La realidad supera la ficción

Actualizado
  • 17/02/2024 00:00
Creado
  • 16/02/2024 16:30
Gracias a la literatura clásica y a los avances de la criminología, se sabe que hay individuos que tienen una personalidad compartimentada, que viven una vida ‘normal’ ante nuestros ojos pero que son depredadores seriales y criminales sin escrúpulos

¡SÍ!, un monstruo puede estar en cualquier sitio, no solo en el desfiladero del Borgo, lugar que vio nacer al Drácula de Bram Stoker; también puede estar en las calles de Milwaukee donde creció Jeffrey Dahmer o, más cerca aún, en las calles de Panamá donde, por si no lo sabía, amigo lector, ha habido al menos cinco asesinos seriales.

Cuando pensamos en estos seres nos viene a la mente la imagen de ficción de Hannibal Lecter de El silencio de los inocentes, sin embargo, si comenzamos a explorar a los escritores góticos del siglo XIX nos encontraremos a personajes que hoy sería todo un reto capturar y también comprender porque rompen los estereotipos que tenemos sobre cómo es, vive o se comporta un delincuente de alta peligrosidad.

Los escritores góticos estaban a mil años luz de ventaja y propusieron teorías innovadoras y extraordinariamente avanzadas a las usadas actualmente en las ciencias de la criminología cuando pensaron en criaturas como Frankenstein, Mr. Hyde, Dorian Gray o Drácula.

¿Repasamos la literatura clásica?, ¿quién diría que una persona acomodada y, con un título nobiliario, tendría que matar para vivir, necesitaría de esclavos o cómplices para realizar sus planes y ataca bajo el velo de la oscuridad para saciar sus deseos de sangre como es el caso de Drácula?

¿Y si le digo que hubo otro personaje que fue parte de la burguesía londinense en la época victoriana, cuya imagen y reputación era respetada por ser doctor, pero que padecía de un desdoblamiento de personalidad y debido a ello realizaría actos criminales atroces como fue el caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde?

También tenemos la obra de Dorian Gray que, para conquistar muchas cosas –entre ellas la juventud eterna– tenía que matar, y, por último, nos topamos con otro burgués respetado que, peor aún, desafió la ética de su profesión para crear un monstruo que luego se sale de control y desata todo un caos, como fue el caso del Dr. Frankenstein.

Sin embargo, la realidad es más cruda; existe una teoría muy fuerte que indica que Jack, el Destripador, caso que llevó a crear la perfilación criminal en el mundo por primera vez en Londres, era el doctor de la reina y, más aún, se especula que eran dos, pues además del Dr. de la monarca, se hablaba de su sobrino.

Gracias a la literatura clásica y a los avances de la criminología se sabe que hay individuos que tienen una personalidad compartimentada, que viven una vida “normal” justo ante nuestros ojos, pero que son depredadores seriales y criminales sin escrúpulos, tal como fue el caso de Jeffrey Epstein o de Harvey Weinstein.

Saltemos a los años 80-90 cuando John Wayne Gacy, por ejemplo, era un respetado miembro de su comunidad, se vestía de payaso para entretener a niños y tenía una reputación intachable, hasta que se descubrió que tenía todo un cementerio de víctimas bajo los tablones de su casa.

Todas las pruebas de ADN apuntan a que un actor y jugador profesional de fútbol americano con una vida de excesos y lujos, cometió el crimen más mediático en 1995 y que, en el transcurso del mismo, se evidenció un claro abuso y violencia familiar hacia Nicole Brown Simpson.

Luis Alfredo Garativo fue el mayor asesino y violador serial latinoamericano cuyo caso se hizo mediático al final de 2023, pues iba a salir libre tras 24 años de prisión pese a tener una lista de víctimas de al menos 222 niños... falleció el 12 de octubre.

¿Por qué la realidad supera la ficción? Porque la realidad es compleja, verdadera o cruda, y la ficción es producto de la imaginación simple que muchas veces desconoce los hechos más oscuros.

Hoy vemos series como C.S.I, Criminal Mind, La Ley y el Orden U.V.E, El Mentalista, Bright Mind, F.B.I., entre otras, todas ellas basadas en casos reales y aunque cambien detalles de los hechos o nombres y se den ciertas libertades creativas, con o sin intención, han “normalizado” lo impensable pese a ser productos de entretenimiento.

El criterio que debemos tener para que estos casos no adormezcan nuestra conciencia debe ser alto, nuestra cultura y empatía social debe, y necesita, ser reforzada por los valores positivos para que la ficción no siga haciéndose realidad. Valdría la pena analizar estas series u obras literarias en las facultades de Derecho y Ciencias Políticas, Comunicación Social o Psicología¨, para entender que muchas de ellas están cobrando vidas, ¡literalmente!

Muchas veces vivimos en una burbuja de adormecimiento tal, que cuando vemos casos como los de los niños de los albergues, decimos ¡eso no es Panamá! y lastimosamente, como muchos otros, han quedado en el olvido, y es probable, amigo lector, que al leer este párrafo en particular le vengan a la mente otros acontecimientos que debieron mover nuestra conciencia y cuestionarnos como país.

Para tomar consciencia también debemos dejar de tomar a relajo hechos que han impactado en nuestra sociedad y que, tristemente, lo vemos a diario en las redes sociales, donde, por hacer comentarios burlones, sarcásticos o vulgares le restamos la importancia que merecen.

También es necesario ayudar a la policía y al Órgano Judicial para que la ley se cumpla de forma expedita y así hacerle real justicia a las víctimas y a sus familiares.

Cuando todos tomemos consciencia y nos hagamos parte de las soluciones y no de los problemas, lograremos dejar únicamente en los clásicos literarios o del cine y televisión el terror, y solo así ayudaremos a que la realidad deje de superar la ficción.

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