Una iniciativa para preservar el recurso hídrico de la bahía de Parita

  • 21/10/2020 00:00
El río La Villa y el Santa María son escenarios de programas que buscan garantizar el uso racional del agua para las comunidades, y actores clave de la región

La protección de los recursos hídricos y el uso racional de los humedales mediante acciones locales y regionales son unas de las principales metas a considerar para el desarrollo sostenible 2030, por lo que el Centro Regional Ramsar para la Capacitación e Investigación sobre Humedales para el Hemisferio Occidental (Creho) incentiva, promueve y gestiona proyectos de conservación en la bahía de Parita, una iniciativa ejecutada dentro del plan nacional de Seguridad Hídrica de la república de Panamá 2015-2050 denominada 'Agua para todos', en las siguientes metas: Agua para el crecimiento socioeconómico inclusivo, cuencas hidrográficas saludables, y crear una sostenibilidad hídrica, contando con el apoyo financiero de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) y el Fideicomiso de Agua, Áreas Protegidas y Vida Silvestre del Ministerio de Ambiente (MiAmbiente).

Humedal de agua continental.

Conrado De León, ingeniero y coordinador de proyectos ambientales, afirmó a este medio que el programa espera apoyar la investigación colaborativa y la cooperación técnica entre distintos usuarios de los dos principales ríos que desembocan en la bahía de Parita como el río La Villa y el Santa María, para garantizar una gestión integrada de los recursos hídricos, la optimización y el uso sostenible del agua, mediante actividades enfocadas en la generación y socialización de información científica; búsqueda de consensos y valorización de servicios ambientales en estas dos cuencas hidrográficas.

“En el caso del proyecto 'Garantizando la seguridad hídrica en los bosques de montaña y humedales del río Santa María', se busca un manejo eficiente del agua para evaluar de manera objetiva los resultados de distintos esfuerzos de conservación y para garantizar que el uso de agua sea distribuido de manera más equitativa y sostenible”, dijo.

“Hemos visto cómo las aguas de este río se utilizan en fincas agrícolas y ganadería, y sabemos que estas actividades –dependiendo del uso y racionamiento– pueden llegar al desabastecimiento del recurso hídrico, así como también a la contaminación del afluente, por lo que es urgente buscar soluciones a tiempo ya que el río Santa María abastece de agua a varias comunidades de la provincia de Los Santos, Herrera, Coclé y Veraguas, así como también es un gran generador de electricidad”, explicó el ingeniero.

Además, señaló que se está utilizando el recurso hídrico para diferentes actividades en la ciénaga Las Macanas en la provincia de Herrera. “Lo que buscamos es recopilar información científica de diferentes estudios que ya se hayan hecho en este lugar sobre los diferentes usos del agua de ambos ríos, a fin de que el líquido llegue a todos y sea utilizado de manera correcta”, detalló De León.

De hecho, esta semana estarán realizando un taller que tiene como objetivo impactar a diferentes actores que se benefician del río Santa María. A fin de lograr buenos resultados, estarán participando entidades públicas como el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida), MiAmbiente y el Ministerio de Salud (Minsa).

Igualmente resaltó que con el proyecto 'Restauración y recuperación de áreas de manglares y albinas de la parte baja de la cuenca del río La Villa', están implementando prácticas de restauración y recuperación, como parte de un sistema mucho más extenso de ecosistemas de humedales en la región del arco seco del Pacífico panameño.

“Estamos muy contentos con este proyecto y, pese a la pandemia, hemos seguido trabajando para no dejarlo en pausa ya que buscamos fortalecer e impulsar la seguridad hídrica de los ecosistemas marino-costeros como antesala a la década de la restauración de los ecosistemas declarada por las Naciones Unidas para 2021-2030, cuyo fin es ampliar masivamente la restauración del medio ambiente degradado y destruido, como medida para combatir el cambio climático y mejorar la seguridad alimentaria, el suministro de agua y la biodiversidad”, reconoció el ingeniero.

Los beneficios del proyecto sobre el río La Villa, sus comunidades biológicas y sus asentamientos humanos abarcan tres tipos de impacto.

Uno de ellos es el ambiental, por medio de la prevención de la erosión costera, protección costera contra fuertes oleajes y el incremento de la seguridad hídrica de las comunidades de la zona para hacer frente al cambio climático, reseñó De León.

También “un impacto social por medio del involucramiento y empoderamiento del personal comunitario mediante la creación de capacidades. Y un impacto económico para un mejoramiento del uso sostenible de los recursos del manglar, pesquerías y otros medios de vida, así como la recuperación y el restablecimiento de los refugios de flora y fauna silvestre local y migratoria para fines ecoturísticos en la cuenca baja del río La Villa”, reconoció.

“Garantizando la seguridad hídrica en los bosques de montaña y humedales del río Santa María” es el segundo de los proyectos que gestiona el Centro Regional Ramsar en el país, teniendo como objetivo promover el uso sostenible de los recursos hídricos de manera informada y concertada entre los diversos actores ubicados a lo largo de la cuenca del río, en la región del arco seco de la república de Panamá.

Mencionó que la ejecución del proyecto consta de diversas acciones a realizarse, como son el establecimiento de un vivero temporal de especies de mangle y especies asociadas en el área de intervención; el diseño y establecimiento de canales primarios y secundarios en las áreas de manglares y albinas a recuperar; el fortalecimiento de las capacidades de los actores locales con enfoque en la gestión de ecosistemas marino-costeros para una seguridad hídrica; plantar 100 hectáreas con especies de mangle y especies asociadas, realizando actividades continuas de manejo, mantenimiento, seguimiento y monitoreo; y promover la conservación de la biodiversidad y servicios que brindan los manglares y otros humedales asociados.

Según De León, esto sería posible con una educación integral y con todos los ciudadanos involucrados, ya que muchos no reconocen la importancia del agua “y la idea es buscar estrategias para continuar teniéndola con el paso de los años en ambos ríos”, constató.

Respecto a los humedales (como manglares), el ingeniero señaló que tienen una biodiversidad muy importante, tanto plantas, como animales marinos y terrestres. También ayudan a contrarrestar los efectos del cambio climático, como son las inundaciones en las comunidades, es decir, que sirven como barreras para evitar desastres climáticos en el futuro.

“Se espera que la implementación de este proyecto beneficie a los usuarios del recurso hídrico dentro de la cuenca del río Santa María, que habrán aumentado sus capacidades y contarán con información confiable sobre la demanda de agua para distintas clases de usos, incluyendo la demanda ambiental de los humedales”, concluyó De León.

Lo Nuevo