Momo Magallón: ‘La carencia de espacios me llevó a hacer gestión cultural’

  • 20/07/2026 18:54
La artista comparte en entrevista con ‘La Estrella de Panamá’ cómo sus experiencias personales, la historia de Panamá y la gestión cultural han marcado una trayectoria de siete años como artista independiente en la escena del arte contemporáneo nacional

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Para la artista contemporánea Momo Magallón, el arte nunca ha sido una elección, sino una forma de entender el mundo. Desde su estudio, rodeada de objetos que transforman la memoria cotidiana en obras de arte, Magallón habla con La Estrella de Panamá sobre su trayectoria, la necesidad de crear los espacios que no encontró al regresar al país, su compromiso con la gestión cultural y su interés por contar, desde el arte contemporáneo, historias que invitan a repensar la identidad y la historia de Panamá.

¿Desde cuándo sientes esa predilección por el arte y hasta dónde crees que ha llegado ese camino?

Llevo muchísimos años trabajando. Definitivamente, para mí ser artista siempre ha sido parte de mi camino. Desde muy pequeña he tenido muchas inclinaciones artísticas; también me gustaba mucho el ballet. Así que diría que el arte siempre ha estado presente en mi vida y que ser artista es lo que siempre he querido ser.

Ya tengo siete años desarrollando una carrera profesional independiente de manera constante aquí en Panamá. Siento que ya he recorrido un camino importante, que he logrado construir un espacio dentro del ecosistema artístico, y eso me hace muy feliz.

La verdad es que me veo haciendo mucho arte durante los próximos años, aquí en Panamá y también exponiendo en el extranjero. No tengo ninguna intención de detenerme. Me imagino trabajando como artista durante muchísimo tiempo. Así como Aristides Ureña tiene más de 40 años de trayectoria, yo también espero algún día celebrar 40 o 50 años de carrera artística.

En tu obra exploras temas como el género, la sexualidad, la historia panameña y el sentido de pertenencia. ¿Cómo han influido tus experiencias personales en la construcción de tu lenguaje artístico?

No diría que mi trabajo sea particularmente autobiográfico, pero de alguna manera todo lo que produzco parte de cosas que me atraviesan. Mis experiencias personales suelen guiar las conversaciones desde donde nacen mis series artísticas.

Yo trabajo mucho por series. Siempre hay un interés, una problemática, una inquietud o una experiencia que abre un abanico enorme de posibilidades. Me gusta desarrollar cada tema hasta agotar todas sus posibilidades. Esa es una de las razones por las que disfruto tanto trabajar de esa manera.

Así que sí, aunque mi obra no hable directamente de mi vida, mi experiencia personal guía gran parte de las conversaciones que planteo.

Con una apuesta por la sostenibilidad, Magallón transforma los residuos de pintura en obras de arte.
Estamos rodeados de una pequeña parte de tus obras. Veo que incorporas muchos elementos de la vida cotidiana y de la naturaleza

Totalmente. En los últimos cuatro años mi práctica se ha concentrado especialmente en los objetos, sobre todo en los objetos físicos.

El objeto siempre ha estado presente en mi obra, pero ahora incluso tengo un archivo personal de objetos que forma parte de mi práctica artística. Los utilizo mucho en mis investigaciones y procesos creativos.

Aquí, en el estudio, tengo todos esos objetos organizados y catalogados de una manera muy específica. Algunos de ellos incluso se están convirtiendo en instalaciones o en piezas casi escultóricas.

Es decir, el objeto ha dejado de ser únicamente un elemento representado en la pintura para convertirse en un protagonista físico dentro de mi trabajo.

Estudiaste Bellas Artes en la Universidad Estatal de Florida (Estados Unidos). Después decidiste regresar a Panamá para desarrollar tu carrera. ¿Qué te motivó a volver y cómo ha evolucionado tu trabajo desde entonces?

Definitivamente regresar no era lo que inicialmente quería hacer.

Durante mi etapa universitaria logré construir una red de apoyo y ya comenzaba a vender mi obra, aunque fuera en pequeña escala. Poco a poco las personas empezaban a conocer mi trabajo y yo ya formaba parte de un ecosistema artístico.

Por eso volver significó empezar prácticamente desde cero. Sin embargo, hoy me siento muy agradecida de haber regresado porque siento que aquí en Panamá he crecido de una manera muy distinta a como probablemente lo habría hecho en Estados Unidos.

Además, he tenido la oportunidad de colaborar en el fortalecimiento del ecosistema artístico local desde la gestión cultural, algo que se volvió una parte esencial de mi trabajo.

Cuando regresé me preguntaba: ‘¿Dónde voy a exponer? ¿Dónde están las oportunidades?’. Sentía que no existían suficientes espacios para las propuestas que yo quería desarrollar. Precisamente por eso empecé a hacer gestión cultural.

Hoy he participado en cuatro proyectos distintos de gestión. Trabajo con una agencia comercial y también desarrollo proyectos independientes.

¿Qué te llevó a asumir ese rol de gestora cultural y qué impacto buscas generar?

Todo nació de una carencia.

Estar en Panamá y darme cuenta de que no existían tantas oportunidades como yo hubiera querido me llevó a crear estos proyectos.

Participé en la creación de colectivos artísticos como La Búsqueda, Panamá Fem Art Coalition y, antes de la pandemia, de Ninguna Musa, entre otros.

Todo surgía de la necesidad de construir comunidad. Cuando regresé nadie me conocía. La gestión cultural también sirve para crear redes, conocer personas y conectar con otros artistas.

Quería impulsar propuestas más arriesgadas, diferentes, alineadas con mis intereses.

El impacto que quiero generar es justamente ese: traer propuestas innovadoras. A mí me encanta crear proyectos expositivos que la gente recuerde.

Me gustaría que alguien dijera: ‘¿Te acuerdas de aquella exposición?’. Que haya sido una experiencia distinta, que haya generado conversación.

Si esos espacios no existían, decidí crearlos.

La obra de Momo Magallón abarca diversas temáticas como la historia y la identidad.
Como mujer queer y artista, ¿consideras que el panorama artístico panameño ha avanzado en materia de inclusión y representación o todavía quedan barreras importantes?

Dentro del mundo artístico vivimos un poco en una burbuja.

Muchas personas que forman parte del ecosistema artístico pertenecen también a la comunidad LGBTQ+ o son cuerpos disidentes, así que dentro de ese entorno sí siento que existe bastante inclusión.

Sin embargo, en términos generales, Panamá todavía tiene mucho camino por recorrer.

Creo que podríamos ser una sociedad más inclusiva, más tolerante y también más educada. Muchas veces el miedo nace del desconocimiento, y ese desconocimiento termina convirtiéndose en intolerancia.

Sí existen iniciativas artísticas que ayudan a promover la inclusión.

Uno de mis proyectos de gestión precisamente busca eso. Se llama Panamá Cuir. Es un calendario artístico que busca generar mayor visibilidad y representación para la comunidad LGBTQ+.

Muchas de tus obras parten de objetos cotidianos para hablar de memoria, identidad y pertenencia. ¿Qué te interesa contar sobre Panamá a través de esas historias aparentemente pequeñas?

Creo que hay muchísimo que decir sobre Panamá y que muchas personas simplemente no lo conocen.

Hoy, en día, veo lo poco que sabe mi generación y también las generaciones que vienen detrás.

Muchas veces desconocemos aspectos muy básicos de nuestra propia historia.

Además, haber estudiado en Estados Unidos me hizo darme cuenta de que allá prácticamente no conocen la relación histórica entre ambos países.

Eso despertó en mí un enorme interés por investigar.

Tengo proyectos sobre la paja canalera, sobre la antigua Zona del Canal y sobre distintos aspectos de nuestra historia.

Actualmente me interesa especialmente el enclave colonial estadounidense y cómo la presencia norteamericana transformó profundamente nuestra cultura e identidad.

Son cosas que todavía nos afectan todos los días y muchas veces ni siquiera somos conscientes de ello.

El taller de Momo Magallón es un espacio donde se reúne la creatividad.
Cada vez más mujeres lideran proyectos culturales. ¿Qué crees que todavía hace falta para que las artistas panameñas tengan mayor visibilidad dentro y fuera del país?

Más que hacer más exposiciones exclusivamente de mujeres, creo que debemos cuestionarnos si realmente estamos tomando decisiones que garanticen una representación equitativa.

Hay que analizar los comités de adquisición, las exposiciones, las subastas y los espacios de exhibición.

Necesitamos preguntarnos constantemente si existe un sesgo y medirlo con datos.

En Panamá hay muchísimas mujeres artistas produciendo un trabajo extraordinario.

Debemos revisar qué está ocurriendo y corregir las desigualdades que todavía existen.

Porque sí, definitivamente existe una desventaja para las mujeres artistas y es importante estudiarla para poder transformarla.

¿Qué mensaje te gustaría transmitirles a las jóvenes que sueñan con abrirse camino en el arte y que hoy te ven como un referente?

Creo que es muy importante tomarse en serio la práctica artística.

Sin un compromiso real es muy difícil desarrollar una carrera profesional.

Hay que ser perseverante, constante y entender que esto es un trabajo que requiere tanta seriedad como cualquier otra profesión, incluso más.

Estoy convencida de que es posible construir una carrera artística desde Panamá, pero solo si existe disciplina, compromiso y una práctica constante.

Al final, no hay nada que te lleve más lejos que la constancia.

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