel bajo el Canal de Panamá. También ha visto comprometidos varios de sus componentes sociales y urbanos.
El ajuste financiero derivado de la construcción del túnel obligó a eliminar o a posponer tres de las catorce estaciones originalmente licitadas, quedando únicamente once adjudicadas. Esta decisión ha repercutido directamente en la calidad de vida de la comunidad. Se redujeron puentes peatonales, accesos seguros, soterramiento de cables de mayor alcance, reducción del alcance longitudinal de aceras más amplias y cómodas para los usuarios, áreas verdes y estacionamientos públicos. Estos se habían contemplado como parte de las lecciones aprendidas de las líneas anteriores. La consecuencia es clara: la población pierde opciones de acceso y desplazamiento armónico, urbano y peatonal. El proyecto, que debía ser un motor de integración social, se ha convertido ahora en un sistema más limitado, con menor alcance y menos beneficios comunitarios.
El impacto técnico también es significativo. Originalmente, se había planificado ubicar dos estaciones, Albrook y Balboa, en el lado de la ciudad capital tras cruzar el Canal. Sin embargo, la estación de Balboa se ha descartado por el momento, dejando a Albrook como única terminal. Esto genera un riesgo operativo: si Albrook presenta un percance, no existe una alternativa ordenada para desembarcar pasajeros. Ello obligaría a improvisar en áreas inadecuadas. La estación de Balboa habría funcionado como un backup o refuerzo seguro y planificado, pero esa opción ya no existe. Ahora solo es un pozo de evacuación.
La pregunta es inevitable: ¿Estamos sacrificando el bienestar urbano, social y la seguridad de los usuarios en nombre del ajuste financiero? ¿Puede un proyecto de transporte masivo cumplir su propósito si reduce los espacios públicos, limita el acceso peatonal y elimina alternativas técnicas que garantizan seguridad? La Línea 3 no debe ser solo un túnel bajo el Canal, sino un puente social y urbano que conecta comunidades, mejora la calidad de vida y ofrece soluciones integrales de movilidad. La pregunta que queda abierta es si las decisiones actuales están realmente alineadas con ese objetivo o si, en el camino, se está perdiendo la esencia de lo que significa construir.
Quiero agradecer a la AICA (Asociación Internacional de Críticos de Arte), con sede en París, por su invitación a ser parte de esta reconocida institución. Estoy seguro de que será la semilla para cultivar nuevas generaciones de críticos en Panamá.