El MAC rescata el legado de ‘Trixie’ Briceño, pionera del surrealismo en el país

  • 02/05/2026 00:00
La exposición ‘Trixie Briceño: Sistemas de lo maravilloso’ en el MAC Panamá reúne más de 50 obras que revelan el universo surrealista de la artista. A través de una investigación profunda, la muestra rescata su legado, marcado por el desarraigo, la identidad y una mirada crítica sobre el rol de la mujer en la sociedad

Al ingresar por la puerta de entrada del Museo de Arte Contemporáneo (MAC Panamá), el espectador tiene la oportunidad de adentrarse en una de las pioneras del arte surrealista en Panamá Beatrix ‘Trixie’ Briceño, quien reflejó en su obra artística una vida atravesada por los desplazamientos tempranos, la migración y la inestabilidad política las cuales confluyeron, de algún modo, en su desarrollo estético.

La muestra denominada ‘Trixie Briceño: Sistemas de lo maravilloso’ ofrece una mirada retrospectiva conformada por más de 50 pinturas provenientes de colecciones públicas y privadas las cuales - junto a una serie de materiales de archivo provenientes tanto del mismo museo como de distintas instituciones bibliográficas del país como la Biblioteca Nacional – ofrecen un panorama exhaustivo tanto de su producción artística como su concepción de la vida, la cual también consistía en el pensamiento crítico del contexto en el que vivía.

“No diría que la figura de ‘Trixie’ Briceño olvidada, porque su nombre aparece cuando se habla de los inicios del arte contemporáneo en Panamá. Sin embargo, como ocurre con muchos artistas panameños, hay poca historiografía y documentación. También hay un factor importante: era una mujer, y históricamente las artistas han tenido menos visibilidad que sus pares hombres. Además, su obra estaba muy dispersa. No existe una fundación ni un archivo centralizado de su legado. Las piezas estaban en manos de coleccionistas privados y en el museo, lo que dificultó su estudio y difusión”, aseguró el curador jefe del MAC Juan Canela.

Por ello, se emprendió un proceso de investigación para comprender a fondo el legado de Briceño y saber aspectos de su vida de la mano de quienes más la conocían como el arquitecto Erik Wolfschoon – quien publicó un texto sobre Briceño – y una de sus más cercanas amigas, la artista contemporánea Coqui Calderón, fallecida en diciembre de 2025.

“La labor en este tipo de proyectos se vuelve casi especulativa, porque tenemos que tratar de imaginar cómo ella hubiese querido que se viera la exposición. Hay muy poco escrito sobre su vida, así que toca adentrarse en quién era a partir de su obra y de los pocos datos históricos que logramos recuperar”, añadió Jennifer Choy, curadora del MAC.

La muestra cuenta con la participación de la artista invitada Ix Shells quien con sus obras crea un diálogo con las de Briceño.

Un universo propio

En lo estrictamente artístico, el visitante del MAC puede darse un viaje dentro de un universo caracterizado por las formas y los colores capaces de conformar un ámbito cuidadosamente ordenado, donde los objetos cotidianos, las formas abstractas y los fragmentos del cuerpo conviven dentro de un mismo sistema.

El surrealismo, el cual está muy presente en su obra, no busca irrumpir de forma caótica. Al contrario. En esta ocasión, lo hace de forma silenciosa para acceder a las capas profundas de la experiencia humana, tal como lo indica el texto curatorial. De este modo, Briceño se pregunta a sí misma sobre varias cuestiones de la vida como el origen, el deseo, el tiempo, el dolor, el conocimiento que se representan con una mirada profunda que, a primera vista, puede parecer simple.

La potencia latente de un huevo o la medición de la presencia a través de un vaso son los ejemplos que se pueden ver en varias de sus obras como ‘Almuerzo a los trece’ (1968).

“A partir de la investigación, concluimos que el uso de objetos domésticos puede estar relacionado con el desarraigo que experimentó al mudarse constantemente. Es una forma de buscar estabilidad a través de lo cotidiano. También observamos la fragmentación del cuerpo, que podría interpretarse como una fragmentación de la identidad. Al vivir en tantos lugares durante su etapa formativa, es posible que esa construcción identitaria se vea reflejada en su obra. Por ejemplo, en piezas como ‘El juego de la bola rosa’, vemos cuerpos fragmentados: una pierna, una mano, partes que aparecen y desaparecen. Lo mismo ocurre en otras obras de la exposición. Además, hay elementos relacionados con la costura, como alfileres o utensilios domésticos. Por ejemplo, vemos un tomate con alfileres o una corona hecha con estos elementos en la obra ‘Reina de belleza’”, explicó Choy.

Así mismo, ‘Trixie’ tenía una mirada crítica sobre su entorno. “’Trixie’pertenecía a una clase burguesa, lo que implica una serie de expectativas sobre la imagen femenina: cómo debe verse una mujer, cómo debe comportarse”, señaló Choy. En ese sentido, su obra cuestiona estos roles. ‘Reina de belleza’, por ejemplo, reúne muchas de estas reflexiones sobre la imagen femenina y las normas sociales.

Para Choy, no hay duda: ‘Trixie’ Briceño fue una artista revolucionaria para su época. En entrevistas con personas que la conocieron, se destaca su capacidad crítica y su conciencia sobre lo que estaba haciendo en relación con otros artistas de su época. Era consciente de que su trabajo abordaba temas que no estaban siendo explorados en ese momento. Además, su obra sigue siendo muy vigente. Cualquiera que la vea hoy podría pensar que se trata de una artista contemporánea activa, cuando en realidad estaba produciendo estas piezas hace muchas décadas”, concluyó.

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