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- 10/01/2026 00:00
Informes recientes hacen balance de algunas de las principales tendencias que caracterizaron el año 2025 e identifican agendas claves a enfrentar hacia adelante. Se referirán dos de ellos, producto de instituciones internacionales muy acreditadas.
La Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) fue creada en 1964. Está integrada actualmente por 195 países. Tiene su sede en Ginebra, Suiza. Termina de producir su informe anual. Resalta entre otros los siguientes puntos:
Se habían fijado una serie de metas para el 2030. Destaca que a cinco años “el mundo va por mal camino – especialmente para quienes más lo necesitan”.
El problema de la deuda externa de los países en desarrollo se agudiza. En el 2024 alcanzó los $11.7 billones de dólares. Las naciones menos adelantadas (PMA) son las que tuvieron el mayor aumento en los servicios de la deuda. Ello reduce severamente su espacio para asignar recursos a temas sociales críticos.
Al mismo tiempo la ayuda oficial para el desarrollo cayó drásticamente en un 7,1%. Es su primera disminución en 5 años.
Hay un ascenso de la concentración del comercio. Las economías en desarrollo representaron solo el 30% de las exportaciones de servicios. Si se excluyen los 5 principales exportadores, su participación baja a una cifra mucho menor, el 13%.
La cuota de los PMA que era en el 2019 del 0,7%, bajó al 0,5%.
La brecha digital sigue ampliándose. En los PMA, el gasto en internet móvil era solo 5% del ingreso nacional bruto per cápita.
Enfatiza el informe “Los minerales críticos están en auge, pero los beneficios no se reparten de manera equitativa”.
En el 2023, se exportaron minerales cuya demanda crece aceleradamente, como el litio, el cobalto y el cobre, por un valor de 773.000 millones de dólares. Solo una mínima parte de los ingresos que generaron fue a los PMA.
Los flujos financieros ilícitos, como la corrupción, el crimen organizado, y la evasión fiscal, continúan minando los ingresos públicos y la capacidad de los países de invertir en infraestructura, salud y educación., entre otros rubros.
La inversión extranjera directa en los países en desarrollo bajó un 11% en el 2024.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) publicó (diciembre 2025) su balance preliminar de las economías de la región. Algunos señalamientos que realiza:
Hay en general lo que llama una trampa de baja capacidad para crecer.
Crecerá un 2,3% en el 2026, menos que el 2,4% del 2025. Hace cuatro años que está estacionada en un 2,3%, cuando la economía mundial aumentó más de 3%.
Resalta que “este desempeño se da en un entorno mundial incierto y con limitaciones internas que restringen un mayor crecimiento de la inversión, la productividad y la capacidad de generar empleo formal”.
La inflación continúa bajando, pero el consumo privado está disminuyendo. La inversión se mantiene contenida.
Las discriminaciones de género en el mercado laboral se mantienen.
El análisis de las cuentas externas muestra que persisten déficits moderados, y hay acentuadas vulnerabilidades por la dependencia de exportaciones de carácter primario y los pagos de intereses en aumento.
Salir de la “trampa de baja capacidad para crecer” exigirá:
Políticas más coordinadas y una sólida institucionalidad para poder darles continuidad.
Sostenibilidad fiscal.
Mayor inversión.
Escalar políticas de desarrollo productivo para estimular la innovación y crear empleos de calidad.
Se pone a foco que “Solo mediante este enfoque integral la región podrá fortalecer su resiliencia y avanzar hacia un desarrollo más productivo, inclusivo y sostenible”.
Los informes comentados envían el mensaje de que urge aplicar metodologías que superen a las tradicionales como mejor información, desagregación continua de datos, enfoques integrales, y en general transparentar claramente la magnitud de los problemas existentes.