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- 19/04/2026 00:00
El actual gobierno ha emprendido de forma decidida la unificación de los servicios de salud que proveen el Ministerio de Salud (MINSA) y la Caja de Seguro Social (CSS). Desde 1970, la Constitución de la República, en su artículo115, mandata la integración de los servicios públicos de salud, sin embargo, a más de medio siglo de distancia el mandato sigue sin cumplirse.
Independientemente de los subterfugios utilizados por diversas razones que no viene al caso debatir (unificación, coordinación, etc..), en la literatura especializada el tema se identifica correctamente como “integración de los servicios de salud”. Especialistas en el tema señalan, sin embargo, que la integración en sí reviste dos facetas distintas: de la organización-gestión y de la provisión de servicios de salud. Este artículo se enfoca en explicar claramente esas dos facetas de la integración.
La “integración de los servicios de salud” se define como la articulación coordinada de centros de atención (primaria y especializada) para ofrecer una atención continua, equitativa y de calidad, centrada en las personas, buscando superar la fragmentación de los servicios de atención, mejorar la eficiencia, reducir tiempos de espera y garantizar el acceso universal (OPS).
En términos sencillos esto significa garantizar que las personas que requieran servicios de salud en los distintos niveles (desde el puesto de salud, a través del centro de salud, los hospitales con sus distintos niveles de complejidad y especialización, hasta los centros de rehabilitación y cuidados especiales) experimenten ese tránsito de forma coordinada, explicita, sin incomodidades burocráticas y organizacionales innecesarias y ajenas a su condición clínica, y sientan que su transitar ha sido satisfactorio, respetuoso y de calidad.
En materia de la integración MINSA-CSS propuesta, esto requerirá que las funciones clave de apoyo y actividades tales como gestión financiera, recursos humanos, planificación estratégica, gestión de la información, mercadeo y garantía/mejoramiento de la calidad sean coordinadas a través de todas las unidades de servicios (Integración Funcional).
Algunos sectores han manifestado preocupación de que la integración signifique la “desaparición” de una de las dos instituciones públicas. Este viejo argumento no puede estar más alejado de la verdad. Es cierto que algunos países, en sus intentos de reformar el sistema de salud, descuidaron el papel rector y regulatorio de los ministerios de salud produciendo un debilitamiento de estos.
Las lecciones aprendidas de esos procesos subrayan la necesidad de entender que la provisión de servicios de salud es solo una de las funciones esenciales del sistema nacional de salud; y, por tanto, los ministerios de salud como rectores del sistema, tienen un liderazgo importante que ejercer en la definición y moderación de las otras funciones esenciales que incluyen el financiamiento, la generación de recursos y la vigilancia de la Salud Pública.
También es cierto que algunos países optaron por la llamada “Integración Real” (esquema mediante el cual el control y la propiedad directa de todos los establecimientos y estructuras de provisión de servicios se unifican bajo una sola entidad). Sin embargo, dicha propuesta no ha sido parte de la discusión actual sobre la unificación/integración de los servicios en nuestro país.
La atención a las necesidades de salud de las personas requiere que dicha atención sea Integral e Integrada. Veamos la diferencia.
La “integralidad” de la atención en salud es un enfoque que articula acciones preventivas, curativas, de rehabilitación y paliativas, enfocándose en la persona, su familia y comunidad, y no solo en la enfermedad. Implica que en cada contacto las personas reciban información sobre el cuidado de su salud (Promoción), consejería sobre riesgos específicos (Prevención), atención a su necesidad actual (cuidados, rehabilitación y asesoría sobre manejo, tratamiento y recomendaciones sobre estilos y necesidades vitales relacionadas a su condición).
Por otro lado, la “Integración del Cuidado o Integración Clínica” es el grado en que el cuidado de la persona es coordinado a través de las diversas funciones, actividades y unidades operativas del servicio de salud. El grado de coordinación del cuidado depende fundamentalmente de las necesidades de cada persona, su condición clínica, y de las decisiones que haga su equipo de salud (entiéndase distintas especialidades o disciplinas).
Un ejemplo especifico lo constituye la atención y cuidado de las condiciones crónicas (hipertensión, diabetes, cardiopatías, etc.) cada vez más predominantes en nuestra población. Estadísticamente, la mayoría de las personas padecen más de una enfermedad crónica y por tanto, requieren atención de varias especialidades médicas. El grado de coordinación entre estas especialidades constituye un factor vital en el bienestar y la sobre vida de estos pacientes.
Consecuentemente, la integración no solo puede verse como la coordinación entre establecimientos e instituciones, sino que además debe incluir nuevas formas, normas y protocolos para el trabajo conjunto y coordinado de equipos multidisciplinarios a lo largo del continuum hospital-policlínica/policentro-centro de salud. Estos niveles deben articularse en equipos que acompañen la atención integral de las personas.
En ese sentido, los hospitales, policlínicas/policentros y centros de salud deben dejar de ser islotes separados para articularse en redes de servicios con la responsabilidad compartida de atender las necesidades de salud de las personas en equipos multidisciplinarios cuya complejidad depende de las necesidades de las personas y de la población de responsabilidad. Igualmente, las citas y los medicamentos deben dejar de ser vistos por los usuarios como un fin, sino más bien como una necesidad, ojalá transitoria, en el cuidado de su salud versus la visión del cuidado de su enfermedad.
Las nuevas Políticas de Salud 2026-2035 establecen en su Eje #2 (Mejorando la calidad y el acceso de los servicios de salud), el Objetivo Estratégico # 9.1 que prioriza la reorganización de la red pública de salud en base al modelo de atención (centrado en las personas), los niveles de atención y grados de complejidad...para el desarrollo de las “Redes Integradas de Servicios de Salud” (RISS).
El mismo objetivo estratégico establece tres líneas de accion que incluyen: 1) los mecanismos de coordinacion MINSA-CSS para optimizar el uso de los recursos; 2) la implementacion de modelos de gestion basados en RISS; y 3) la realizacion periodica de evaluaciones del desempeno para implementar acciones de mejora. El camino esta claramente trazado, solo falta pasar del discurso a la accion efectiva.
A manera de conclusión
La oportunidad está servida, ojalá no la perdamos por falta de audacia, conocimiento y compromiso real.
El autor es Pediatra y Especialista en Organización y Gestión de Servicios de Salud.