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La historia de Panamá vuelve a tener casa: reactivan la Academia de Historia tras cuatro décadas
- 05/06/2026 00:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️Después de 40 años de inactividad, la Academia de Historia de Panamá reabre sus operaciones con el objetivo de reactivar una institución esencial para el estudio y la divulgación de la historia nacional. El pasado 21 de mayo, se puso la primera piedra fundacional de dicha reactivación impulsada por el Decreto Ejecutivo No. 3 de 2026, cuyo objetivo era devolver la fortaleza y la vida institucional a una entidad llamada a custodiar y proyectar la memoria histórica de Panamá.
La tarea de reactivación de la Academia de Historia de Panamá – la cual fue fundada originalmente el 16 de mayo de 1921 – constituye, por un lado, un momento histórico para la cultura y la historiografía panameña y, por el otro, una tarea titánica que involucra numerosas tareas por delante como el encontrar una sede permanente para la Academia de Historia, la reunión de los archivos correspondientes a distintos momentos trascendentales de la historia del país, así como estrechar alianzas con las academias de historia del continente.
Una labor que el historiador Omar Jaén Suárez – principal impulsor de la reactivación de la Academia de Historia de Panamá – describió a este diario como una labor que ‘empieza de cero’.
“Este es un trabajo largo. No nació ayer. Hace ya más de una década y media, yo diría que casi dos décadas, he estado detrás de esto. Me he reunido con personas y personalidades que han tratado de lograrlo, pero ninguno lo consiguió. Hasta que, finalmente, este gobierno fue el primero que realmente aceptó la propuesta. Tanto el presidente José Raúl Mulino como la ministra de Cultura Maruja Herrera contribuyeron muchísimo a esta iniciativa. Firmaron el decreto ejecutivo para hacerlo y luego una resolución ministerial que permitió concretarlo. Por otro lado, hemos logrado nombrar a un grupo muy distinguido y prominente de historiadores, con una larga trayectoria y una obra importante en la historia científica de Panamá. En realidad, muchos de ellos debieron haber sido nombrados hace una o dos décadas”, aseguró Jaén Suárez, quien además es columnista habitual de La Estrella de Panamá.
En la actualidad, la Academia de Historia de Panamá está compuesta de diez miembros, entre los que se incluyen, Omar Jaén Suárez, Alfredo Castillero Calvo (quienes formaron parte de la alineación original de académicos antes de la inactividad de la institución, Patricia Pizzurno, Celestino Andrés Araúz, Óscar Vargas Velarde, Carlos Cuesta Gómez, Stanley Heckadon Moreno, Ana Elena Porras, Mario Molina Castillo y Alfredo Figueroa Navarro.
Jaén Suárez agregó que el camino que queda para reconstruir el rompecabezas que supone reinstalar la Academia de Historia del país es largo, ya que esta labor no depende únicamente de que haya un decreto ejecutivo que así lo ordene.
“Ahora tenemos que ver cómo comenzamos a funcionar correctamente y para eso debemos registrarnos. La academia ni siquiera estaba registrada. No tenemos archivos, no tenemos biblioteca; todo desapareció. Tenemos que comenzar realmente desde cero. Sin embargo, con el apoyo del presidente y de la ministra de Cultura, que nos han brindado una gran acogida y colaboración, creo que hemos empezado con el pie derecho. Es cuestión de tiempo. De aquí a finales de año deberíamos estar instalados y contar al menos con una sede (...) Hace pocos días prácticamente no teníamos nada y ya hemos avanzado muchísimo”, vaticinó el historiador, quien adelantó que de momento la Academia de Historia está funcionando en el PH Tula, donde se encuentra la sede del Ministerio de Cultura.
La reactivación de la Academia de Historia de Panamá sucede además en un contexto en el que se cumplen 200 años de la celebración del Congreso Anfictiónico, un cónclave en el que el libertador de América Latina, Simón Bolívar reunió en el año 1826 a diversas naciones americanas como la entonces Gran Colombia, México y Perú, para idear un proyecto de unificación continental. Para el momento de la conmemoración de dicha efeméride, según Jaén Suárez, la institución ya estará plenamente constituida como una Academia como tal.
“Nos hubiera gustado estar organizados mucho antes para participar de una manera más efectiva en todas las actividades académicas y publicaciones relacionadas con el bicentenario. Sin embargo, ya hemos dado los primeros pasos y eso es lo importante. Nosotros miramos hacia el futuro. No se trata de quedarnos observando el pasado, sino de construir hacia adelante”, expresó el historiador, quien subrayó que los miembros de la Academia realizan su trabajo ad honorem con el propósito de contribuir a la cultura panameña y a la imagen internacional del país equiparando a Panamá a otros países como Perú y Colombia, quienes tienen sus respectivas academias de historia.
De acuerdo a Jaén Suárez, la existencia necesaria de una Academia de la Historia radica en la disponibilidad de mejorar el estudio de la historia en las escuelas y en las universidades, así como establecer un relato histórico basado en hechos comprobables, no mitos.
“Dentro del país, no se ha logrado acercar a la población a los mejores estudios históricos disponibles. Eso abre espacio para que proliferen mitos o interpretaciones poco rigurosas. Un pueblo no puede vivir únicamente de mitos; necesita conocer su historia de manera seria, comprender lo bueno, lo malo y lo complejo de su pasado para enfrentar mejor el futuro. A nivel internacional, la imagen que proyectábamos tampoco era positiva. Cuando las academias de historia del continente se reunían, Panamá aparecía como un país que ni siquiera tenía una academia activa interesada en estudiar su propia historia. A mí me ha tocado asistir a conferencias organizadas por otras academias y los colegas de México, Colombia, Ecuador, Chile, Argentina y otros países siempre preguntaban qué estaba pasando con Panamá”, destacó.
Esa misma interrogante también se la hacían a la profesora de Historia de la Universidad de Panamá Ana Elena Porras, quien también forma parte del grupo de diez académicos que integran la lista inicial del equipo que compondrá la versión reactivada de la Academia de Historia de Panamá.
Porras señala como efectos negativos durante 40 años de inactividad de la Academia de Historia de Panamá que estuvieran en peligro asignaturas académicas como la denominada ‘Historia de las Relaciones entre Panamá y Estados Unidos.
“Muchos profesores, historiadores y profesionales de distintas disciplinas defendimos la importancia de mantener esa asignatura. No se trata de un curso contra los estadounidenses, sino de un espacio para comprender críticamente las relaciones históricas entre ambos países. Siempre señalamos que el ciclo colonial español ya había concluido y podía analizarse con distancia histórica, mientras que la relación con Estados Unidos seguía siendo un proceso abierto. Durante años advertimos sobre la importancia de estudiar ese tema, y hoy vemos claramente por qué era necesario”, consideró Porras, citando el contexto geopolítico actual en torno a Panamá y los desafíos que ese panorama trajo en relación a la soberanía y la posición estratégica.
Por su parte, Stanley Heckadon confió a La Estrella de Panamá que no se imaginó que iba a ser convocado para integrar la lista de académicos de la Academia de Historia de Panamá. Un hecho que le hace sentir honrado ya que, a lo largo de sus más de 200 artículos investigativos sobre la historia de las ciencias naturales en Panamá, utilizó como referencia los datos divulgados entonces por la Academia a través de sus boletines.
“Yo he dirigido organizaciones académicas, como la Asociación Panameña de Antropología, y conozco cómo funcionan las asociaciones, pero una academia histórica tiene dinámicas particulares. Lo que corresponde ahora es definir prioridades, establecer un plan de trabajo, identificar posibles fuentes de financiamiento y determinar qué actividades deben desarrollarse”, destacó Heckadon, quien hizo hincapié en que la Academia desarrolle diversas iniciativas como la comunicación activa de la historia panameña a través de las redes sociales.
Porras apuesta por imprimir una mirada a la historia que cuente con todas las voces, incluidas las poblaciones afrodescendientes, indígenas y chinas, históricamente caracterizadas de manera incorrecta a lo largo de las décadas.
“Creo que esta academia contribuirá a fortalecer la conciencia ciudadana y también a revisar los relatos históricos que han excluido a mujeres, afrodescendientes y comunidades chinas, entre otros grupos. Por ejemplo, lo ocurrido con el derribo del monumento chino fue un escándalo. Me alegró mucho que tanto el presidente como la ministra de Cultura se pronunciaran en contra de esa decisión, porque fue una manifestación preocupante de exclusión hacia un grupo que ha contribuido enormemente a la construcción del país. La academia puede ayudar a que los panameños comprendan mejor por qué la comunidad chino-panameña es tan importante dentro de nuestra historia y nuestra identidad nacional. Panamá posee una riqueza cultural extraordinaria gracias a su diversidad. Esa diversidad debería seguir fortaleciendo nuestra cultura de paz”, expresó.
Heckadon, por su lado, abogó por la recuperación de la memoria histórica de las provincias que incluso contaban con periódicos regionales como ‘El Eco del Valle’ en Chiriquí y ‘The Bocas Defender’ de Bocas del Toro.
“Todo eso se ha ido perdiendo. Hoy prácticamente todo se produce y se transmite desde la capital. Lo único que mantiene viva cierta conciencia provincial son las emisoras de radio. Como consecuencia, la historia de las provincias se va diluyendo. Ha habido una migración enorme hacia la ciudad y las universidades regionales no están investigando lo suficiente sobre sus propias comunidades. Además, muchos archivos provinciales se han perdido o deteriorado. Por eso me gustaría que la academia lograra conectarse con investigadores, docentes y personas interesadas en la historia de las provincias. Tenemos que rescatar esas historias antes de que desaparezcan”, resumió.