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- 30/10/2013 01:00
INGLATERRA. El temporal que ha afectado al norte de Europa ha dejado dos muertos y veinticinco heridos en Holanda y ha provocado destrozos materiales por un valor superior a $130 millones, estimó ayer la Asociación de Aseguradoras neerlandesa. El lunes pasado la tormenta se cobró la vida de dos personas, que fallecieron al caerles encima árboles derribados por el viento, a las que hay que sumar al menos 25 heridos más en los Países Bajos.
Las aseguradoras holandesas han cifrado los daños materiales en un mínimo de $130 millones en una primera estimación y sin tener en cuenta los destrozos en el sector público y agrario, por lo que se espera que la cuantía total aumente en próximos balances, dijeron varios medios neerlandeses.
La mayor parte de los daños fueron causados por la caída de árboles o el desprendimiento de tejas de los edificios, aunque también se produjeron varias fugas de gas, lo que obligó a los bomberos a realizar más de 9,200 intervenciones durante la jornada del lunes.
No obstante, la asociación aseguró que los daños podrían haber sido mucho peores si la agencia nacional de meteorología (KNMI) no hubiese advertido y decretado la alerta roja con suficiente antelación, lo que dio tiempo a la población para tomar medidas preventivas, apuntaron las mismas fuentes.
Los expertos consideran que esta tormenta es la más fuerte registrada en Holanda desde 1990 y la segunda en cuanto a daños causados desde 2006, solo por detrás de la sufrida en 2007 que generó pérdidas superiores a $274 millones.
Los servicios meteorológicos nacionales de Holanda, así como los de Bélgica y Luxemburgo, han restablecido el código verde y eliminado todas las alertas por viento. En Bélgica la mayor parte de los incidentes fueron leves y se registraron en la región de Bruselas, donde los vientos de entre 100 y 120 kilómetros por hora arrancaron árboles y señales, mientras que en el Gran Ducado los servicios de emergencias apenas realizaron una decena de intervenciones.
La tormenta provocó cortes en los suministros de energía y alteró el tráfico por tierra, mar y aire en todo el norte de Europa, si bien los servicios de transporte están volviendo progresivamente a la normalidad desde la tarde del lunes.
La peor parte se la llevó Reino Unido, donde el viento sopló con más fuerza —hasta 160 kilómetros por hora— y dejó 4 víctimas mortales y un desaparecido, un joven de 14 años que fue arrastrado por la corriente en la playa de Newhaven. En Dinamarca también hay que lamentar dos fallecidos.