El jugador panameño analiza el séptimo lugar de Panamá en el Mundial de Flag Football y detalla el proceso clasificatorio hacia Los Ángeles 2028
- 27/05/2010 02:00
PANAMÁ. Imagínese a un grupo de niños moviéndose en medio de un manglar, rascándose las picadas de la chitras, resbalando en el lodo, descubriendo los animalitos que habitan en el ecosistema, quitando la basura, recopilando semillas y reforestando la zona.
Desde hace cuatro años, esta aventura inédita la realizan en la bahía de Chame doscientos pequeños de la escuela El Espavé.
La loable labor los hizo merecedores del primer lugar del premio Ford Motor Company en la categoría conservación y educación ambiental, explicó Carmen Aparicio, educadora que se encarga de dirigir a los niños en su misión a favor del medio ambiente.
Los manglares de la bahía de Chame han sufrido los impactos de la actividad humana. Los habitantes de las zonas aledañas han hecho de la producción de carbón una fuente de generación de ingresos para sostener a sus familias. Y para lograrlo, han tenido que devastar grandes cantidades de bosques salados, los manglares.
Motivados por recuperar las extensiones de manglares perdidas, los estudiantes han sembrado 2,100 semillas de mangle rojo y piñuela en tres años. Pero la misión no termina con plantar los árboles. Los estudiantes también vigilan que crezcan sanos y fuertes.
Para ellos, cuidarlos es gratificante y un ejemplo de ello es la alegría que vivió José Núñez, un niño de diez años, al descubrir que el plantón de mangle que sembró el año pasado había crecido casi un metro de alto. “El niño estaba feliz. “Este fue el plantón que sembré yo...”, decía eufórico el pequeño”, contó Aparicio.
Además, ya saben colectar las semillas y preparar abono orgánico a través de los desechos de las cáscaras y cenizas de manglar.
Han aprendido tanto los pequeños que ahora también dictan charlas a otras escuelas primarias sobre la conservación de los ecosistemas de manglares.
El éxito de la actividad ha sido muy positivo, tanto, que siete escuelas del sector se han sumado a la iniciativa, dice sonriendo Aparicio. Las escuelas El Líbano, Punta Chame, Nueva Gorgona, Berta Elida Fernández, Santa Cruz, Sajalices y Rafael Maduro ayudarán en las plantaciones de manglares en la bahía.
A paricio explicó que con el dinero obtenido del premio de Ford Motor Company, 3 mil dólares, los estudiantes ahora se preparan para construir un vivero en la escuela.
Pero, además, este año emprenden un nuevo reto: “El Tour de los Pequeños Guardianes del Manglar”.
Entre los planes está realizar una gira educativa con los niños para promover la conservación de la fauna y flora de los manglares por todo el país.
Sin embargo, hay un impedimento para que lo logren: “lo único que nos hace falta para llevar a cabo nuestra aventura es el recurso económico”, dice la educadora que dirige tan importante acción ambientalista.
Con la iniciativa los niños no sólo aprenden a cuidar la naturaleza, sino también a reconocer la importancia que tiene para mejorar la calidad de vida de los seres humanos, concluyó la educadora.