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- 02/05/2010 02:00
PANAMÁ. Si bien la década de los años 80 y 90 marcaron la certeza de que el plástico era un material contaminante prácticamente perenne en el medio ambiente, pues tarda entre 100 y 400 años en degradarse; los avances tecnológicos auguran cambios positivos, no solo para la industria que utiliza este material, sino para el entorno en que habitan los seres humanos.
Este avance es impulsado por Symphony Environmental Technologies Plc, empresa líder mundial en tecnologías de plástico Oxo-degradable; y que se identifica con el logo d2w® en miles de toneladas de productos desarrollados en plástico. Algo impresionante, pues en el último año, fue adicionado suficiente aditivo pro-degradante d2w para fabricar más de 5 billones de productos plásticos.
Con esta innovación, los envases de plástico se convierten en material orgánico, al ser consumidos por bacterias u hongos presentes en el medio ambiente; en un proceso que dura de 3 a 5 años, un abismo de tiempo, si se compara con los centenares de años que duraba el proceso de degradación del plástico.
El gerente general del Grupo Bimbo de Panamá, el mexicano Cuauhtemoc Contreras, dijo que como parte de la política de Responsabilidad Social Empresarial esta empresa le compró a Symphony Environmental Technologies Plc esta moderna tecnología y que en una primera etapa la utilizarán en la línea de empaques de panes.
Se trata de una tecnología que ha sido avalada y se utiliza en 50 países, incluso ha sido aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) y por la Unión Europea.
Contreras señaló que a pesar de que se trata de ser una tecnología que ha sido aprobada por muchos países, ellos realizan sus propios estudios para corroborar su viabilidad y efectividad.
Destacó que esta tecnología permite disponer de los residuos plásticos en los países en los que las personas tienen la cultura de clasificarlos; o, en caso que quede expuesto al aire libre, puedan degradarse en un entorno natural.
Manifestó que el uso de esta nueva tecnología no afecta el ritmo de producción, y que si bien puede tener un impacto ante el uso de otro material, “eso no lo vemos como un gasto, sino que es una inversión dentro del política de Responsabilidad Social Empresarial”.
Precisó que no se trata de “campañas verdes” encaminadas a mercadear un producto, ya que además de la incorporación de empaques degradables también han tomado acciones dirigidas a disminuir el impacto ambiental, como lo son la reducción de emisiones a la atmósfera, ahorro de energía y agua, y manejo integral de residuos sólidos, y que gradualmente se irán aplicando en Panamá.
Contreras adelantó que esta política también se extiende al personal de la empresa, a quienes se brinda capacitación en la disposición de los residuos, a fin de que sepan cómo disponerlos, separarlos y luego reciclarlos.
Incluso en la comunidad de Carrasquilla, donde está instalada la planta, han sostenido reuniones con los residentes para tocar el tema del manejo de los desechos domésticos. Se trata de un programa conjunto con la Alcaldía de Panamá, y que consiste en colocar contenedores de basura en este sector, a fin de garantizar un ambiente más sano y saludable.
Symphony tiene una diversa y creciente lista de clientes, y se ha establecido exitosamente como un negocio reconocido a nivel internacional. Symphony es un orgulloso miembro de la Asociación de Plásticos Oxo-degradables (www.biodeg.org); y también está desarrollando una innovadora tecnología para producir energía a partir de desechos (waste-to-energy technology) y procesos económicamente efectivos para convertir plásticos, llantas y otras fuentes de desecho en productos de valor.
La mayoría de los desechos plásticos, durante años, han parado en los ríos, mares y lago, lo que ha provocado la muerte de muchas especies, que lo ingieren y se atragantan.