Sari Holland: ‘La mujer tiene que atreverse a hacer lo que siente’

  • 14/09/2026 18:00
La artista panameña habla sobre su trayectoria, la evolución de su obra y su participación en escenarios internacionales. En ‘MÍA: Voces Activas’, reflexiona además sobre el papel de las mujeres en el arte, la importancia de la formación y su deseo de crear obras capaces de conectar con el público más allá del tiempo

Desde que tenía ocho años, la artista Sari Holland encontró en el arte una forma de expresión que la ha acompañado durante toda su vida. De sus primeros trabajos en óleo y carboncillo bajo la guía del maestro Antonio Madrid pasó a formarse en Estados Unidos, combinar la docencia con su carrera artística y llevar sus obras a escenarios internacionales.

Su última obra, ‘Victoria del 23’, que aborda su sentir sobre las movilizaciones ciudadanas en contra del contrato minero del 2023, fue adquirida por una galería de arte en Copenhague (Dinamarca). Hoy, tras participar en bienales de Chelsea (Reino Unido) y Chianciano (Italia), reflexiona sobre la evolución de su obra, el papel de las mujeres en el arte y la búsqueda de una conexión con el espectador que pueda trascender el tiempo.

¿Desde cuándo comienza tu relación con el arte?

Desde los ocho años. Mi mamá tiene fotos mías saliendo en el periódico porque desde esa edad ya sabía que yo era buena para el arte y que tenía una habilidad.

Ella me metió en el Centro de Arte y Cultura. En ese entonces, el profesor era el gran maestro Antonio Madrid. Fue mi primer profesor. A los diez años ya estaba pintando en óleo, después trabajé con carboncillo y participé en mi primera competencia de Citibank. O sea, desde esa edad estaba en el arte.

Después fui a Balboa High School a estudiar y tuve muy buenos profesores. El profesor David Young fue fantástico y también me guió y me dio herramientas para mejorar la técnica.

Después me fui a estudiar a Texas A&M y saqué mi licenciatura en Artes Plásticas. También hice una especialización en educación secundaria y literatura. Tenía la educación y la docencia como mi especialización.

Mi papá me decía: ‘Bueno, puedes ser artista, pero cualquier cosa, estás joven, puedes tener otra profesión; tienes que tener algo más’. Yo dije: ‘Bueno, también me encanta la educación”. Sentía que tenía una muy buena conexión con los adolescentes cuando me tocó enseñarles arte por primera vez. Entonces estudié una especialización en educación secundaria y después saqué una maestría en psicología educativa.

Ahí fue donde comencé. Después vine a Panamá y tuve mi primera exposición siendo súper joven. Me acuerdo de que la entonces alcaldesa Mayín Correa incluso fue quien cortó la cinta. Imagínate, cortó la cinta de mi primera exposición cuando estaba pelaíta.

Después tuve mi primer hijo. Tengo cuatro hijos y seguí en la docencia. Primero comencé a trabajar en el colegio International School of Panama, donde hacía programas de Colocación Avanzada. Trabajé ahí siete años y después me fui para Balboa Academy. Tengo 25 años trabajando en su programa de Colocación Avenzada.

Un poquito antes de la pandemia había participado en otras exposiciones, pero eran colectivas. Me invitaban a exposiciones en diferentes lugares, como el Club Unión y actividades organizadas por las Damas Guadalupanas.

Finalmente, gracias a Dios, tuve la oportunidad de hacer mi primera gran exposición en el Banco Nacional. Eran alrededor de 16 obras y se vendieron muchísimas. Después de eso también participé en varias exposiciones afuera. Un curador de Madrid me contactó y aparecí en la revista Gran Anuario Internacional de Arte. Esa fue mi primera conexión afuera, en España.

Después me invitaron a Italia y tuve el honor de tener una obra que se vendió allí. Lo hice tres veces: una en el Museo Nacional de las Artes del siglo XXI, en Milán (Italia), y después otra en Génova. Tuve mis exposiciones afuera y dije: ‘¿Sabes qué? Mi obra se vende muy bien afuera’.

Aquí en Panamá también tenía mis exposiciones y, gracias a Dios, puse algunas obras en la Galería Imagen y también tuve obras en las galerías de Marcorama. Pero uno tiene que seguir. El artista siempre va cambiando su estilo.

Arrancas en un estilo y vas cambiando. Así ha ido evolucionando mi marca como artista. Hay obras que son un poquito más claras y puedes respirar un poco más; otras son más caóticas, más fuertes y más cargadas.

Holland tuvo la oportunidad de participar en distintas bienales de arte como las de Chelsea (Reino Unido) y Chianciano (Italia).
¿Tus obras son un espejo de la realidad?

Sí, de lo que yo siento. A veces yo pinto para mí.

Por eso digo que mi obra no es solamente para colgarla. Son obras que tienen colores bonitos, son cálidas; unas respiran más que otras, unas son más caóticas y otras son más fuertes. Siempre trato de buscar también ese balance en la parte técnica.

Inicialmente, siempre arranca como algo que estoy viendo. Pienso que eso es parte de mi subconsciente. En ‘Victoria del 23’ estaba sentada y comencé a hacer algo sin saber qué iba a hacer. Entonces, al trabajar la marca y tirar el pincel, voy buscando las formas.

Creo que en mi subconsciente estoy encontrando formas que pueden parecer algo figurativo, pero no es a propósito. Lo hago inconscientemente. Es algo que viene.

De repente me dicen: “Ay, pero ahí hay una cara de una persona” o “esto tiene un monito acá”. Y yo digo: “Bueno, no sé. Si es lo que tú ves, me encanta”. Porque, en verdad, la obra busca que tú hagas esa conexión con ella.

Eso para mí es lo más importante. Si una obra a mí me hace muy alegre y me hace feliz, pero a ti no, igual puedes tener esa conexión. Al final del día, la obra es para que tú la admires.

A lo largo de tu trayectoria has tenido la oportunidad de conocer a artistas mujeres como Olga Sinclair y Coqui Calderón. A través de esas interacciones y de tu propia experiencia, ¿crees que ha habido una apertura progresiva para las mujeres en el ámbito del arte contemporáneo panameño o todavía estamos en un camino que hay que recorrer?

Sí hemos avanzado en Panamá en abrir la puerta a las mujeres artistas, pero siento que a veces también está ese estigma de que, si tú eres una mujer, tienes que pintar de cierta manera. O que tu obra tiene que ser femenina. ¿Y qué es femenino en una obra de arte?

Yo soy de las que piensa que tu obra de arte no importa si es masculina o femenina. La obra de arte es una obra de arte. No importa la parte femenina o masculina. Si es una obra de arte bien trabajada y te afecta a ti, eso es lo importante.

Hay que quitarles esas barreras a todas las mujeres, para que no tengan ese miedo de que esta obra es muy fuerte, muy cargada o que, de repente, no cae en lo que la gente piensa que debe ser una obra. En Panamá pienso que hay que comenzar a dejarlo ir. Dejar que el artista, sea hombre o mujer, pinte lo que siente.

La mujer tiene que atreverse a hacer lo que siente y, si tiene el estudio y la academia detrás, puede hacer lo que quiera. No hay ningún límite de lo que pueda hacer una mujer, igual que un hombre.

Al final se trata de que seas como eres. Hay que permitir esa libertad y no ponerle un género a la obra.

El portafolio de la artista Sari Holland se caracteriza por su variedad, que se plasma tanto en los temas como en su paleta de colores.
En la historia del arte hemos visto casos de mujeres artistas cuyas obras quedaron opacadas y no recibieron el mismo crédito que sus pares masculinos.

Sí, es verdad. Siento que el hombre también tiene que ser un poco más humilde y decir: ‘Venga, si tú tienes una mujer al mismo nivel técnico y artístico que tú, reconócelo’.

Aquí en Panamá hay tremendas artistas mujeres. También les toca a los hombres artistas reconocer que existen y darles el mejor reconocimiento.

¿Crees que todavía existe esa tendencia a elevar al hombre en el mundo del arte por encima de la mujer?

Sí. No es que necesariamente opaca a la mujer artista, pero simplemente no le van a dar el mismo reconocimiento.

Eso me impactó muchísimo: que hubiera mujeres en la historia del arte cuyas obras se están descubriendo ahora y que, durante la época de Picasso o un poco antes, tenían esposos que eran artistas de renombre, mientras que lo que ellas hacían tenía el nombre del esposo o no recibía el mismo valor.

Claro, eran otras épocas. Ahora sí siento que le están abriendo más las puertas a las mujeres, dándoles ese mérito y ese reconocimiento. Hoy en día estamos más abiertos. Poco a poco estamos llegando a eso, y eso es lo más importante.

Y todas estas bienales también son importantísimas para dar visibilidad a la mujer artista. Además, pienso que tienes que buscar al mejor profesor, tienes que educarte, seguir pintando, trabajando y mejorándote, mejorando tus habilidades.

Eso es algo que todo el mundo, todo ser humano, necesita. Para mí la academia también es muy importante, la parte del estudio técnico. No es algo de un día, se trata del trabajo duro.

¿Qué significa para ti ser docente?

A mí, la verdad, es que me encanta motivar a mis estudiantes. Mis alumnos me mantienen joven.

Me gusta ver lo que están haciendo, ayudarlos, guiarlos y verlos ser exitosos. A muchos les ha ido muy bien en la vida, o encuentran su nicho en el arte.

Encontrar a la gente indicada en tu camino, ¿te ha ayudado a ser lo que eres hoy?

Sí, definitivamente. Encontrar a la gente indicada en tu camino es muy importante.

Tengo que decir que, primero que todo, quiero ser muy agradecida con mi familia.

Mi papá siempre ha sido un gran educador. Fue director de Balboa durante muchos años. Mi mamá también siempre me ha apoyado.

El arte no es una cosa que, de repente, todos los papás te dicen: “Anda, estudia, vas a ser artista”. Pero desde chiquita mis papás supieron que por ahí era por donde yo iba y me dieron las herramientas, las clases y los mejores profesores para poder mejorar.

Me ayudaron a convertirme en artista, a apreciar el arte y a saber que para mí el arte era lo más importante. Yo digo que Dios también te pone a la gente enfrente.

También apuesto a que las mujeres artistas se apoyen entre ellas también. Eso es muy importante. No solamente eso: que los hombres también apoyen a las artistas mujeres, porque nosotros también los apoyamos.

Es importantísimo que todos nos apoyemos más, porque al fin del día todos somos de Panamá y todos representamos a Panamá.

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